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Estreno

Boyhood (Momentos de una vida)

Drama rodado durante 12 años que sigue la vida de Mason (Ellar Coltrane) desde su niñez hasta la adolescencia.

Quizá ningún cineasta contemporáneo haya abordado el tema del paso del tiempo de forma tan sistemática y concienzuda como el director estadounidense Richard Linklater. Su famosa trilogía Antes de…, cuya producción se entrecruzó parcialmente con la de Boyhood, es un monumental estudio de una relación a lo largo de 18 años en el que el espectador puede presenciar cómo Ethan Hawke y Julie Delpy dejan atrás la juventud al lanzar un mirada a sus vidas en intervalos de nueve años. Jugó también con el concepto del tiempo en el cine en películas que se desarrollan en un solo día (Movida del 76, 1993) o que tienen lugar en tiempo real (La Cinta, 2001). Boyhood representa la culminación del interés del cineasta por la cronología cinematográfica. La película, que se rodó en 39 días a lo largo de un período de 12 años con el mismo reparto central durante todo el proceso, presenta el desarrollo de su protagonista desde la clase de párvulos hasta su primer año de universidad, lo que permite al público ver cómo el joven actor que lo interpreta crece literalmente ante sus ojos.

Este método formal tan poco convencional ha hecho que la crítica y el público hayan intentado hacer comparaciones entre Boyhood y obras cinematográficas anteriores en las que el espectador puede percibir el paso del tiempo en la pantalla, desde la serie documental …Up de Michael Apted a las películas sobre Antoine Doinel de François Truffaut. Son comparaciones legítimas pero inexactas, ya que lo que experimenta el espectador al ver las diferentes entregas de estas obras es más bien similar a lo que observamos al ver una serie de televisión. Al fin y al cabo, todos hemos visto cómo Sally Draper pasaba de ser una niña regordeta de inagotable curiosidad a una sofisticada y díscola adolescente en Mad Men. La singularidad de Boyhood reside precisamente en haber condensado ese proceso de crecimiento y envejecimiento en un manejable lapso de tres horas, que permite al espectador digerirlo (o no) de una sentada.

La película arranca cuando Mason (Ellar Coltrane) tiene seis años y vive con su madre soltera (Patricia Arquette) y su mordaz hermana mayor Sam (Lorelei Linklater, la hija del director). La intermitente presencia de su padre Mason (Ethan Hawke) proporciona, a falta de la pensión alimenticia de turno, una refrescante dosis de optimismo en la vida de Mason. Casi tres horas después, nada realmente extraordinario ha ocurrido en la película; excepto, claro está, la vida. Consciente de que la vida de una persona está marcada más bien por los pequeños detalles cotidianos que por los grandes acontecimientos, Linklater concede a una escena en la que Mason regresa a casa del colegio con una compañera de clase el tiempo y la atención que un cineasta menos sutil reservaría para hechos de mayor relevancia dramática. Sin embargo, Boyhood es un estudio de personajes tan certero debido precisamente a la serenidad de su estructura y a su inalterable cronología linear. 

Como casi siempre en las películas de Linklater, el cineasta no oculta una cierta afinidad y compasión hacia sus propios personajes; de hecho, ése es el único aspecto de la película (aparte de una sonrojante escena en un restaurante hacia el final) al que se le pueden poner pegas. De cierto modo, el de Mason es un personaje demasiado perfecto para ser verdad. No tanto el hijo perfecto que unos padres conservadores querrían tener, sino más bien el joven que cualquier persona instruida y progresista (casualmente, el perfil del espectador medio de esta película) querría tener como hijo o como sobrino. Esta simpatía hacia el personaje que el director casi impone a su público podría tornarse en ingenuo y torpe humanismo si ésta fuera exclusivamente la historia de Mason. Al ver la película tuve la impresión de que, como varón adulto sin hijos, tenía la obligación de sentirme identificado, quizá con cierta nostalgia, con el personaje de Mason o el de su inmaduro padre; sin embargo, debo confesar que el personaje con el que realmente conseguí conectar fue el de la madre. Para mí, Parenthood (paternidad/maternidad) habría sido un título más acertado para la película, ya que el impacto del paso del tiempo, el tema central de la película, es especialmente perceptible en el personaje de la madre, interpretado por Patricia Arquette, a pesar de la espectacular transformación física de Coltrane. En una escena clave, la madre llora desconsoladamente al ver que Mason está preparándose para irse a la universidad; no obstante, uno puede deducir que hay algo mucho más aterrador detrás de esas lágrimas que la idea de que el hijo abandone el hogar: el miedo casi atávico a encarar una parte final de nuestras vidas que, pese a un cierto nivel de realización personal y profesional, no está completamente a la altura de nuestras propias expectativas. Quizá la identificación con el personaje de Arquette se deba también al hecho de que su trabajo es el mejor en una película interpretada de forma admirable por todos los actores. Resulta casi inverosímil que la actriz pudiera crear un personaje de tan asombrosa continuidad mientras se tomaba descansos de la mediocre serie televisiva Medium.

Boyhood es una película tan indiscutiblemente brillante que los críticos, con Kenneth Turan de Los Angeles Times a la cabeza, se han sentido obligados a publicar artículos explicando por qué las unánimes alabanzas a la película son malas para la crítica cinematográfica. Pero dejando a un lado la impecable nota que la película tiene en Metacritic, debo admitir que yo mismo tenía ciertos reparos ante una propuesta formal tan arriesgada que podría haber pasado factura a su propia ejecución. Me equivocaba. Puede que la originalidad de la película haya que buscarla en el insólito método de rodaje elegido por Linklater, pero con independencia de ello, Boyhood es una película extraordinaria.

Una respuesta a Boyhood (Momentos de una vida)

  1. Pablo dijo:

    Deduzco que la principal baza de la película es la forma en que se ha rodado, algo extraordinario, esos 12 años de rodaje. Pero que la película en sí no tiene nada de especial. Veremos.

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