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“Todos los que parecen estúpidos, lo son y, además también lo son la mitad de los que no lo parecen.”. Francisco de Quevedo

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Escapadas

De EcoHotels y la Royal Society for Conservation of NatureFeynan Ecolodge, reserva de la biosfera de Dana, Jordania

Rutas de senderismo excepcionales y convivencia con la acogedora comunidad beduina.

A la puesta de sol, hacemos un alto en nuestra caminata por la reserva de la biosfera de Dana. Nos rodea un paisaje seco, pelado, pedregoso, salpicado de colinas que se suceden hasta el infinito. A algunos les podría parecer un entorno hostil. Suleimán saca de su mochila una enorme tetera, con la base requemada por las llamas, diez vasitos de cristal y una botella de agua. Coloca cuidadosamente unos hierbajos y ramitas entre unas piedras, les prende fuego creando una pequeña hoguera, suficiente para calentar el agua.

El grupo –tenemos hasta una señora escocesa nonagenaria que asciende impertérrita por la colina apoyada en su bastón, cual viajera victoriana- hasta entonces algo disperso, cada uno explorando por su cuenta, se reúne en torno al fuego, dispuesto a disfrutar de un té beduino. Si alguien pensaba que este era un lugar inhóspito, se equivocaba. La reserva de la biosfera de Dana, donde se asienta Feynan Ecolodge, es un lugar lleno de vida, de autenticidad, y sumamente acogedor y hospitalario, como los son las costumbres de sus habitantes.

El joven Suleimán Hasaseen está encantado de trabajar en Feynan Ecolodge. Por aquí nació y se crió. Su familia vive en estas tierras prácticamente todo el año, en sus tiendas beduinas. Sin agua corriente, sin luz eléctrica. Con sus rebaños de cabras y ovejas, algún que otro camello y elaborando su propio pan y su propio queso. La familia de Suleimán, como el resto de los habitantes de estos valles (wadi, en árabe) de la reserva de Dana, son beduinos, tribus nómadas originarias de la península arábiga que se extendieron por Medio Oriente y el norte de África. Suleimán habla un inglés perfecto, maneja las redes sociales con soltura y no ha perdido ni una sola de las habilidades que permitieron a sus ancestros sobrevivir en el desierto. Este joven no tiene intención de abandonar estas tierras ni de emigrar a ningún sitio. Mientras tenga trabajo aquí. Extiende su brazo, abarcando todo el espacio hasta donde nuestra vista alcanza y nos dice con absoluta naturalidad: “Esta es mi casa”.

De camino hacia la montaña desde Feynan Ecolodge, Suleimán señala a su izquierda: “¿Ves ese edificio junto a la mezquita? Es la escuela. Hay varias familias beduinas asentadas en este valle y por los alrededores. Es por la escuela. Todos los padres quieren que sus hijos vayan al colegio. En verano, durante los tres meses de vacaciones escolares, levantan el campamento y suben a las montañas.” Un poco más adelante apunta hacia un conjunto de tiendas beduinas agazapadas detrás de un montículo, donde vive su familia, hoy seminómada. “En invierno montamos las tiendas de este lado, a sotavento. Los vientos, especialmente de noche, son muy fríos. Al comienzo del verano trasladamos las tiendas al otro lado del montículo, así conseguimos refrescar la temperatura diurna y airear las tiendas. Y en pleno verano subimos a las montañas con nuestros enseres y rebaños.” Todavía tenemos tiempo, ya de noche cerrada y alumbrados por linternas de minero, de asistir al trasquilado de varias cabras, cuya lana servirá para tejer el material para las tiendas. Mientras, unas mujeres preparan el pan ácimo o shrak que llevarán hasta el Feynan Ecolodge para la cena. No podemos resistir la tentación y ahí mismo, calentita y recién hecha, nos tomamos una lámina de shrak finísima y crujiente.

Feynan Ecolodge cobra toda su importancia precisamente este año 2017, el Año Internacional del Turismo Sostenible para el Desarrollo. Feynan es un lodge de 26 habitaciones respetuoso con el medio ambiente. Está ubicado en la punta sudoccidental de la reserva natural de Dana, cerca de Petra. Es un lugar único en Jordania, remoto y autosostenible. La mayor parte de su consumo energético tiene como fuente la energía solar. Las estrellas y las velas iluminan la noche. Que nadie espere un lodge estilo Botswana o Sudáfrica: aquí el diseño no es ethnic-chic ni nos espera una botella de vino blanco o champagne puesta a enfriar en hielo. El encanto de Feynan es su simplicidad. El mayor lujo es tener la posibilidad de acercarnos, aunque sea por unos instantes, a la vida cotidiana de los beduinos, con sus estrecheces pero en total libertad.

En Feynan Ecolodge trabajan exclusivamente los miembros de las comunidades locales y el lodge genera ingresos que ayudan en las tareas de conservación y protección del medio y de las especies amenazadas que habitan la reserva. Son muchos los habitantes de las aldeas vecinas y los miembros de las comunidades beduinas los que se benefician de los proyectos que desarrolla la empresa EcoHotels, junto con los propietarios de Feynan, la Royal Society for the Conservation of Nature (RSCN), para generar ingresos y promover el empleo en la zona: producción artesanal de velas , confección tradicional de tejidos de lana, formación de guías y expertos en flora y fauna, formación de personal de cocina… Dentro de su política de respeto al medio ambiente y al entorno, Feynan sirve cocina vegetariana, no permite fumar en las instalaciones y agradece se respete el silencio.

