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Tras París, es la ciudad preferida por los francesesBurdeos, el mejor destino de Europa

Lo tiene todo para gustar a todo el mundo: Burdeos es culta, bella, animada, accesible. Su energía es contagiosa.

Lo decía Elhedonista en 2014: Burdeos es, tras París, la ciudad preferida por los franceses. Y este año es también la favorita de los turistas, que han elegido Burdeos como “Mejor destino europeo 2015”. Hemos volado hasta la ciudad del Garona para comprobar de primera mano todas sus bondades. Y disfrutarlas.

Cierto: el alcalde Alain Juppé arrasa en Burdeos. Su cara nos sonríe desde los quioscos de prensa que pregonan la “Juppémania”. Tras diez años de obras que han transformado la ciudad en cuerpo y alma, conectado a los bordeleses con su río y devuelto la luz a las regias fachadas del siglo XVIII, el consistorio sigue mirando al futuro: con la llegada del tgv (el ave francés), que dentro de nada colocará a Burdeos a solo dos horas y cuarto de París, se prevé que miles de parisinos se muden a Burdeos en los próximos años. Para ellos se están construyendo edificios de viviendas inteligentes, de bajo consumo energético, donde antes no había más que fábricas contaminantes. El antiguo barrio industrial de Bacalan-Bassins à Flots está en plena transformación. Aún falta tiempo para que los descampados y solares vacíos se llenen de vida y jardines. De momento, está prevista para 2016 la inauguración de La Cité du Vin, un edificio en forma de decantador que rendirá homenaje a las culturas y civilizaciones del vino y que sin duda dinamizará el barrio. Lo que sí está listo es el nuevo estadio, proyectado por Herzog y de Meuron, donde se celebrará la Eurocopa 2016. Por cierto, Burdeos ha sido elegida también “Ciudad Europea del Deporte 2015.” Todo son premios para esta dinámica ciudad.

Comprobado: moverse por Burdeos es un lujo gracias al tranvía, la bici y a que en esta ciudad de tamaño humano se llega fácilmente a pié a cualquier sitio. Es una delicia pasear por el Vieux Bordeaux, Patrimonio Mundial de la Unesco, y disfrutar de joyas arquitectónicas del XVIII como el Gran Teatro. A esta plaza que lo rodea llegó una escultura de Jaume Plensa como parte de una exposición temporal, y aquí se ha quedado de momento. Muy cerca, otras maravillas como el Palacio Rohan y el Palacio de la Bolsa, el lugar más fotografiado de Burdeos, con el espejo de agua junto al río. En tranvía nos acercamos hasta el pintoresco barrio de Saint Michel, con su rastro de ambiente norteafricano, sus aromas a especias y su impresionante flecha de 114 metros de altura. Merece la pena contemplarla de noche, iluminada. Y recorrer los muelles, especialmente animados los domingos, cuando los bordeleses salen a hacer deporte en el Port de la Lune, entre el viejo puente de piedra y el nuevo puente levadizo de Chaban Delmas, y a disfrutar de las terrazas al aire libre en los antiguos almacenes junto al río. Y saborear el encantador barrio bo-bo de Chartrons donde abundan las tiendas de anticuarios, boutiques originales y talleres creativos.

Muy cierto también: Burdeos vive la calle, animadísima y llena de terrazas a todas horas. Los bordeleses participan activamente en los eventos culturales y deportivos de su ciudad, y leen, leen mucho. En el Jardin Public, el ayuntamiento ha colocado pequeñas casetas donde la gente deja y toma libros ya leídos.

Pensando en una próxima escapada, hemos elaborado nuestra guía hedonista de Burdeos. Para ello hemos pedido consejo a una gran conocedora, Martine Macheras, que organiza visitas únicas por Burdeos a bordo de su 2CV descapotable amarillo. ¡Todo un descubrimiento!

