El Hedonista El original y único desde 2011

“Todos los que parecen estúpidos, lo son y, además también lo son la mitad de los que no lo parecen.”. Francisco de Quevedo

Menu abrir sidebar

Escapadas

Fue un antiguo pueblo y hoy es la zona que reúne las tiendas y restaurantes más interesantesStockbridge, el barrio de moda en Edimburgo

Lejos de la ciudad vieja y lejos de los turistas, junto al río Leith, existe una pequeña comunidad con mucho que decir.

Conocer la capital escocesa con frecuencia se traduce en una visita exprés. En un par de días creemos haberla explorada y llevarnos una idea global de ella. Error. Así que contemos con más o menos tiempo, empecemos por lo más interesante. Sí, seamos inteligentes y dejemos para el final, si quedan horas, lo que todo el mundo visita. Dicho esto, la inmersión comienza en el barrio de moda: Stockbridge.

Nos alejamos por tanto de la parte antigua, de la Old Town, del castillo, de las callejuelas estrechas y con edificios más oscuros. De ellos y de los turistas que siguen al dictado la guía de turno y terminan el día con bolsas cargadas con bufandas de cuadros, whisky y galletas de mantequilla.

Nosotros nos dirigimos a la ciudad nueva, New Town, la dejamos atrás y, a partir de de calles como St. Vincent, Great King, Dundas o Stephen, y plazas como Circus, percibimos otra atmósfera. Efectivamente, ésta es posiblemente la zona con más encanto de Edimburgo.

Lo dicen los edificios, tan elegantes, y la vida que se adivina a través de los grandes ventanales. En Escocia no hay persianas y la mayoría no pierde el tiempo corriendo las cortinas. Así, los curiosos son afortunados y pueden observar las lámparas de cristal que cuelgan de los altos techos, las acuarelas de más de un salón y esas cocinas que tan acogedoras resultan a primera vista.

Quienes tienen la fortuna de habitar en estas bonitas moradas tienen, además, la suerte de contar con apenas unos metros de tierra en la entrada que ellos han convertido en jardines urbanos, e incluso, en coquetas terrazas. Lo que no vemos, pero sabemos, es que algunos de ellos sí tienen magníficos jardines en la parte de atrás. Estos sí, al resguardo de miradas indiscretas. Son secretos…

Pese al lujo, que es evidente, en el aire se respira algo que remite a la idea de barrio. De hecho, en muchas de esas atractivas ventanas cuelgan frases que animan a comprar local y dejar de hacerlo en supermercados. Cierto, en Stockbridge es posible no sucumbir a lo fácil, a la grandes cadenas como Tesco. Si se quiere, se puede.

Por ejemplo, cada domingo, de 10.00 a 17.00 horas, un buen puñado de pequeños productores dispone los puestos y dan forman al renacido Stockbridge Market. No solo es posible encontrar comida, también artesanía y las creaciones de emprendedores que tienen mucho que decir. Esta cita dominical se ha convertido en uno de los mayores atractivos del barrio también para quienes no viven en él.

No lejos, existen varias tiendas de vinos y una dirección que nos gusta por encima de todas: I. J. Mellis. Es un colmado que reúne delicias británicas pero también francesas, españolas e italianas. Son quesos artesanos, panes, aceites, algunas conservas y buenos vinos y fruta.

Es una tienda pequeña, en la que no hay de todo pero sí aquello que compone el verdadero significado de la buena mesa. Esto es, lo preciso para una cena maravillosa o para un picnic a la orilla del río Leith. Si el tiempo se pone de nuestra parte, claro.

I.J.Mellis destaca por la oferta, por el buen aroma y sabor de sus productos, pero no menos importante es la profesionalidad y entusiasmo de quienes allí trabajan. Se les nota apasionados y capaces de contagiar su debilidad por la calidad. E inevitablemente la próxima vez que quieres queso, decides comprar uno exquisito y con historia. Entonces regresas a una dirección como ésta en la que te cuentan quiénes lo han creado, cómo y porqué. Y así lo disfrutas incluso más.

A la vuelta de la esquina, en Stephen Street, existe otro pequeño establecimiento regentado por personas de ésas que marcan la diferencia. Ahora hablamos del cuidado de la piel e incluso del alma, y nos referimos a The Method.

