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Escapadas

Paseo por la Ciudad Eterna de la mano del fotógrafo Maurizio CristofoliniRoma

Las direcciones más secretas para descubrir la Roma de los romanos.

Roma es una ciudad llena de historia, siempre abierta, dispuesta y disponible para cualquiera que desee disfrutar de ella. Quizá por este motivo, Roma está constantemente sujeta al cambio, tan típico de los lugares a donde la gente llega por trabajo o por turismo, los usa y se marcha. Sin embargo, cuando cae la noche, surge esa Roma algo pueblerina, un tanto descuidada, hecha a base de mundanidad forzada, de falsas apariencias y de diversión a toda costa. Para participar en este juego, sobre todo si uno viene de fuera, es necesario aceptar las comparaciones y conseguir estar a la altura de la arrogancia burlona y descarada de los romanos de Roma. Este es un juego tan divertido que incluso llega a ser estimulante. Es lo que tira a esta ciudad hacia abajo y al mismo tiempo lo que la mantiene a flote. En una reciente entrevista, el conocido periodista y escritor Oliviero Beha lo definió con ironía: la grandeza de Roma reside en sus ruinas; el final de Roma está en sus escombros. Escombros que se muestran en la bellísima película de Paolo Sorrentino, “La Grande Bellezza”.

¿Pero realmente es todo tan tremendo? Por supuesto que no. De hecho, es precisamente la imperfección la que hace emocionante a esta ciudad. Qué puede haber mejor que un happy hour en Monte Mario ante el paisaje de la ciudad que va encendiéndose, donde grupos de chicos se reúnen todas las tardes a beber y a hablar de fútbol y de mujeres. ¿Recordáis aquella foto en blanco y negro Ninalee Craig titulada “American girl in Italy”, donde una espléndida joven pasa delante de un grupo de muchachos ociosos? Han transcurrido 50 años desde entonces pero nada ha cambiado. Este es el placer de un momento relajante tras una jornada de trabajo: un aperitivo, algo de picar, mini tapas, pizzette y bocaditos salados, pinchos de mozzarella con tomatitos.

¿Qué tiene esta ciudad de especial, de intangible? ¿Cuál es su encanto, que hace que la gente se enamore de ella? Sin duda los monumentos, la dolce vita, el clima, la cadencia lenta. Pero sobre todo es algo que en cinematografía se conoce como la “luce a cavallo”: ese momento, a última hora de la tarde, cuando el sol se ha ocultado. A un lado, hacia el Vaticano, se ve la luz del día que se va. A otro, hacia las Termas de Caracalla, avanza el color índigo de la noche. Las luces de las farolas, amarillas, se acaban de encender e iluminan los muros, las callejuelas y los monumentos que destacan contra el cielo azul. Esta luz, hecha de ocres cálidos, naranjas intensos y rojos fuego que colorean el atardecer brindan una sensación de paz y felicidad en la ciudad más mágica del mundo. Uno de los mejores puntos de observación es sin duda la Isola Tiberina.

Cuando se habla de felicidad, la mente nos traslada de inmediato al placer de la buena mesa. Roma es un lugar perfecto para callejear y toparse con las trattorie más típicas. Hay una en cada esquina, y se hace difícil aconsejar la mejor.

Empezamos por el Trastevere, el barrio donde deambular es casi una obligación, y nos vamos a Da Cesare, una osteria slow food un tanto alejada del circuito turístico pero a la que se llega fácilmente con el tranvía nº 8: nos subimos al principio del viale Trastevere y descendemos al final del trayecto. La trattoria está justo ahí, a un paso. Esta osteria es perfecta para probar la auténtica cocina italiana; aquí se nota la pasión por el oficio, y aunque el sitio es un poco caro (40/50€), merece la pena.

Si no queremos abandonar la zona en torno a la Basílica di Santa Maria in Trastevere, hay decenas de trattorias por aquí, sobre todo una: la Osteria da “Zi” Umberto, donde podemos disfrutar de una carbonara o una pasta alla gricia excepcional. Aunque el servicio es más bien de andar por casa y un tanto peculiar, la relación calidad/precio es óptima. En la misma plazoleta encontramos la iglesia de 1851, pequeña pero de gran interés en cuanto que fue construida sobre los restos de una iglesia medieval de 1123.

Para una sencilla y riquísima pizza, nuestro consejo es la pizzeria Ai Marmi, en el 53 del viale Trastevere, de ambiente espartano con mesas de madera y mármol.