Dónde dormir
Nos hemos hospedado en dos hoteles particulares muy recomendables por su encanto, perfecta ubicación y ambiente tranquilo: la Maison du Lierre, con un agradable patio de uso casi privativo para los huéspedes que se alojan en la planta baja, una opción insuperable con buen tiempo, y La Cour Carrée, un pequeño hotel con una decoración muy de nuestro gusto. Ambos ocupan antiguas casas señoriales del XVIII y respetan escrupulosamente la arquitectura original. Además, Martine nos propone L’hôtel Particulier, L’hôtel de Sèze y Une Chambre chez Dupont, con opción de alojamiento en habitaciones o apartamento.

Una excursión por los alrededores
La visita a los viñedos de Burdeos es un must. Son 60 denominaciones de origen controladas (AOC), 110.000 hectáreas y 7.000 fincas vitivinícolas (châteaux). La bahía de Arcachon, a 45 minutos de Burdeos y accesible en el día con el tren, es destino imprescindible para los amantes de las ostras. Si disponemos de un par de días extra, Cognac lo tenemos a una hora y el Périgord y su archifamosa trufa negra, a hora y media.

Martine Macheras nos propone, además, varias excursiones culturales: Le Prieuré de Cayac, un priorato que es etapa del Camino de Santiago; la Ciudadela de Blaye, donde según la leyenda está enterrado el héroe Roldán; y el Château de La Brède, el castillo de Montesquieu.

Un paseo dentro de la ciudad
Le Jardin des Lumières: 4,5 kms de recorrido, con carril bici incluido, a lo largo de los muelles en la orilla izquierda del Garona; Le Jardin Public, por su ambiente apacible y su estanque; y Le Vieux Bordeaux, entre callejuelas y animadas plazas con terrazas en los viejos barrios de St Pierre y St Paul.

El aperitivo
Vinoteca La Ligne Rouge, para degustar y aprender de vinos, a buen precio. La Croisière Vigneron, paseo en barco con degustación de vinos. Y Le Night Beach, la terraza en la azotea del elegantísimo Grand Hôtel, asomada al Grand Théâtre y con vistas panorámicas de Burdeos.

De compras
Por el Quartier des Grands Hommes, la zona de las tiendas de lujo y las grandes marcas francesas. Y por la Rue Notre Dame, en el barrio de Chartrons, el antiguo feudo de los ricos comerciantes y armadores franceses, holandeses, portugueses, del XVIII y XIX, hoy convertido en el barrio de los anticuarios.

Dónde comer
Esto es Francia y además Burdeos fue proclamada en 2014 “Mejor ciudad gastronómica”, así que este apartado se nos va alargar. El último acontecimiento ha sido la llegada de Joël Robuchon, el chef con más estrellas del mundo (26!), a La Grande Maison de Bernard Magrez. La bodega del restaurante gastronómico cuenta nada menos que con 259 Grands Crus Classés de Burdeos. Otro grande, el mediático chef Philippe Etchebest, ha desembarcado con Le Quatrième Mur en una de las alas del Grand Théâtre. Está en boca de todos, y con sus fórmulas a partir de 26€ a mediodía y 48€ por la noche, al alcance de todos los que hacen cola pacientemente ante su puerta. Aquí no admiten reservas. De vecino tiene a otro gran chef mediático, el británico Gordon Ramsay, al frente del restaurante gastronómico Le Pressoir d’Argent, el segundo de este chef tras el Trinanon en Versalles, también un dos estrellas Michelin.

