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Historias personales del turismo

El turismo no son sólo cifras. Son historias personales desde todos los rincones del mundo.

Todo comenzó en las tranquilas aguas de un río, en el Vietnam rural. En una barquita, una mujer vietnamita remaba, mostrando la belleza del lugar a sus clientes, dos extranjeros. La mujer, durante la corta travesía, contó a los turistas que un grupo de señoras, habitantes de las aldeas vecinas, habían creado una pequeña empresa local para ofrecer excursiones río abajo a los turistas. Las barcas se las había facilitado el gobierno: ellas eran las propietarias y encargadas de su mantenimiento y manejo, las que cada día ofrecían este servicio a los visitantes, con el que sacaban un dinero para mantener a sus familias.

Uno de estos turistas era Taleb Rifai, Secretario General de la Organización Mundial del Turismo: ese día nació la idea de poner cara y dar la palabra, a través de videos e imágenes como estos, a los millones de personas que trabajan en el sector del turismo, gente de pueblos, aldeas y comunidades locales de todo el mundo que acogen al visitante y desarrollan un turismo respetuoso con el entorno y con la forma de vida, la cultura y las costumbres de sus habitantes. Una forma de turismo responsable y sostenible que desde Elhedonista queremos apoyar, porque ayuda a las personas a vivir mejor y nos enriquece a todos, tanto a nuestros anfitriones como a nosotros, visitantes extranjeros.

Compartimos hoy las historias personales de Brian Lee de Australia, Cristina Suaña del Perú, Jean Damascene Hakizimana de Ruanda y Mohammad Daifallah de Jordania. A todos ellos les podéis contactar directamente, si estáis interesados en conocer su país y sus costumbres. Es el milagro de internet.

Brian Lee, Cape Leveque, Australia
Kooljaman es el nombre que dan los aborígenes Bardi a Cap Leveque. En estas tierras, pertenecientes a la Comisión de Desarrollo Aborigen de Australia, se ha desarrollado un proyecto de bajo impacto ambiental, gestionado por los propios bardi, donde el turista disfruta de la espectacular belleza de la zona y participa en experiencia y actividades únicas. Kooljaman es un lugar muy especial por su entorno, un resort de turismo eco-friendly y un campamento que se encuentran en Djarindjin,  en la punta de la península de Dampier, a más de 3.000 kms de la capital más cercana. Allí, en la tierra de sus ancestros, Brian Lee, uno de los artífices de este eco-lodge desde hace 16 años, comparte sus conocimientos y experiencia y las virtudes de su país y sus gentes: “Este es un lugar único, situado en una pequeña península, de modo que puedes levantarte por la mañana y ver cómo sale el sol a un lado del océano, y contemplar cómo se mete en el otro lado del mar. Un sitio conocido en todo el mundo. Mi pueblo ha formado parte de estas tierras desde hace millones de años. Yo creo que podemos considerarnos maestros, porque intentamos transmitir nuestros conocimientos ancestrales a todo el que nos visita.”

Cristina Suaña, Isla de los Uros, Perú
Khantati es una palabra aymara que significa “amanecer”. Cristina Suaña vive y trabaja en las islas flotantes de Los Uros Khantati. “En realidad, yo nací en otra isla, lejos de aquí. Cuando era pequeña, no sabía nada de los turistas, incluso me daban miedo. Cuando me casé, me trasladé a vivir aquí con mi marido. Me dedicaba a tejer, a trenzar paja y a cuidar de mis hijos y de la casa, igual que hacen aquí el resto de las mujeres. Un día, una pareja de holandeses me dijo: Cristina, ¿por qué no montas una cabañita, para que la gente que visite la isla se pueda quedar a dormir? Me pareció una idea fantástica, y pensé: quizá, algun día…. Así que nos decidimos y comenzamos con la primera habitación, muy chiquita, y el primer año recibimos dos, cuatro parejas. Ya llevamos diez años con nuestro hotelito, y los turistas que llegan nos dan consejos e ideas de cómo mejorar las instalaciones. Al principio, la gente de nuestra comunidad pensaba que estábamos locos, incluso mi marido pensaba que a nadie se le iba a ocurrir quedarse a dormir aquí, porque no hay electricidad, ni agua corriente, y de noche hace frío. Pero seguimos avanzando en el proyecto y ahora llegan cada vez más turistas. Además, toda la familia participa en el proyecto: mis hermanas y mis primas me ayudan en la cocina y con las habitaciones; mi hija, que decidió estudiar turismo, se encarga de las reservas, y para mí es una enorme satisfacción como madre que después de haber estudiado, ella haya decidido quedarse aquí y gestionar nuestra empresa. Mi hijo se ocupa de llevar y traer a los turistas: los recoge en la terminal, en el aeropuerto, o en distintos hoteles. Y mi marido les lleva a pescar en la barca. Así que estoy muy contenta, porque la empresa pertenece a toda la familia. Antes dependíamos sólo de la pesca para sobrevivir, y un día se pescaba y otro no. Ahora, gracias a este negocio, nos mantenemos y nuestros hijos pueden estudiar. El proyecto es sostenible: cuidamos nuestro entorno, respetamos a la gente de nuestro pueblo, valoramos nuestra identidad. Mi sueño es crear una pequeña agencia de viajes para que los turistas puedan llegar directamente a nuestras casas en Cuzco, en Arequipa, en Lima, en Lambayeque, en cualquier lugar donde nuestras comunidades puedan recibir a los turistas. Ese es nuestro sueño.”

