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Patrimonio de la Humanidad, Évora es perfecta para recorrerla a pie10 pistas para disfrutar Évora

Lección de Historia en vivo y en directo en el Alentejo portugués.

Recorrer Évora es un viaje en el tiempo a través de tres grandes momentos de su Historia: el periodo romano, la presencia árabe y el siglo de oro portugués. En cualquier esquina aparece un vestigio del pasado: un arco del acueducto camuflado en una vivienda, un pequeño templo que pasa casi desapercibido, un resto de muralla que señala la demarcación del antiguo barrio árabe.

La plaza Giraldo es el punto de encuentro, el corazón de la ciudad donde todo ocurre. Recién llegados a Évora, un día veraniego de finales de septiembre, nos encontramos la plaza invadida por estudiantes universitarios, disfrazados con togas negras y coloridos pijamas, unos víctimas, otros verdugos, del tradicional ritual de las novatadas. Claro que las penalidades impuestas hoy a estos jóvenes nada tienen que ver con los autos de fe que ejecutaba en esta misma plaza la Inquisición allá por el siglo XVI. Frente a la espléndida fuente de mármol ante la iglesia de Santo Antao, los más ancianos del lugar se sientan a ver pasar. Nos cuentan que a nuestro común rey Felipe II, la fuente le pareció tan bonita que exclamó nada más verla: “merece ser coronada”, y de ahí que le colocaran un copete en forma de corona.

En esta plaza se entremezclan estudiantes y turistas en las terrazas al sol. Los lugareños, más elegantes, prefieren sentarse bajo las sombrillas del Café Arcada, el de mayor solera de Évora, donde preparan las famosas quesadas a base de leche de cabra. También sirven ‘pastéis de natas’ y otros de influencia árabe a base de garbanzos o almendra. El ambiente de esta cafetería ‘de toda la vida’, es inigualable.

Si queremos visitar la ciudad siguiendo un orden cronológico, hay que empezar por arriba. Los romanos, como los griegos, construían en lo alto, por razones obvias de seguridad y para sentirse más cerca de los dioses. El templo romano, del siglo I, está perfectamente conservado, gracias a que durante siglos formó parte de la estructura defensiva de la ciudad, permaneciendo oculto y a la vez protegido de los ataques. Ahora, la zona está despejada y el templo, rodeado de un jardín desde el que se contempla el campo alentejano. Apetece detenerse un rato en el kiosko Jardim de Diana y contagiarse del ritmo al que se vive en estos lugares.

En esta parte alta de la ciudad se encuentran muchas de sus principales joyas arquitectónicas: la Catedral o Sé, el gran Palacio de la Inquisición, el Museo de Évora, antiguo palacio obispal, la Posada de Loios, que fue convento en su día, y el palacio de los Duques de Cadaval.

Aparte del templo romano, el lugar más visitado por los turistas es curiosamente la Capilla de los Huesos, una capilla que forma parte del monasterio franciscano y de la imponente iglesia de San Francisco, revestida de calaveras en perfecta formación y con una inscripción un tanto macabra a la entrada: “Nosotros huesos que aquí estamos a los vuestros esperamos”. Los franciscanos utilizaban la capilla para reflexionar antes de tomar cualquier decisión importante, conscientes de lo efímero de nuestro paso por la vida.

Un lugar de Évora que nos encanta es la plaza Sertorio, con su terraza libre de turistas y el edificio del Ayuntamiento. La plaza es el símbolo del poder local, y desde aquí se proclamó la República el 5 de octubre de 1910. En los años 70, al realizar unas obras de mejora dentro del ayuntamiento, se descubrieron unos baños romanos que se pueden visitar hoy en su interior.

Évora, ciudad amurallada, contaba con 6 km de acueducto dentro de la ciudad para distribuir el agua. Sus arcadas, un conjunto de 152 arcos que atraviesan la ciudad, siguen siendo hoy la zona comercial, donde las tiendas ocupan antiguos talleres artesanos. Aún se conservan, bajo el yeso, los frescos con inscripciones antiguas a modo de anuncio.

Luís Marcao, ciudadano de Évora y apasionado defensor de su historia y patrimonio, nos descubre sus rincones favoritos.

Dónde dormir
El Hotel M’AR De AR Aqueduto – Historic Design Hotel & SPA, es un paraíso dentro de las murallas romanas, en pleno centro histórico. Ocupa el antiguo Palacio de los Sepúlveda, del siglo XV, y conserva una capilla, techos abovedados y tres magníficas ventanas manuelinas en su fachada principal.

Una excursión recomendable por los alrededores
Retroceder casi 7.000 años en el tiempo y viajar hasta el Neolítico para conocer el Cromeleque dos Almendres. Todo el mundo ha oído hablar del grandioso Stonehenge en Gran Bretaña…., pues Cromeleque dos Almendres es 2.000 años más viejo! Un lugar que desprende un aura mágica.

Un paseo dentro de la ciudad
La entrada por las imponentes murallas y el recorrido que marca el acueducto al atravesar el centro histórico de Évora, por callejuelas y edificios prácticamente inalterados a lo largo de los siglos.

El aperitivo
O Botequim da Mouraria, un espacio de apenas 15 m2, con aforo para 8-12 comensales, con banco corrido y el trato insuperable de su propietario, el Sr Domingos. Aquí se sirven las mejores tapas (petiscos) del Alentejo. Se come bien y se bebe aún mejor: la bodega es impresionante.

De compras
En la tienda gourmet Boa Boca se encuentran los mejores productos artesanos de Portugal: galletas, chocolates, tisanas, mermeladas, vinos y licores, dentro del concepto Food&Design. Para un capote alentejano, versión renovada, la tienda Capotes los tiene en todos los colores. Y para una cata de vinos alentejanos, nada como la bodega Ervideira, (pero de ella y de nuestro querido Duarte Leal da Costa hablaremos en otro momento).

Dónde comer
En tiempos fue taberna y posada real; hoy es O Café Alentejo, un espacio acogedor que representa a la perfección la cultura alentejana. Aquí se sirve uno de los mejores rabos de toro del mundo.

Un buen plan
Visitar A Sé! La Catedral de Évora o Basílica Sé de Nossa Senhora da Assunção es la mayor catedral medieval de Portugal. Merece la pena pasear por su claustro y subir hasta la torre para contemplar las vistas.

La puesta de sol
Pequeño y modesto, el Jardim Diana ofrece buenos momentos de placer. Su mirador se asoma al magnífico paisaje horizontal alentejano, salpicado por el rojo de las tejas.

De copas
Situado en pleno casco histórico de Évora, el bar Horas Incertas, de inspiración Art Nouveau, con su jardín de invierno, vidrieras y obras de arte originales, es el reino del jazz. Está inspirado en El Beso, de Gustav Klimt y en la poesía de Herberto Hélder.

Una dirección (muy) secreta
El Alto de S. Bento, situado a unos 3 km del centro histórico de Évora y conocido por sus habitantes como “el mirador de la ciudad”. Fue un poblado prehistórico durante la transición del Mesolítico al Neolítico, cuando el hombre inició el proceso de sedentarismo, pasando de una vida de cazador-recolector a la de agricultor.

Imágenes de Maurizio Cristofolini.

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