La parsimonia de encender la luz

Algo tan sencillo como dar al interruptor y que se haga la luz, en Feynan Ecolodge es casi impensable. Los paneles solares instalados en el tejado suministran lo imprescindible: hay enchufes en recepción, lo justo para que podamos cargar el móvil o la tablet (consolémonos pensando que algunos pagan un dineral por un tratamiento de “digital detox”), y una bombilla discreta en el baño de cada habitación. El resto se ilumina con velas. Y es muy romántico. Una hora antes de la puesta de sol se da inicio al ritual, un ejercicio parsimonioso que admite voluntarios: son decenas de pequeñas velitas que hay que colocar en perfecta formación en el suelo y que nos marcan el camino de entrada a Feynan, trepan por las escaleras hasta la azotea, iluminan rincones en el patio, en el comedor, bajo el árbol en la terraza, en las habitaciones… Como luciérnagas.

Vuelve el botijo

Jordania sufre de una gran escasez de agua. Junto a Wadi Dana hay un pequeño manantial que abastece de agua potable a Feynan Ecolodge. Una vez al año, se produce una enorme riada que baja de la montaña y arrasa con todo. Por lo demás, el cauce del río frente al Feynan está siempre seco. Así que hay que buscar soluciones imaginativas. Para empezar, en Feynan no se utilizan las típicas botellas de plástico. En cada habitación encontramos la versión jordana de nuestro añorado botijo: una jarras de barro cocido que mantienen el agua fresca. Las hacen en una cooperativa de mujeres cerca de Petra.

Dormir al raso

Evidentemente, en Feynan no hay aire acondicionado ni fuerza para mover ventiladores. En pleno verano, las noches pueden ser muy calurosas. La solución es abrir de par en par las ventanas y la puerta de nuestra habitación o directamente irnos a dormir a la azotea, al raso. Si estamos desvelados, hasta podremos pasar el rato observando las estrellas, Júpiter y los anillos de Saturno por el telescopio.

La lagartija azul

Es muy probable que durante nuestras caminatas por la reserva de Dana nos topemos con la lagartija azul del Sinaí. A diferencia de otros lagartos camaléonicos, la lagartija del Sinaí no adopta ningún camuflaje, sino que luce un color azul turquesa eléctrico escandaloso. Por eso es fácil de detectar. Además de este bicho, en Dana abundan los pájaros, las pequeñas aves rapaces y hasta podemos encontrarnos con algun nubian ibex (capra nubiana).

The Jordan Trail

Feynan Ecolodge es un punto de partida o de llegada perfecto para explorar parte de la ruta del Jordan Trail. O para realizar algunas caminatas por valles y desfiladeros y que nos entren ganas de más. El paisaje que ha ido formando el viento a lo largo de los siglos a su paso por las montañas de arenisca, creando valles y gargantas, desfiladeros y cañones, es espectacular.

El Jordan Trail es una ruta ininterrumpida que cruza todo el país, Jordania, recorriendo más de 650 kms en 36 días y atravesando paisajes y terrenos muy diversos. Algunas caminatas son aptas para todos los niveles, otras requieren estar muy en forma y bien equipados. Las noches de invierno son muy frías y los días, extremadamente calurosos en verano.

En Feynan Ecolodge proponen caminatas con y sin guía, de dos horas, de medio día o de jornada completa. En bici o a pie. Con la posibilidad de recorrer cañones espectaculares donde crece la vegetación (palmeras, adelfas, acacias…), especialmente en Wadi Ghwayr, una ruta que está cerrada en invierno por el riesgo de riadas. Encontraremos cuevas del neolítico, antiguas minas de cobre de la época romana donde se observan restos de un molino y un acueducto, las ruinas de un monasterio, una iglesia y un cementerio de los primeros cristianos, restos arqueológicos bizantinos… Es probable que a lo largo de la ruta nos encontraremos con algún pastor al cuidado de sus cabras que quizá nos ofrezca un potente café beduino con cardamomo.

Una buena opción para comenzar nuestra ruta de senderismo es llegar en coche hasta el pueblo de Dana, a 50 kms al norte de Petra, y a unas dos horas y media de Aqaba, en la costa. Podemos pasar la noche en Dana Guesthouse (reservar en las habitaciones nuevas, con duchas con vistas increíbles), ubicado en el mismo borde de la montaña, colgado sobre el valle de Dana. El hostal lo llevan los beduinos, bajo la dirección también de la Royal Society for the Conservation of Nature de Jordania (RSCN). Así, prontito al amanecer, cuando aún hace fresco, podemos iniciar el descenso hacia Feynan Ecolodge (descendiendo desde 1.200 metros a los 300 metros de altitud en los que se encuentra Feynan), a donde llegaremos tras unas cinco a siete horas de caminata. El principio del camino es muy pendiente, el resto es fácil. Si hemos dejado nuestro coche aparcado en el hostal, alguno de los beduinos que colaboran con Feynan Ecolodge se encargará de traérnoslo hasta allí. De hecho, los vehículos particulares de los huéspedes no se aparcan en Feynan, sino a varios kilómetros de distancia del lodge. Hay que avisar de nuestra llegada con antelación, para que nos recoja un 4×4 que nos llevará hasta Feynan.

Información en Turismo de Jordania  y Royal Jordanian.

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Una respuesta a Feynan Ecolodge, reserva de la biosfera de Dana, Jordania

  1. Ana Cañizal dijo:

    ¡Qué apetecible! El turismo o es sostenible o no será. Hay que apoyar iniciativas como esta. Gracias por descubrírnoslo y contarlo tan bien.

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