Jean Damascene Hakizimana, Parque Nacional de los Volcanes, Ruanda
Al noroeste de Ruanda, el Parque Nacional de los Volcanes es símbolo de turismo de naturaleza y vida salvaje. Esta jungla, donde se encuentran cinco de los ocho volcanes de la región, es el hogar de más de 800 gorilas. El turismo es en Ruanda el vehículo de desarrollo económico, social, cultural y medioambiental del país y, en el parque, esta actividad proporciona empleo a multitud de personas, muchos de ellos jóvenes como Jean Damascene Hakizimana, que aspiran a trabajar como guías, rangers o vigilantes contra los cazadores furtivos: “Soy el jefe de los rangers del Parque Nacional de los Volcanes. Nací en 1972, y vivo muy cerca del parque. Desde chico, ví que se llevaban a cabo actividades ilegales, como la caza furtiva, así que crecí queriendo convertirme en guía o ranger, porque amo a los gorilas. Trabajo coordinando actividades de protección del parque, realizando patrullas rutinarias de vigilancia e incluso patrullas transfronterizas en colaboración con nuestro país vecino, Uganda, porque este es un parque internacional. Gracias a este trabajo, puedo continuar con mi formación y aprovecho los cursos sobre conservacionismo que imparte el parque. Mis hijos y mi familia están muy felices con mi trabajo y todos me apoyan.”

Mohammad Daifallah, Feynan Ecolodge, Jordania
Feynan Ecolodge está situado al suroeste de la Reserva de la Biosfera de Dana cerca de Petra. Es un lugar único en Jordania, completamente fuera del circuito, un destino romántico, de aventura, donde empaparse de cultura beduina, historia y tranquilidad. Donde se utiliza sólo energía solar y de noche son las velas y las estrellas las que iluminan el entorno. Todos los empleados que trabajan en Feynan Ecolodge, como Mohammad Daifallah, son oriundos de la zona. Este eco-resort colabora con las comunidades locales y de beduinos y está asociado a la Royal Society para la Conservación de la Naturaleza, y genera ingresos que ayudan a conservar y proteger las especies en peligro de extinción del parque. “Vivo con mi familia en Wadi Araba. Este es mi hogar. Nací en 1980, en el seno de una familia beduina. Nací en una cueva y crecí en lo que hoy es la Reserva Natural de Dana. Cuando era niño fui a la escuela, una escuela muy pequeña, de una sola habitación. Me gustaba estudiar y continué en esa escuela diez años. Luego fui a otra y después a la universidad de Mutah, donde estudié Literatura Árabe. Fui el primero en irme de casa a estudiar fuera, estaba solo y asustado, pero también contento. Contento de ser el primero. Cuando tuve que empezar a trabajar y a ganar dinero para ocuparme de mi familia, pensé: ojalá encuentre trabajo aquí, en mi pueblo, en el lugar que conozco. Lo conseguí y estoy orgulloso: en Feynan Ecolodge tuve mucho empleos, trabajé incluso de guía. Y estoy muy contento porque esto me permite estar junto a mi familia, no tengo que emigrar fuera. Ahora tengo mujer y dos hijos, y estoy feliz de poder verles todos los días. Lo que más me gusta de mi trabajo es el contacto con la naturaleza y con los turistas; les hablo de mi cultura, de nuestras tradiciones, y aprendo también de ellos. Igual algún día me hago famoso, porque veo en internet que se han escrito muchos artículos sobre este lugar y mi foto sale en ellos, y la gente me ve.”

Con nuestro agradecimiento a la Organización Mundial del Turismo.

4 respuestas a Historias personales del turismo

  1. Qué maravilla de texto! Enhorabuena, Gabriela.

  2. Jorge Gómez dijo:

    Soy profesor de Turismo y estas son las historias que siempre comparto a mis alumnos

    Gracias

  3. Daira Julio dijo:

    Estoy por empezar la carrera de turismo y la verdad cada día estoy mas segura de mi decisión !!

    • Jorge Oswaldo Gómez Ortiz dijo:

      Hola !

      Sí, es una carrera preciosa y mucho más cuando te das cuenta que puedes impulsar el desarrollo de zonas deprimidas que de otra manera no tendrían modo de susbsistencia

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