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Destinos europeosLa Navidad y sus mercadillos

Las compras son una buena razón para sumergirse de lleno en los puestos más especiales de Europa.

¿Y si la Navidad fuera la excusa para programar un viaje de última hora? Existen multitud de rincones, en bellas ciudades, en los que los mercadillos proponen una experiencia casi mágica.

Sí, estas fiestas tienen mucho de luces, aroma a castañas y también de compras, muchas compras. Al menos, pensemos en que sean especiales y que merece la pena buscar ese detalle que robará una sonrisa en quien lo reciba.

He aquí cuatro ciudades y sus mercadillo tan bonitos, tan tradicionales y tan entrañables, que querremos visitarlos aunque creamos no tener espíritu navideño. Si no es este año, apuntémoslo para el próximo.

Praga, República Checa. En este país no esperan al 24 de diciembre y, a partir de la última semana de noviembre y hasta la Nochebuena, celebran el Adviento. Motivo de peso para que esa ciudad, de cuento como pocas, llamada Praga, sea el escenario más romántico que podamos imaginar.

Calles cubiertas por la nieve y también casetas con delicada artesanía, bullicio y mucha alegría. El mercadillo más famoso se levanta en la Plaza de la Ciudad Vieja y cuenta con un gran árbol de Navidad que, caída la noche, resulta impresionante. El de la Plaza de Wenceslao también merece la pena. Ambos permanecen abiertos hasta el 3 de enero.

Praga es escenario de otros mercadillos como el de la Plaza de la República, el de la Plaza de la Paz y el de la Plaza de Tyl. Si bien, estos tres echan el cierre el 24 de diciembre, justo cuando concluye el período de Adviento. Se visite el que se visite, no olvidar buscar un puesto con vino caliente. ¡Será necesario!

Bremen, Alemania. También se rige por el Adviento y las fiestas se viven intensamente en la calle. Se mire adonde se mire, edificios y comercios visten sus mejores galas, se llenan del brillo de las luces.

Los mercadillos son un hervidero de gente, ciudadanos y turistas que, pese al frío, encuentran que ésta es la época más bonita del año para visitar ciudades como Bremen.

En torno al histórico ayuntamiento y el monumento de Roland (declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO), así como la catedral de San Pedro, se disponen hasta 170 puestos.

Además, a través de la histórica Böttcherstraße se llega al paseo «Schlachte-Zauber», a orillas del Weser, con el histórico mercado en un ambiente marítimo. Se percibe el aroma a pescado ahumado y a pan recién horneado. La atmósfera es, por tanto, deliciosa.

Y en las iglesias, se suceden los conciertos de órgano y, en diversos rincones, belenes y otras representaciones teatrales. El 23 de diciembre toca despedirse hasta el año que viene.

Bruselas, Bélgica. Hasta el 3 de enero, Les Plaisirs d’Hiver se convierte en la cita navideña por antonomasia. El abeto, de más 21 metros de altura, obliga a la mayoría a alzar la vista y perderse entre múltiples destellos que iluminan la Grand Place.

Se trata de un mercadillo con un marcado carácter multicultural. De hecho, en esta nueva edición se rinde homenaje a Túnez. Además de la posibilidad de comprar bellos objetos, la pista de patinaje, en La Place de la Monnaie, la gran noria y el tiovivo son otros atractivos principalmente para vivirlos en familia, con los más pequeños de la casa.

Helsinki, Finlandia. El Mercado de Santo Tomás, en la Plaza del Senado, es el más popular. Este año se inaugura el 7 de diciembre y concluye el 22.

Entre sus mayores encantos, un antiguo carrusel de origen alemán que es gratuito y, claro, tratándose de Finlandia, tampoco falta la sauna. Sin olvidar la nieve, que no suele faltar e imprime un ambiente de postal navideña.

Este año, la oferta gastronómica se amplía con un mayor número de puestos. También los de artesanos que suman más de un centenar. Existen opciones para todos los intereses y bolsillos, y propuestas para disfrutar de una jornada festiva.

En Helsinki, también es obligatorio guiarnos por el aroma de las especias y buscar el vino caliente llamado glögi. Así, la bajada del mercurio en el termómetro no resultará tan insoportable.

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