Nosotros hemos disfrutado muchísimo en Garopapilles, del que hablaremos otro día, y en un pequeño restaurante no apto para vegetarianos, Le Bistrot de l’Exploit, que nos fascina por su forma de cocinar, lenta y a la antigua. Jacques Dardanne, al frente de este bistrot, es un personaje fuera de lo común. Él se define como “un viejo punk” y nos desvela que ha sido colega de Fermín Muguruza y Manu Chao. También ha trabajado con el grupo Machines de l’île, inventores de mágicos carruseles, marionetas gigantes y animales fantásticos de hierro y madera. Ahora ha decidido seguir los pasos de su abuelo cocinero y recuperar sus recetas de toda la vida. Nos resulta difícil entender cómo este restaurante consigue ser rentable, aunque quizá no lo sea: no abre a mediodía, porque Jacques se dedica a ultimar los trabajos en la cocina; no abre ni domingos ni lunes, porque esos días toca preparar los fondos de las salsas, que requieren horas y horas de cocción lenta para que 60 litros de caldo se conviertan en medio litro de salsa. Los productos son siempre franceses, de calidad, y los precios asequibles. Junto a nosotros cenan nueve jóvenes, chicos y chicas, un poco ruidosos. De pronto callan cuando les ponen el primer plato delante. “Véis?“, nos dice Jacques, “esto es lo que pretendo, que siga viniendo esta gente y se haga silencio”. En el menú, la terrina de pato como la hacía el abuelo, vieiras de Bretaña, mi-cuit de salmón con especias, feuilleté d’escargots (de Borgoña, por supuesto), manitas de cerdo deshuesadas y rellenas de cerdo confitado, chanterelles y foie, y varios platos a base de la mejor carne francesa, esa que critica tanto la OMS pero que convierte a los franceses en el pueblo mejor alimentado y en uno de los más longevos del mundo. Como decía el abuelo: “el buen cocinero debe ser antes buen comensal; un epicúreo”. O un gran hedonista.

Las consignas de Martine: Chez Dupont, Le Mably, Le Siman (con preciosas vistas sobre todo de noche) y Chez Jean.

Un buen plan
Musée des Arts Décoratifs, con su precioso salón de té. Y en sus antípodas, el centro Darwin, los viejos cuarteles militares convertidos en proyecto alternativo, con skatepark, conciertos, restaurante bio y street art. Subir a la Tour Pey Berland para disfrutar de unas vistas imponentes tras superar 200 escalones.

La mejor puesta de sol
En la orilla derecha del Garona o desde el puente Chaban Delmas; y desde la terraza de Mama Shelter, el nuevo hotel diseñado por Philippe Starck.

De copas
En clubsetconcerts.com se anuncian los conciertos en directo en locales como Apollo, el Wunderbar o el Chicho. El Rocher de Palmer recibe a los más grandes del jazz, el rock y las músicas del mundo. Para bailar hasta el amanecer hay que acercarse al barrio Bassins á Flots y a sus nuevos clubs: el Tiradito, el Thatro o el Black Pearl. Un lugar excepcional que nos recuerda a Berlin o al BAM en Brooklyn es el I.Boat, una antigua base de submarinos alemanes convertida en centro cultural y alternativo y sala de conciertos, con uno de los 25 mejores clubs de música electrónica de Europa, según The Guardian. Para una copa en un ambiente más tranquilo, Martine sugiere Guinguette Alriq con sus conciertos de músicas del mundo; para una copa con música de jazz en directo, Le Caillou en el Jardin Botanique; y Le Chat qui pêche.

Una dirección (muy) secreta
El Wave Surf Café, ola de surf indoors y bar, lo más novedoso en Burdeos. El Cinéma l’Utopia, un cine en una antigua iglesia.

Definitivamente, Burdeos da mucho de sí y estamos deseando volver. Lo tenemos fácil: Madrid está a solo 75 minutos de vuelo de Burdeos. Air Nostrum es la primera aerolínea por número de operaciones en las rutas de Madrid con ciudades francesas. Actualmente Air Nostrum vuela todos los días a Burdeos desde Madrid con hasta dos frecuencias diarias. El viaje está operado por un CRJ1000, el reactor más moderno de la flota.

Imágenes de Ana Cañizal y Turismo de Burdeos.

3 respuestas a Burdeos, el mejor destino de Europa

  1. gabriela dijo:

    ¡Qué belleza! No sabía que Burdeos era tan hermosa. Gracias, Hedonista.

  2. Pingback: Darwin, un proyecto alternativo y de futuro en Burdeos - El Hedonista - El Hedonista

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