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Faros, molinos, bosques y poblaciones históricas en la pequeña de las PitiusasRincones de Formentera

Si no le queda más remedio que visitar la isla pitiusa en pleno verano, intente encontrar un hueco en uno de estos rincones espectaculares.

¿Alguna vez ha enviado una postal con una playa abarrotada donde entre sombrilla y sombrilla apenas se ven unos centímetros de arena? ¿O ha visto algun video publicitario con bañistas nadando mar adentro en zigzag, esquivando tablas de windsurf, motoras, colchonetas inflables, yates fondeados, piraguas, veleros maniobrando para echar el ancla…? No, normalmente nuestros instagrams y las webs de las oficinas de turismo nos muestran idílicas playas desiertas frente a un mar como un plato. Tentador, muy tentador. Y picamos. Y nos vamos a Formentera (un suponer) en pleno agosto, dispuestos a sumergirnos en el paraíso. Luego vendrá el chasco. Algunos no querrán admitirlo, pero lo cierto es que las vacaciones han sido un fiasco. A nosotros no nos molesta reconocerlo: nos hemos equivocado. Era el lugar pero no era el momento.

Es tal la impresión que nos ha causado el destrozo que se ha cometido y se sigue cometiendo con Ibiza y Formentera, que este mes de julio aterrizamos el día 2 dispuestos a pasar todo el mes tranquilamente instalados en una casita del interior, como otros años, y el día 7 ya estábamos volando de regreso a la península. Con una pena tremenda. No solo por ver frustradas nuestras vacaciones, sino por el daño irreparable causado a dos de las islas más maravillosas del Mediterráneo. Valga un ejemplo: la preciosa cala de Porroig al sur de Ibiza, un fondeadero natural desde el que se contempla Formentera, convertida en Derribos Arias.

La urbanización Vista Alegre en Porroig era hace unos años una colina salpicada de discretas casitas blancas ibicencas de una o dos plantas, construidas en los años 70 y 80. Desde el mar pasaban casi desapercibidas entre pinos, palmeras y buganvillas, perfectamente integradas en el paisaje. Llegaron los futbolistas y los rusos (aquí estoy yo y a los demás que les den) y empezaron a aparecer las mansiones de tres o cuatro plantas encaramadas al acantilado, en precario equilibrio sobre la pendiente que muere en la cala de guijarros. Una pendiente donde jamás se había construido antes. Por algo sería.

Un año de fuertes lluvias, las aguas arrastraron tierras, villas y jardines colina abajo. Aquello parecía Sarajevo tras la guerra de Bosnia: las casas resquebrajadas, los tejados derrumbados, escombros por doquier.

Entre demandas, pleitos, escaqueo de responsabilidades por parte de constructores, ayuntamiento, peritos responsables del estudio geotécnico, empresas fabricantes de los pilotes de contención… transcurrieron años hasta que se despejó el terreno y Porroig recuperó su aspecto normal. Nosotros, ilusos, pensamos ingenuamente que algunos habrían aprendido la lección: no se puede construir en una colina con semejante desnivel, donde para más inri la tierra es arcillosa, muy suelta y a la que pisas, te escurres.

Pues nos equivocamos. Hemos regresado este mes de julio y se nos ha caído el alma a los pies. Porroig vuelve a ser Derribos Arias. Las grúas asoman entre los pinos; las excavadoras y las hormigoneras transitan por los caminos de la urbanización, y hay montañas de arena, grava y escombros por todas las esquinas. Y sigue en pie la villa de aquel alemán que compró una casita de una planta y le añadió otras dos. Así, por la cara y a pesar de las denuncias. Eso sí, el tipo disfruta de las mejores vistas sobre Porroig y Formentera. “Aquí estoy yo y a los demás, que os den.”

Nuestros amigos ibicencos nos cuentan que este año, los meses de mayo y junio ya parecían agosto. El tráfico, imposible. Obras por todas partes. Gente a porrillo. Pero qué se le va a hacer, las islas son preciosas y todo el mundo quiere conocerlas. Así que para el que no tiene más remedio que tomarse sus vacaciones en agosto, hemos preparado una pequeña lista de rincones de Formentera con un encanto especial: faros, molinos, bosques y poblaciones históricas. A Ibiza ya la damos por perdida. Nos resignaremos a ir en temporada baja, que a este paso solo será de noviembre a febrero.

Es Caló de San Agustí

Es Caló es un pueblo pesquero situado en el sudeste de la isla. Cuenta con un pequeño puerto natural y algunos restaurantes que todavía mantienen el aire tradicional de antaño. El paisaje es rico en contrastes: al oeste, las calas de arena de Ses Platgetes, y al este, los acantilados de La Mola. Además, Es Caló se encuentra a escasos kilómetros del inicio de la Ruta Verde 25, un recorrido ascendente por La Mola, el Camí de Sa Pujada, que permite disfrutar de las mejores panorámicas de la isla.

Faro de la Mola

Ubicado en el extremo oriental de Formentera, es un lugar único donde parece que el horizonte no acaba nunca. Por la Ruta Verde 29 se puede acceder al Faro de la Molar atravesando un paraje histórico y rural, donde destaca una casa considerada patrimonio arquitectónico. Junto al imponente faro, uno de los lugares más emblemáticos de las Islas Baleares, hay una pequeña escultura en homenaje a Julio Verne.

 Faro del Cap de Barbaria

Imagen de la estupenda película de Julio Medem “Lucía y el sexo”, el faro emerge entre una carretera estrecha y desértica donde en el horizonte sólo se ve el mar. Es un lugar único para disfrutar de todo el esplendor de las puestas de sol que ofrece Formentera, aprovechando las vistas del islote de Es Vedrá, en el extremo sur de la isla. Al Cap de Barbaria se puede acceder por las Rutas Verdes 8, 10 y 11. Junto al faro se encuentra la Torre des Garroveret, que protegía a la isla de los invasores en la antigüedad.

 Estany des Peix

Es una pequeña laguna abierta al mar ideal para practicar deportes náuticos como el windsurf, el kayak o la vela. Permite la entrada a pequeñas embarcaciones y es un lugar perfecto para pasar un día en familia. Cuenta con pequeñas playas donde el agua es cálida y poco profunda, perfecta para los niños.

 Estany Pudent y Ses Salines

Situado al norte de la isla, este gran lago es el enclave ideal para disfrutar de un paseo a pie o en bicicleta, observar el paraje natural que lo rodea y avistar las numerosas aves que viven en la periferia. Alrededor del lago se encuentra el Camino De Es Brolls, con estanques subterráneos de agua dulce rodeados de una rica vegetación y una variada fauna: flamencos y garzas entre juncos y cañas.

Can Marroig y Punta de Sa Pedrera

Sa Pedrera, un espectacular desierto de rocas extrañas con curiosas formas, se encuentra en la costa oriental de Formentera. Este es un buen sitio para practicar buceo o submarinismo en aguas poco profundas, rodeados de una espléndida naturaleza marina con gran presencia de posidonia. En la finca de Can Marroig, situada en una zona boscosa, se puede hacer un alto en el camino y descansar aprovechando su magnífica zona de picnic o sus actividades relacionadas con su entorno natural protegido.

Imágenes cedidas por Govern de les Illes Balears/Conselleria d’Innovació, Recerca i Turisme / Agència de Turisme de les Illes Balears (ATB).

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