Quien viene a Roma se prepara para entrar en el mayor museo a cielo abierto del mundo. Para visitarla, uno puede seguir el recorrido clásico o aventurarse hacia lugares menos concurridos. Sea como sea, Roma seduce y nunca nos deja indiferentes ante tanto esplendor. No hay por qué demonizar las rutas clásicas; incluso sirven para ubicarse y ordenar las ideas. Una vez sabemos dónde nos encontramos, podemos optar por soluciones alternativas, como un simpático tour en Vespa. Con todo organizado, obviamente, y con conductor-guía. Muy del estilo “Vacaciones en Roma”. La mejor manera de recorrer la ciudad a bordo del scooter más cool del momento y esquivar ágilmente el tráfico. ¿Otra solución? Montarse en un viejo Fiat 500, perfectamente restaurado, acompañados de un guía que nos llevará por las callejuelas más sugestivas hasta los monumentos, plazas y sitios arqueológicos más importantes.

Sumamente seductor es el tour “Roma de noche”, que permite ver la ciudad desde una perspectiva poco usual, quizá debido a la idea equivocada de falta de seguridad. La Ciudad Eterna, de noche, es un lugar insólito, muy diferente a la que conocen los turistas durante el día. La magia de los lugares históricos y las leyendas sobre fantasmas convierten este recorrido en una experiencia mucho más auténtica, más íntima.

Roma ofrece muchísimo a los amantes de la gastronomía, y hay para todos los bolsillos. La esencia de la cocina romana, de extracción popular, se basa en platos sencillos, de preparación rápida, pero sabrosísimos al paladar. La clave de esta cocina, además de los entrantes, está en el “quinto quarto”, aquello que quedaba del animal sacrificado una vez vendidas las partes más nobles y preciadas a los ricos: tripas o callos, riñones, corazón, hígado, sesos, mollejas, bazo, lengua, rabo. La mantequilla se usaba raramente, por una cuestión de precio, y casi siempre se sustituía por el aceite o la manteca de cerdo. Y si hablamos del sacrificio de animales no podemos dejar de mencionar el Mattatoio, el Matadero de Gioacchino Ersoch, proyectado entre 1888 y 1891. Aunque dejó de funcionar en 1975, el Matadero es un espléndido edificio de arqueología industrial del barrio del Testaccio. Recuperado y restaurado, hoy forma parte del MACRO (Museo de Arte Contemporáneo de Roma), y se utiliza como espacio para exposiciones y centro de estudios. Es de visita obligada y nos lleva a los restaurantes nacidos de esa misma tradición. Hablamos de Checchino, un restaurante que se acerca a los 150 años de vida, donde se pueden probar platos ya casi desaparecidos como el manzo garofolato. Una curiosidad: la bodega de este restaurante, muy bien pertrechada, está excavada en el Monte dei Cocci (o Testi -cabezas, de ahí el nombre de Testaccio).

Un poco menos pretencioso, y también menos caro, es el restaurante Velavevodetto, una pequeña representación de la cocina romana. No faltan las clásicas puntarelle, las verduras típicas de las huertas romanas.

Caminando por la ciudad, sobre todo por el centro, no es raro ver a los turistas refrescarse ante los “nasoni”, las fuentes romanas. Los nasoni son una característica de la ciudad, el agua que mana de estas fuentes es fresca y buena, y ha saciado la sed de viandantes y peregrinos a lo largo de los siglos. Un buen lugar para descansar de las largas caminatas entre un monumento y otro, y por qué no, para tomar un panino. El streetfood es un aspecto del arte culinario romano muy accesible con pocos euros: delicias como el panino con la trippa, el supplì de arroz al ragou, la pizzetta al taglio o los fritos al cartoccio.

Uno de los puestos que hay que visitar es ER BUCHETTO, una tabernita junto al Teatro dell’Opera, que se ha hecho famosa por sus panini rellenos de porchetta di Ariccia. El sábado por la mañana, en cambio, hay que ir al mercado del Campo de Fiori. Este mercado es la quintaesencia de la romanidad: colorista, divertido, rico, curioso, no deja nunca de sorprendernos bajo la atenta mirada de Giordano Bruno, cuya estatua domina la plaza rebosante de vida bella, elegante, ordenada, pero también un poco revoltosa.

El templo del street food es la Antica Norcineria. Esta tienda abrió sus puertas en 1890. Aquí se venía a comprar la papada para la salsa amatriciana, y hoy, al cabo de 130 años, sigue todo igual. Aquí el cerdo es el rey absoluto, y del cerdo se conocerá cada detalle, uso y consumo: la cabeza cortada muy fina y condimentada con aceite, sal, pimienta y aceitunas; las “coppiette” en virutas, y las manitas de cerdo cocidas y marinadas. Vale la pena visitar esta tienda aunque solo sea para curiosear o probar cualquiera de sus productos que nos ofrecen muy cortesmente.

Cultura y gastronomía, alimento para el cuerpo y la mente. Ahora es el turno de la mente, así que nos vamos a un lugar bien raro en la zona de Ostiense-Marconi: la Central Termoléctrica Montemartini, un ejemplo singular de arquitectura industrial reconvertido en museo. En un insólito juego de contrastes, junto a la vieja maquinaria de producción de energía eléctrica encontramos estatuas, mosaicos, ornamentos funerarios de las culturas griega y romana. La Central alberga unas 400 esculturas de los Museos Capitolinos. Por lo demás, la elección es difícil entre todo lo que ofrece Roma en cada esquina: un museo, una exposición, una muestra. Es útil llevar en el bolsillo una copia del “Where to Rome”, un periódico gratuito que se distribuye en hoteles e informa sobre todos los eventos de la semana (en versiones italiana e inglesa).

