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Oporto. La guía definitiva (I)

A pie por el casco histórico, con las mejores direcciones e imágenes.

Que nadie pretenda engañarnos: la crisis no es excusa. Lo hemos comprobado en nuestra reciente visita a Oporto: una ciudad amenazada por la pátina del tiempo, es hoy la urbe elegida como mejor destino turístico europeo.

Y lo bueno es que el proyecto urbanístico del equipo municipal, con su alcalde Rui Moreira al frente, un empresario y político independiente al que “todos” los portuenses, al margen de ideologías, votan, es un proyecto a la vez social y cultural. Los trabajos de rehabilitación de edificios y fachadas, las obras de renovación de barrios enteros, los nuevos centros culturales, nada tienen que ver con proyectos megalómanos vacíos de contenido, sino que contribuyen a reanimar la vida ciudadana, a atraer al pequeño comercio y a hacer la vida agradable a los habitantes de la ciudad, y de paso a los que la visitamos. En Oporto se ve y se palpa la autenticidad, el respeto y amor a la tradición, unida a un espíritu moderno y vanguardista, característico de una ciudad que siempre ha trabajado abierta al mundo.

Oporto es ciertamente estimulante. Y sus habitantes, gente discreta enemiga de aparentar. Conviene tomarse la visita a Oporto con calma, porque esconde muchos tesoros ocultos. Además, los portuenses son sumamente atentos, cordiales y acogedores, dispuestos a una charla tranquila en torno a uno de sus famosos vinos o a un buen café, siempre delicioso y al que son adictos. Este es uno de los muchos placeres de caminar y hacer un alto en nuestro recorrido por la ciudad.

Y comenzamos nuestro periplo por Oporto con una nota, o varias, de color: a principios de la primavera, las delicadas camelias y la romántica flor del magnolio japonés explotan en sus capullos y Oporto se inunda de colorido en calles, plazas y jardines. La ciudad no podía habernos recibido con mejor cara. Una pista práctica: en Oporto, la gente arranca tarde, así que el momento ideal para visitar los museos es a primera hora de la mañana.

Nuestro recorrido, siempre a pie, aunque se admite también el tradicional tranvía, comienza en la parte alta de la ciudad y acabará a orillas del río, en el barrio de la Ribeira. Dicho esto, que cada uno marque su propio ritmo y se entretenga en esta interesante ciudad el tiempo que desee.

Barrio de Miguel Bombarda
Es la zona alta y plana de Oporto, de casas bajas con jardincito en la parte de atrás. Hace algunos años era una auténtica desconocida, pero aquí se encuentra hoy la nueva zona cool de Oporto. La Rua Miguel Bombarda, la Rua do Rosario y sus aledaños esconden talleres de artistas, galerías de arte, tiendas de artesanía y diseño, de muebles retro y de música, restaurantes, bares y hotelitos, como la pensión Favorita y el encantador hotel Mercador. Una de las joyas del barrio es la galería de arte Ap’arte. Su peculiaridad es que muchas de sus obras (entre ellas algunos dibujos de Picasso, telas de Miró y Braque) no están a la venta. Muy cerca está Quintal, una tienda bio y café muy agradable para tomar algo y wifiar. El centro comercial Bombarda sigue la filosofía de no permitir que sus locales se llenen de las omnipresentes franquicias: encontramos corners creativos con un shopping diferente a lo habitual. Un poco más abajo, las Galerías Lumière alojan barcitos y tiendas muy interesantes, como el restaurante japonés más micro del mundo, o la tienda Coraçao Alecrim. Bajando por la rua Cedofeita, donde se conservan tal cual las tiendas encantadoras de toda la vida, barberías y ultramarinos, conectamos con el barrio de Clérigos. Antes de llegar a la plaza de Clérigos, en una placita más de las muchas con las que tropezamos a lo largo de nuestro recorrido, se encuentra el Convento do Carmo, una joya del barroco, con sus característicos azulejos azules en el exterior.

