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Escapadas

Guía de viaje para disfrutar de una escapada por CentroeuropaEslovaquia, el país tranquilo

Una bella nación europea con un patrimonio histórico impresionante

Europa tiene muchos lugares hermosos por descubrir. Eslovaquia es uno de ellos, todavía alejado de los circuitos invadidos por turistas.

Esa Europa capaz de enzarzarse en guerras cruentas, mirar para otro lado mientras ocurría el Holocausto, ignorar la sangría de los Balcanes y cerrar la puerta a los desgraciados que huyen del hambre y el horror es la misma que ha levantado las ciudades más hermosas, las iglesias más esbeltas, los palacios más suntuosos. En sus primorosas capitales abundan los parques, las fuentes en las que juegan a mojarse los niños y los teatros dorados que emocionan a las personas sensibles a las bellas artes.

Europa es así. Está llena de lugares que nos hacen creer que el mundo es tan magnífico como parece. Uno de estos sitios es Eslovaquia, al margen de los circuitos turísticos masivos que recorren Centroeuropa. Su capital no es tan espectacular como las de sus vecinas Polonia, Austria o Hungría, ni como la de su hermana la República Checa. Pero conserva un rico patrimonio. Es lo que tiene pillar en medio del imperio otomano, el austrohúngaro y la monarquía de los Habsburgo. Así que este país está sembrado de castillos, barrios medievales y catedrales góticas.

Los eslovacos y los checos renacieron como Checoslovaquia cuando la historia parecía serenarse, en 1918. Pero de Europa no te puedes fiar. Tras la Segunda Guerra Mundial, pasaron a vivir bajo el influjo de la Unión Soviética, aunque hoy apenas se les nota. Una mañana se despertaron con la noticia de que sus dirigentes políticos los habían separado en dos. Lo llamaron divorcio de terciopelo, pero checos y eslovacos se siguen queriendo más de veinte años después, algo así como la separación de Gunilla von Bismarck y su marido.

Bratislava, cerca de todo

Al mismísimo centro de la capital eslovaca se puede llegar en barco por el Danubio. Bratislava tiene menos de medio millón de habitantes y aunque es extensa, y atravesada a sus anchas por el río, la adorable Ciudad Vieja se puede recorrer a pie sin cansarse. Tiene una buena red de calles peatonales, muy animadas en una amplia banda horaria, donde abundan los comercios, los bares y los edificios históricos. Junto a iglesias góticas y arcadas renacentistas, proliferan los edificios modernistas, con sus sorprendentes ornamentos.

No hay que dejar de visitar el antiguo ayuntamiento, del siglo XIV, con huellas de todas las épocas, muy interesante, y la catedral de San Martín, de un siglo después, o la iglesia de los Jesuitas, del XVII.

Los eslovacos aman la música. La ópera, el ballet y los conciertos son sus aficiones favoritas. Hay festivales a lo largo de todo el año. Y no se lo pierdan: la butaca más cara no llega a 35 €. De septiembre a junio programan una función distinta cada día. Imprescindible pasear por la plaza Hviezdoslav para envidiar la cartelera del Teatro Nacional Eslovaco.

Una cosa que se disfruta en Bratislava es verla desde las alturas. Subir a la torre de San Miguel en pleno bullicio tiene mucho encanto y también visitar su castillo de Piedra Roja, que ya no es rojo, pero que, como suele ocurrir, está en todo lo alto.

Otro estilo de vista aérea se da en la torre UFO, donde lo más interesante es el puente atirantado que vuela sobre el Danubio para llegar hasta ella. Un prodigio de ingeniería. Arriba, un restaurante con espectaculares vistas, lo típico. Y en el horizonte, Hungría y Austria, con Viena, a tan solo 60 km.

Diseminadas por la ciudad vieja hay algunas esculturas modernas, de esas que gustan a algunas personas y que se prestan a fotografiarse a su lado.

Más que la capital

Hay otras ciudades con tanto o más encanto que Bratislava, como Košice o Levoča, pero dejando aparte el asfalto, Eslovaquia es un país para disfrutar de punta a punta. En una extensión aproximada a la de Aragón viven unos cinco millones de personas. Los eslovacos son muy creyentes, así que todos los pueblos tienen bonitas iglesias con la guinda de unas peculiares cúpulas, más regordetas que estilizadas. Hay cerca de 50 iglesias de madera de los siglos XV al XVIII, algunas con título de Patrimonio de la Humanidad.