Beber y comer

-Bottiglieria dal 1895: Tre Scalini, via Panisperna 251 (rione Monti) +39 0648907495 un aperitivo que es un must (reserva obligatoria si se quiere comer). Es un placer pasear por este barrio.

-Trattoria der Pallaro, inmejorable cocina casera y postres hechos en casa. Largo Del Pallaro 15 Tel. 06 68801488

-Caffè Greco en via Condotti, inaugurado en 1760, lleno de historia, probablemente el mejor y más antiguo café de Roma. De visita obligatoria, aunque solo sea para tomar un café.

-Taverna ER BUCHETTO, Via del Viminale 2.

-Ristorante Velavevodetto, Via di Monte Testaccio 97 06/5744194, Precio 30-50 €

-Checchino en via di Monte Testaccio 30, 06/5743816.

-Pizzeria “Ai Marmi” proprio in Viale Trastevere, al 53.

-Trattoria Moderna, el mejor pescado, también en carpaccio o sashimi. Vicolo dei Chiodaroli, 16. Tel 06 6880 3423

-Trattoria Da Cesare, Via Del Casaletto, 45  tel. 06.536015

-l’Osteria da “Zi” Umberto in Piazza San Giovanni della Malva 14 tel 06 5816646

-Bir&Fud Via Benedetta 23, Trastevere tel. 06 5894016, buenísima la selección de cervezas artesanales.

-Antica Norcineria Viola frente a Campo de’ Fiori, 43. Tel 06 6880 6114.

-Trattoria Il Bocconcino, una cocina atenta a las estaciones del año; el menú incluye porductos DOP y cambia cada 3 meses. Via Ostili (dietro al Colosseo) 23, tel. 06 77079175.

-En el barrio de la Garbatella se encuentra una referencia importante de la cocina romana: Al Ristoro degli Angeli, un antiguo ultramarinos convertido en pequeño restaurante gestionado por Elisabetta, Via Luigi Orlando 2, tel 06 51436020.

De compras y tiempo libre

-The Almost Corner, via del Moro 45 tel. 06 5836942. Una librería inglesa rica en títulos clásicos, curiosidades y libros de fotografía.

-Entre los lugares de culto del shopping romano, sin duda el área del Tridente, con las famosísimas via Condotti, via Borgognona, via Frattina, además de toda la zona adyacente a la Plaza de España (precios prohibitivos).

-Galleria A. Sordi, una especie de “centro comercial” con tiendas, restaurantes, cafés y librerías. Ideal para una jornada lluviosa (sí, también en Roma llueve!).

-Mercado de Porta Portese los sábados por la mañana, con mercancías de todo tipo, muy colorista y divertido.

-Mercado de Campo dei Fiori.

-LeArtigiane.it. El arte del reciclado del que nacen joyas y bisutería y todo tipo de complementos.

-Aperitivo al atardecer en Casina Valladier, en Pincio, sobre la Piazza del Popolo.

Dormir

-Trastevere B&B Rooms. Minimalista pero funcional, dispone de habitaciones para todos los bolsillos. Situado en un lugar estratégico para visitar buena parte de la ciudad a pie. Viale Trastevere, 108
06-99705294. Entre 35 y 120€.

-Piazza di Spagna Suites un elegante guesthouse con 12 habitaciones de estilo minimalista y elegante, en Piazza di Spagna 93, tel 06 69797792. A partir de 120€.

-B&B Vicolo del Lupo 11. Un antiguo almacén del siglo XVII perfectamente restaurado. Las habitaciones tienen un encanto muy especial. Precios entre 70 y 140€.

-Hotel Villa San Pio, in Via di Santa Melania, 19. Tel 06.570057, zona Aventino, un hotel con encanto (con un bellísimo jardin de invierno para desayunar) en un barrio muy tranquilo próximo a la rosaleda, a la Basílica de San Bonifacio y al jardin de naranjos que domina el Tíber y ofrece unas vistas espectaculares.

Info

-Transporte en autobús desde el aeropuerto de Fiumicino a la estación Ostiense y Termini 6€.

-Tren: Fiumicino/stazione Trastevere/Ostiense/Termini 8 €.

-Taxi con reserva a tarifa fija (48€) cooperativa Samarcanda tel. 06 55282892.

-TicketsRome.it para reservas online en museos, y para ahorrarnos horas y horas de cola.

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Una respuesta a Roma

  1. maribel vives dijo:

    Muchisimas gracias por este maravilloso y completisimo post de Roma, que voy a seguir al pie de letra en cuanto pueda escaparmame unos dias.

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