Es un espacio de estética minimalista y con un aroma envolvente. Cuenta con una selección de productos de estética y algunas, pocas pero bien elegidas, piezas para el hogar. En la parte de abajo se encuentra el centro de belleza y bienestar.

Stephen Street es una de las calles más concurridas de este barrio de moda. Está salpicada de pequeños restaurantes y locales, algunos anticuarios y librerías tan exquisitas como Golden Hare Books.

Se trata de un negocio independiente en el que se aprecia, se huele y se siente, como en el barrio, algo diferente. Sí, éste es el paraíso para los amantes de las buenas historias, de la calidad literaria.

Su impulsor, Mark Jones, historiador del arte vinculado a diversos museos y festivales, supo ver el potencial de la zona y trasladó el negocio a Stockbrigde. Y es que su ubicación original, de 2012 a 2014, estuvo en la parte antigua, en la popular área de Grassmarket.

Aman los libros porque son objetos bellos y porque nos definen como personas. De ahí que ellos promuevan multitud de actividades para adultos y niños. Y cada día los libreros que allí trabajan, por ejemplo, Julie Danskin y Annie Rutherford, ofrecen nuevas razones a los clientes para abandonarse a ese placer llamado lectura.

En las estanterías de Golden Hare Books se encuentran, cómo no, las últimas novedades en literatura, ensayo, gastronomía o viajes. Pero quienes están detrás del negocio tienen un olfato especial para quedarse con unos títulos y rechazar otros. Sin duda, algo a tener en cuenta hoy que la producción editorial se ha convertido en otra fabricación masiva. Una más.

Decidimos perdernos, recorrer sin prisa otras calles, algunas muy pequeñas, sin apenas transeúntes ni tráfico. Entre otras, Circus Lane, Gloucester Lane y Doune Terrace. En algunas de ellas se encuentran mews, es decir, un tipo de construcción muy popular en los siglos XVII y XVIII, que fue levantado en la parte de atrás de las viviendas de las familias acaudaladas y que eran las caballerizas. En el piso de arriba, vivían los trabajadores.

Con el paso del tiempo, cuando dejaron de cumplir su función, algunas de ellas fueron derribadas, pero otras muchas se transformaron en pequeñas viviendas de inspiración rural. Por su ubicación, el precio aumentó considerablemente.

Resulta encantador caminar por el empedrado e imaginar cómo sería residir en una de esas casitas, dentro de una ciudad, es decir, con una interesante oferta apenas a unos pasos de distancia. Ah, y el mar también al lado.

En Dundas Street se descubre esa oferta de la que hablábamos. Es decir, más cafés, galerías, anticuarios y tiendas como Epitome. En ella encontramos diversas firmas internacionales de moda y complementos para él y para ella. Es una dirección para quienes poseen un estilo propio, y saben qué marcas van más allá de las tendencias.

En sus orígenes, Stockbridge fue un pueblo que, con la llegada del siglo XIX, se incorporó a Edimburgo. Pero algo queda de aquel espíritu de pequeña comunidad. Siguiendo el curso del río, es decir, el paseo conocido como Water of Leith Walkway, un regalo con el sonido y la vida del agua y de los pájaros, de la naturaleza, en definitiva, se llega a otro lugar absolutamente encantador: Dean Village.

Fue una aldea fundada en el siglo XII por los frailes de la Abadía de Holyrood. A lo largo de la historia, se levantaron diversas fábricas que encontraban en la energía hidráulica su principal motor. Después se convirtió en una zona deprimida, pero hoy se ha transformado en un auténtico oasis, frecuentado por muchos paseantes, y en una codiciada área residencial.

Dean Village está en el centro de Edimburgo pero es una rara perla, oculta para la mayoría. No cuenta con cafés ni con tiendas o restaurantes, pero tampoco los precisa.

Ahora, si queda tiempo, seguimos explorando el resto de Edimburgo. Ahora sí.

Escapadas

Escapadas

Rincones de Formentera

Gabriela Domingo

Si no le queda más remedio que visitar la isla pitiusa en pleno verano, intente encontrar un hueco en uno de estos rincones espectaculares. leer

Escapadas

Wadi Rum, planeta rojo

Gabriela Domingo

Si puedes prescindir tres días de una ducha en condiciones, adéntrate en el desierto. La recompensa: paisajes alucinantes solo para tus ojos. leer

Todo esto
y mucho más
en Escapadas
+