Plaza de Clérigos y Galerías de París
La Plaza de Clérigos, llamada así por la torre de Clérigos de origen medieval que la preside y a la que se puede subir superando sus más de 200 escalones, es hoy el punto neurálgico de Oporto, la zona de moda para salir a cenar y de copas. La plaza ha recuperado, en un nivel superior, el campo de olivos que fue en sus orígenes, y éste se fusiona con la zona abierta de bares, restaurantes, tiendas trendy y terrazas en la parte de abajo, en desnivel: una solución urbanística que nos convence. Frente a la plaza se encuentra la famosísima librería Lello & Irmão, una de las más bonitas del mundo, en la que se cuenta se inspiró la autora de Harry Potter. La cola de turistas para entrar y hacer la foto es constante. En agradecimiento a habernos abierto la tienda en exclusiva para Elhedonista, acabamos comprando dos libros que recomendamos a los amantes de la literatura portuguesa: Ecuador y No se encuentra lo que se busca, ambos de Miguel Sousa Tavares. Y como en esta plaza no pueden faltar las marcas más emblemáticas de Portugal, aquí encontramos también la tienda A vida portuguesa, la que ha rescatado del olvido a tantos productos tradicionales de Portugal. El antiguo almacén de textiles donde se encuentra merece por sí solo una visita. No podemos resistir la tentación y salimos de aquí con varios regalos: unas latitas de sardinas artesanales Minerva y unos jabones Ach Brito. Un poco más abajo, el buque insignia de la porcelana portuguesa, la tienda de Vista Alegre.

En la rua Galería de París, una calle que más que a París nos recuerda a Flandes, está el restaurante-bar Galería de París, un lugar lleno de cachivaches y antiguallas, ideal para tomar una tapa por la noche. Enfrente, la taberna Galería de París, donde sirven los famosos peixinhos da horta, deliciosas verduritas rebozadas, y muy cerca, la primera y más antigua tienda de los chocolates Arcadia, con bombones edición limitada rellenos de vino de Oporto, grajeas de licor Bonjour, pequeñas piezas pintadas y decoradas a mano, y sus famosísimas lenguas de gato.

En la Plaza Dona Filipa de Lencastre se ubica el histórico hotel Infante de Sagres, escenario de la vida cosmopolita y de altos vuelos durante la segunda mitad del siglo XX. Nos encantan especialmente la entrada y la verja de hierro forjado estilo Sezession. Su magnífico lobby está decorado con muebles de Boca do Lobo, que hacen furor en todo el mundo, y en la tienda del hotel se venden productos de Castelbel, la firma que ha conseguido colocar sus jabones en el mismísimo Parlamento Británico.

En este barrio abundan los sitios para hacer un alto a media mañana y reponer fuerzas. Perfectos para un tentempié: Amarelo Torrada, que presume de preparar la mejor tostada de Oporto (aunque también pregona lo mismo Torrada da Baixa) y una pastelería estupenda en la Praça de Guilherme Gomes Fernandes. Antiguamente, en esta plaza se vendía el pan en puestos callejeros y más tarde se instalaron varias panaderías que hoy son también pastelerías. Los dulces en Oporto son un must y los golosos se encontrarán aquí en el paraíso. En la Leitaria (lechería) Quinta do Paço, que nació en 1920, se sigue elaborando la mantequilla artesanal siguiendo un proceso ancestral. No podemos irnos de aquí sin probar las berlinesas de nata o crema, y sobre todo su eclair, el mejor de Oporto.

Plaza Aliados
Seguimos bajando y llegamos a la imponente Plaza de los Aliados. Tras la 2ª Guerra Mundial, Oporto vive un gran apogeo. Con las exportaciones de wolframio, mineral utilizado para armamento, entró mucho dinero en la ciudad. A eso se añadieron las riquezas llegadas de las colonias. El país se benefició de su situación de neutralidad, neutralidad por otra parte muy activa, pues Portugal acogió a un gran número de refugiados y judíos que utilizaban sus puertos para partir hacia América, y esta Plaza de los Aliados es símbolo de esa época de esplendor. En los años 40, grandes arquitectos construyeron los edificios que se asoman a la plaza, centro del comercio, la banca, las compañías de seguros y las navieras. Uno de estos edificios es hoy sede del McDonald’s más bonito del mundo, un antiguo café al que siguen acudiendo las señoras portuenses a tomar su cafecito por las tardes, como manda la tradición. Aunque la intervención del arquitecto Alvaro Siza Vieira, que en la última renovación de la plaza sustituyó árboles por pavimento, ha recibido no pocas críticas de los portuenses, el conjunto da una idea clara del poder comercial de Oporto en aquella época.

En esta plaza encontramos el café que más nos fascina de toda la ciudad: el Guarany, puro art decó, con sus cuadros surrealistas de Graça Morais y donde se conservan, intactos, los maravillosos suelos, veladores, las sillas de cerezo y limonero, el antiguo reloj, los apliques originales…., todo mantiene el espíritu de la época y nos transporta al pasado.

