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Escapadas

Lo de la puntualidad británica de estas simpáticas aves es un auténtico misterio.La puntualidad británica del frailecillo

Si estás en la isla de Lovund y de pronto ves llegar una bandada de 30.000 a 40.000 frailecillos, es que estamos a 14 de abril.

Como cada año y tal día como hoy, el frailecillo desembarca en la isla de Lovund frente a las costas de Helgeland en el norte de Noruega. Ni un día antes ni un día después. Su llegada anuncia el comienzo del verano: “Lundkommardagen, ¡ya han llegado los frailecillos!”, exclaman alborozados los habitantes de Lovund.

Lo de la puntualidad británica de estas simpáticas aves es un auténtico misterio. Han permanecido largos meses en alta mar en plena oscuridad ártica durante el otoño y el invierno, desperdigadas por el Atlántico Norte. El regreso paulatino de la luz solar al círculo polar ártico en los meses de enero y febrero les recuerda que va siendo hora de formar una familia. Se inicia entonces su aproximación a las costas del norte de Noruega, a sus lugares tradicionales de anidamiento.

A primeros de abril ya podemos observar grupos de frailecillos  meciéndose a la deriva en las aguas que bañan la costa de Helgeland. Es el momento del flirteo. Los grupos se aproximan cada vez más unos a otros y a la costa, mientras prosiguen sus devaneos amorosos. Y de pronto, inexplicablemente, deciden que ha llegado el momento: sin esperar ni un minuto más, el 14 de abril por la tarde se dirigen en bandadas de centenares, millares, hacia Lovund. Sobrevuelan la isla en tareas de inspección, van y vienen en vuelo frenético, aleteando torpemente mostrando una figura poco aerodinámica, hasta que finalmente los líderes marcan el camino y aterrizan en la ladera rocosa de la isla. Aquí se aparearán, tras un periodo de cortejo en el que frotan y entrechocan sus picos como muestra de afecto. Es en este momento, en primavera, cuando los frailecillos presumen de su estriado pico naranja y del vivo anillo ocular característico de estas aves en época de cría. En invierno, el color de su pico es gris, pero en esta época del año se ganan merecidamente el apodo de “payaso del mar” o “loro marino”, como también se les conoce.

Los frailecillos se asentarán en tierra firme únicamente para aparearse y anidar. Formarán una pareja estable de por vida; se turnarán para empollar su único huevo y una vez salga el polluelo de su cascarón, harán turnos también para salir hasta ocho veces al día en busca de sustento. Una conciliación perfecta, un reparto de tareas ejemplar entre el macho y la hembra.

Hay tiempo para conocer a estos frailecillos: se quedan en Lovund hasta finales de agosto, momento en que se harán a la mar de nuevo, se dispersarán y no volverán a pisar tierra firme hasta el 14 de abril del año próximo.

Este es un buen momento para visitar Lovund. Los recovecos de Lovundfjellet, la montaña de 625 metros de altura que corona la isla, es el lugar perfecto donde anidar. A la cima de Lovundfjellet se asciende fácilmente con buenas botas de montaña antideslizantes. La excursión puede durar un par de horas. En un día despejado, las vistas sobre la isla de Traena al noroeste, la frontera con Suecia hacia el este y el archipiélago de Helgeland hacia el sur, son espectaculares.

Dónde alojarse

Lovund Hotel  es la mezcla perfecta de tradición, con sus cabañas de madera al borde del agua, y vanguardia, reflejada en el edificio principal diseñado por la arquitecta Anita Valrygg. El hotel es un establecimiento familiar propiedad de los padres, tíos y prima de Sivert Olaisen, el director y heredero de una de las familias más visionarias y emprendedoras de Noruega. Suyo es también el negocio de cría de salmón que produce unas 60.000 toneladas de esta especie al año y que ha convertido a esta minúscula isla de unos 5 km2 y menos de 500 habitantes en una historia de éxito, donde la población en lugar de mermar, crece, y donde todo el mundo tiene trabajo.

Además de observar a los frailecillos desde tierra y desde el mar a bordo del barco de Lovund Hotel, nuestros anfitriones organizan también excursiones a Traena y Sanna, salidas a pescar, paseos en zodiac de quilla rígida, escalada y por supuesto expediciones en busca de la aurora boreal en invierno. La gastronomía es otro de los puntos fuertes de Lovund Hotel.

Cómo llegar

En ferry desde Bodo y Sandnessjoen (ambas con aeropuerto) y desde Nesna

Más información sobre nuestra escapada al norte de Noruega:

https://elhedonista.es/hallazgos/escapadas/noruegos-del-norte-113334/

Webs de interés

Visit Norway https://www.visitnorway.es/

Visit Helgeland https://visithelgeland.com/en/welcome

Northern Norway https://nordnorge.com/en

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