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Escapadas

Dos hoteles y dos museos, en Bilbao

Elegir el hotel Miró y el Domine, y emocionarse con las colecciones del Museo de Bellas Artes y del Guggenheim.

Bilbao no es la ciudad que fue. Dejó atrás el tono gris y ahora es luminosa, abierta y acogedora. La capital del Nervión tiene todos los atractivos como para querer escaparse hasta ella una vez más. Cuenta con una gastronomía diez, excepcionales tiendas de moda y de decoración así como dos hoteles y dos museos de visita obligada. Sí, nos referimos a los que usted ya tiene en mente: Hotel Miró y Gran Hotel Domine, por un lado, y el Museo de Bellas Artes y el Guggenheim, en cuanto a los segundos. ¿Diseñamos un visita que combine relax y arte?

Las cuatro direcciones se encuentran en un área de verdadera belleza. Edificios señoriales, la ría y zonas verdes y ajardinadas dibujan esta discreta zona de Bilbao. Elegimos el Hotel Miró por el aroma a vainilla y especias que se percibe ya desde la puerta. Además de esos detalles que no pasan desapercibidos, véase los lapiceros negros que uno irremediablemente se lleva, nos apasiona su aire discreto y elegante. Las habitaciones, 50 en total, no son arrogantes, es decir, no necesitan muchos metros cuadrados para resultar muy atractivas. Diseñadas por el modisto catalán Antonio Miró, prevalece el blanco y negro, sobre la cama descansan cojines de terciopelo rojo (que tanto nos gusta) y, en conjunto, tienen algo muy neoyorquino.

Suman puntos el alquiler de bicicletas para darse una vuelta por la ciudad y el servicio de un entrenador personal. Él adapta el entrenamiento a las necesidades del cliente: cardio, pesas, estiramientos y bicicleta que se pueden realizar sin salir del hotel, en el gimnasio, o en los cercanos paseo de Abandoibarra o el parque de Doña Casilda. Quizá tengamos tiempo de quemar calorías, pero lo cierto es que, en esta ocasión, nos mueve el arte. De aquí al cercano Museo de Bellas Artes, tan sólo hay unos pasos.

Si fuera llueve es una delicia pasear con calma por sus salas. No tener prisa por terminar, sentarse en alguno de los bancos y dejar la mirada perdida hacia cualquier obra; y es que cualquiera de ellas resulta inspiradora. Visitar el Museo de Bellas Artes de Bilbao, como la mayoría de pinacotecas del mundo, provoca un efecto en el alma. Es un bálsamo y al salir suele apetecer leer más, viajar más, mirar y sentir más, vivir más, en definitiva. Solo por eso, merece la pena otra visita a este gran museo. La colección permanente engloba más de 7.000 piezas entre pintura, escultura, obras de papel y artes aplicadas. Comprende desde el siglo XIII hasta la actualidad, con imprescindibles como Zuloaga, Cassat, Sorolla, Goya, Tàpies, Delaunay…

Solo con esto es suficiente para hacerse un gran regalo a los sentidos. Pero hay más, también una exposición temporal Hiperrealismo 1967-2013, en torno a maestros norteamericanos como Richard Estes, John Baeder, Tom Blackwell, Don Eddy o Chuck Close.

El Gran Hotel Domine es esa otra gran referencia hotelera. Del mismo modo que, casi todo el mundo se fotografía junto a la mascota del Museo Guggenheim, el famoso Puppy obra de Jeff Koons, la mayoría aprovecha la instantánea y mira hacia su fachada de cristal en la que se refleja el gran centro museístico proyectado por Frank Gehry en 1997. ¡Y parece que fue ayer!

La impronta artística en este cinco estrellas es clave. Corresponde a Javier Mariscal y es claramente reconocible. Él diseñó cada una de las plantas decorada en una gama de colores del ocre al rojo. Las habitaciones también responden a su trabajo; son confortables, sin estridencias y con el baño no apto para tímidos. Del desayuno queda un grato recuerdo, mucho más si el día es soleado y permite disfrutar de las magníficas vistas que brinda la terraza. Es ahí donde tiene lugar el espectacular buffet.

Así, tras un inicio de la jornada sabroso, cruzamos la calle y nos dirigimos al Museo Guggenheim. Dado que en los días de asueto suele apetecer un segundo café, antes de empezar la visita o después de concluirla, la cafetería es el mejor espacio para tomarlo y acompañarlo de algún bocado o dulce. La oferta ha sido genialmente reorientada por Josean Alija, responsable de la oferta gastronómica de todo el centro.

Pero sigamos hablando de arte porque, hasta el 3 de mayo del nuevo año, se puede visitar El arte de nuestro tiempo. Obras maestras de las Colecciones Guggenheim. Es una retrospectiva que conmemora los veinte años de colaboración entre la Solomon R. Guggenheim Foundation y el Museo Guggenheim de Bilbao. Para admirar y emocionarse se reúnen significativas obras de la colección de artistas como Jorge Oteiza, Eduardo Chillida, Sol Lewitt, Anselm Kiefer o Richard Serra. Regresamos una vez más a Bilbao, y elegimos estos dos hoteles con su casi respectivo museo, dado el encanto y cercanía.

 

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