Muy cerca se encuentra la Rua Santa Catarina, peatonal y comercial, en la que aún se conservan joyas como el café Majestic, de finales del siglo XIX y estilo Belle Époque, y a pocos pasos, el Grande Hotel, muy bien ubicado para quien quiera alojarse en el centro de la ciudad. En una de las travesías, en la calle Formosa, encontramos tiendas tan castizas como Perola do Bolhao, fotografiada hasta la saciedad, y Comer e chorar por mais, una tiendita para catar los mejores productos gourmet locales y vinos de Oporto.

Estación de Sao Bento y la Sé
Un poco más abajo llegamos a la estación de São Bento, reflejo de la enorme importancia del tren en otra época. Su entrada, revestida de azulejos, es imponente. Muy cerca está la Catedral o Sé, con su magnífico claustro de azulejos azules que merece sin duda una visita. En la plaza de la catedral se conserva el Pelouriño, una columna donde se impartía la justicia en época feudal, y desde ahí tenemos otra excelente vista de la ciudad.

Si en este punto se nos antoja cruzar el Duero para acceder a la otra orilla, podemos tomar unos ascensores hasta el puente de Don Luis I y cruzarlo a pie hasta Vilanova de Gaia. Allí hay a un funicular que bordea el río y ofrece unas vistas espectaculares de la ciudad. Al bajar del funicular, una buena opción con buen tiempo es montar en el típico rabelo para dar un paseo por la desembocadura del Duero. Si optamos por seguir en Oporto, pasando por detrás del Convento das Cardosas, ahora Hotel Intercontinental, llegamos a la rua das Flores, una de nuestras favoritas en Oporto, por lo bien que se está adaptando a los nuevos tiempos.

Rua das Flores y Largo Sao Domingos
Aquí se ubicaban las joyerías de los plateros judíos y aún quedan vestigios de esa época: la histórica platería Ferreira resiste, con sus bichos de plata que decoraban los centros de mesa de las casas más ilustres, y sus cuberterías. La rua das Flores, peatonal, está siendo sometida a un profundo lavado de cara y sus tiendas, restaurantes y locales compiten en originalidad y encanto: A Joia da coroa es un salón de té que parece salido de un cuento de princesas; el local es una antigua platería que se ha restaurado primorosamente. En esta calle se encuentran también el hotel Las Flores Village y el restaurante más de moda del momento Cantina 32. No faltan los lugares para tomar una cerveza o un picoteo: Taberna lo Largo, Mercearia das Flores, Alianço, Chocolatería das Flores…. La calle desemboca en el Largo Sao Domingos.

En este punto tenemos que detenernos un momento para hablar del restaurante DOP de Rui Paula, el chef que también está al frente del maravilloso Casa de Chá, situado en la famosa casa construida por Siza Vieira a las afueras de Oporto (y del que hablaremos otro día). Rui Paula elabora una cocina de autor muy arraigada en la cocina tradicional portuguesa, donde no fallan nunca el pescado, el suculento arroz con bogavante y la carne de cerdo de Tras os Montes, asada de tal manera que se deshace en la boca: una delicia. Aquí aprendimos una expresión muy portuguesa: hacer un Salazar, es decir, rebañar el plato. (Parece ser que Salazar era muy tacaño y apuraba al máximo).

En este barrio encontramos algunas de nuestras tiendas favoritas de Oporto. Una ideal para chicas, que además abre todos los días: Violet&Ginger, con ropa, zapatos, bisuta, deco, libros…; Lobo Taste y Hats and Cats, de los mismos dueños, donde absolutamente todo está hecho a mano en Portugal. Nos quedamos con unas mantas maravillosas y una gorras y sombreros panamá en los colores más audaces y apetecibles. En rua das Taipas y en el mismo Largo Sao Domingos hay restaurantes y tascas muy caseras y familiares donde se come muy bien por 7-8 euros. Dos visitas interesantes en esta zona son el Instituto del Vino del Duero y de Oporto, donde se puede comprar tanto el vino como las copas donde se sirve, realizadas por el arquitecto Álvaro Siza Vieira, y el edificio de la Bolsa, símbolo del poder económico y comercial de la ciudad en el sXIX y principios del XX, con azulejos inspirados en Pompeya y un imponente Salón Árabe. Antes de llegar a la Ribeira, nos topamos con el restaurante Cantinho do Avillez, del chef lisboeta José Avillez, que ha abierto sucursal en Oporto recientemente.