Los pueblos se forman con casas homogéneas de tejados rojos a dos aguas y hastiales muy agudos, y eso queda muy bien sobre el paisaje verde; o blanco, según la época.

Eslovaquia cuenta con la mayor tasa de castillos por habitante del mundo entero. Los hay grandes e inmensos. Algunos están en ruinas, pero otros parecen recién construidos, y a menudo se utilizan para actividades culturales, visitas de colegios, salas de exposiciones…, además de cebo para turistas.

Naturaleza para contemplar y para no parar 

Deambular por Eslovaquia es toparse con los montes Tatras, la cordillera más alta de los Cárpatos, un destino que disfrutan especialmente los eslovacos, los checos y los polacos. Es Parque Nacional y está en la lista de Reserva de la Biosfera de la Unesco. Este lugar da mucho juego para los amantes del esquí, el senderismo, el montañismo, el ciclismo. Y también gusta a los lobos, linces, osos pardos, ciervos, jabalíes… Muy recomendable también para los amantes de la vida contemplativa.

Separados por un gran valle, están los Bajos Tatras, menos imponentes, pero más amables.

Este territorio sin mar está lleno de agua, cascadas, lagos de origen glaciar y ríos hacen que todo sea muy verde. Eslovaquia no solo tiene agua, sino también agua caliente, así que se vende como un destino de balnearios, spas, tratamientos de belleza y terapéuticos para turistas que gustan de estar a remojo.

Hay una gran zona kárstica, como en Eslovenia, país con el que suelen confundirlos aunque no tengan nada que ver. El terreno calizo se comporta creando cuevas incomprensibles con estalactitas y estalagmitas, algunas bellísimas. Merece la pena visitarlas.

Apenas se llega a Eslovaquia el viajero comprende que no podrá pasar deprisa,  que hay muchos paisajes donde encontrarse a gusto, muchos pueblos con airosas plazas, muchas montañas coronadas por castillos que apetece conquistar. Es un país tranquilo y hay que recorrerlo con tranquilidad.

Para el viaje

• Información completa sobre Eslovaquia, en su oficina: Slovakia.travel
• Eslovaquia está en la Unión Europea, basta con llevar el DNI encima.
• Este país lleva años creciendo por encima de lo esperado. En Bratislava no hay paro; en algunas zonas sí, con una tasa de desempleo del 12 %. Recorrerlo es sencillo, con buenas carreteras y gente que, si no habla inglés, está dispuesta a entendernos con señas y sonrisas.
• La moneda es el euro, y la comida es sensiblemente más barata que en España.
• En Bratislava, conviene comprar una tarjeta que incluye los transportes y las visitas turísticas. La hay de 1, 2 o 3 días. Se consigue en sus bien dotadas oficinas de información turística. Hay un trenecito para visitantes poco proclives a la caminata urbana.
• Ryanair tiene vuelo directo. Otra opción es ir a Viena, a unos 70 km, o a Budapest, una ciudad que siempre merece una visita, con vuelo directo de Wizzair, y allí alquilar un coche en el mismo aeropuerto. Importante: la tasa de alcohol permitida para conducir por Eslovaquia es 0.

Alojamientos

Hotel Bratislava, en el centro de la capital.
 Koliba, en un lugar verde y apacible en Ružomberok. También con un enorme restaurante.
Villa Thermia. No es un lujo, se trata de una pensión, de las que abundan en Eslovaquia, pero queda muy cerca del balneario Vyšné Ružbachy y te tratan como en casa. 
Hotel Stela, en Levoča, ciudad Patrimonio de la Humanidad, ocupa un edificio originario del siglo XIV.
Golden Royal, en la encantadora Košice, muy cerca del centro, con restaurante, spa y enormes suites.

Restaurantes

Bistro Tabačka, un lugar diferente, joven, desenfadado con cocina nacional e internacional. En Košice.
Villa Regia. Agradable con buena cocina eslovaca y magnífica carta de vinos. También tienen alojamiento. En Košice.
3 Apoštolov en Levoča, ciudad Patrimonio de la Humanidad, una verdadera casa de comidas, con un buen menú.
Modrá Hviezda, en Bratislava, muy cerca del castillo, un acogedor sitio donde se come bien.

Una respuesta a Eslovaquia, el país tranquilo

  1. Carmen Clara dijo:

    Muy concisa e interesante la información.

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