Ribeira
Y desembocamos por fin en el río junto a una de las zonas más animadas a lo largo del Muro dos Bacaloheiros. Las vistas hacia el río y Gaia desde Ribeira son preciosas a cualquier hora del día y de la noche, con el puente de Don Luis I y la iglesia y el monasterio Serra do Pilar enfrente. Si alguien no puede resistirse a estas vistas, recomendamos la nueva Guesthouse 1872 River House, en un precioso edificio rosa. Bastante carita, pero el sitio es único. Por supuesto hay que reservar una de las habitaciones que dan al río. Y muy cerca otra pequeña guesthouse Homey en una calleja medieval. Aquí al lado, nuestros amigos portuenses nos recomiendan comer en la Adega S. Nicolau, fundada en 1930, en rua S. Nicolau, 1. Sitio más auténtico, imposible.

Y ya que hemos llegado al río y a partir de aquí todo es llano hasta el mar, el mejor plan con buen tiempo es alquilar una bici y pedalear hasta la Foz, ahí donde el Duero se encuentra con el Océano Atlántico. En la Foz, en el pequeño casco antiguo y entre callejuelas, se esconden dos buenos restaurantes: Pedro Lemos y Cafeína. Y junto a la playa, mirando al mar, una pastelería muy famosa: Tavi, con una terraza muy agradable. Dicen que aquí se comen los mejores bolos de reis, pasteis de nata y scones.

Otro día pasearemos por Gaia, donde recorreremos sus famosas bodegas, y en el barrio de Boavista visitaremos los iconos arquitectónicos de Álvaro Siza en la Fundación Serralves y de Rem Koolhaas en el auditorio Casa da Música. Y descubriremos gente creativa que contribuye a que Oporto sea una ciudad tan estimulante.

Imágenes de Maurizio Cristofolini.

13 respuestas a Oporto. La guía definitiva (I)

  1. Montse Gonzalez dijo:

    Super completo !!!! Una buena guía para perderse un fim‑de‑semana en Porto, que bien lo merece.

    • Maribel Vives dijo:

      Montse, gracias y tu eres una gran conocedora de esta ciudad. En breve Oporto II

  2. maría dijo:

    Qué recorrido increíble!. Viviendo a una hora de Porto, creía que lo conocía los suficientemente bien… pero leyendo vuestra guía (definitiva? o habrá una 2da, 3ra parte?) me doy cuenta de que no. Belleza de fotos. Enhorabuena. Qué ganas de acercarme pronto.

  3. Ana dijo:

    Qué estupendo artículo. Guardado en favoritos para futuras visitas a Oporto! Esperamos OPORTO. LA GUÍA DEFINITIVA (II) para descubrir nuevos sitios y completar el itinerario. Felicidades Gabriela y Maribel!

  4. Beatriz dijo:

    Que artículo tan completo y tan estupendo.
    Leyéndolo me dan ganas de hacer una bolsa y salir corriendo hacia Oporto…
    Me has facilitado todo el trabajo de preparación del viaje, ¡gracias!

  5. Monica Leite de Campos dijo:

    Excelente artigo mesmo para quem conhece bem a cidade do Porto. É uma outra visão. Parabéns. Mônica Leite de Campos

  6. Pilar dijo:

    Enhorabuena por hacernos este recorrido con tanta pasión y detalle. Yo, como española que ha vivido años en esta ciudad, he imaginado con vosotros la visita de esta maravillosa ciudad.
    Oporto es un destino muy recomendable queridos Viajeros,
    Me encanta el artículo Maribel,
    Gracias,

  7. Mateus Leite de Campos dijo:

    O artigo está optimo. Até dá vontade de lá ir querida professora Maribel.

  8. Almudena Pérez dijo:

    Me ha encantado tu artículo Maribel, me encantaría poder guardar el texto, pero no me ha sido posible imprimirlo. Sería posible que me lo enviaras por correo electrónico? Se trata de una magnífica síntesis de Oporto. Muchas gracias.
    Almudena Pérez

  9. María Rosa dijo:

    ¡Madre mía! Qué ganas de volver a Oporto… ¿Como es posible que quede material para una segunda parte? No creo que sea posible hacer esto en un fin de semana…. Enhorabuena Maribel por tan rica recopilación

  10. Jose Rato dijo:

    Uma crónica tão perfeita como a cidade que descreve.Obrigado,valeu a pena o tempo passado a ler

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