El Hedonista El original y único desde 2011

“Creo que moriré de poesía”.Nicanor Parra

Menu abrir sidebar

Estreno

El lado oscuro del amor

El día de su aniversario de boda, Nick Dunne informa que su esposa Amy ha desaparecido misteriosamente.

Perdida es una película un tanto desconcertante. No está a la altura de otros títulos de su director, David Fincher, como Seven, Zodiac o El curioso caso de Benjamin Button. Tampoco lo está, como suele ser habitual, a la de su referente literario, el magnífico best-seller de Gillian Flynn, incluso a pesar de que es la propia autora quien firma el guión. Y aún así, no se puede decir que Perdida sea una mala película, sino más bien todo lo contrario. Adaptar una novela tan compleja y retorcida no era, desde luego, una tarea fácil. Y seguramente Fincher era el director más idóneo para ello, pues el argumento de Perdida no se aleja mucho del universo de este realizador norteamericano, que ha escarbado como nadie en los entresijos de la maldad humana. El problema es que, al trasladar a imágenes esta inclasificable y original historia, a caballo entre el thriller de misterio y el drama conyugal, situaciones y giros que sobre el papel parecían sorprendentes, pierden aquí bastante credibilidad. Fincher resuelve, en parte, esta situación haciendo que Perdida tenga un tono de humor negro que no está presente en el libro y que a su versión cinematográfica le viene como anillo al dedo.

Perdida arranca con la desaparición de una mujer el día del aniversario de su boda. Todo apunta a que su marido la ha asesinado. Pero no hay cuerpo. A partir de ahí la trama avanza de una forma imprevisible. Gillian Flynn se sirve de este aparente misterio para hablarnos de la identidad, de lo poco, o mucho, que las personas podemos llegar a conocernos, de las múltiples caras que el amor puede llegar a tener, de relaciones de dominación y de como manipulan a su antojo la realidad los medios de comunicación. Todo eso, que constituye la esencia de la novela, está aquí. La cinta de Fincher es casi tan ingeniosa, sorprendente, provocadora y entretenida como el libro de Flynn. Pero ese casi es lo que marca la diferencia entre una obra bastante redonda en el papel y con ciertos altibajos en la pantalla. Perdida pierde algo de ritmo a mitad de su metraje, aunque bien es verdad que lo retoma después, haciendo que su parte inicial y su parte final superen en interés a su parte central. Hay inteligencia, oficio y astucia en la forma en que Fincher dirige esta película. El problema es que su argumento resulta a ratos forzado y exagerado. Y eso a pesar de ese sombrío y redentor sentido del humor que mitiga en buena medida el efecto.

La elección de actores es, también, todo un acierto. Ben Affleck lidia con el papel tal vez más complicado porque su psicología es mucho más difícil de explicar. Y aunque en el libro entendamos mejor sus razones, como intérprete sale airoso de la prueba. Rosamunde Pike, una actriz británica casi desconocida (era la hermana guapa de Keira Knightley en Orgullo y prejuicio, la mujer de Bruce Willis en Los sustitutos o la partenaire de Tom Cruise en Jack Reacher), se lleva el gato al agua con un personaje fascinante e inquietante a partes iguales. De los secundarios, cuyo rostro más conocido es el de Neil Patrick Harris (el amigo ligón de la serie Cómo conocí a vuestra madre), poco se puede decir, salvo que cumplen con su cometido: acompañar a este insólito matrimonio que acapara todo el interés de la acción.

Estreno

Estreno

Blade Runner 2049 (2017): las secuelas de ‘la Secuela’

Gabriel Domenech

La tan esperada como temida continuación de ‘Blade Runner’, la mítica película de Ridley Scott, ha aterrizado en nuestras pantallas. Las críticas y alabanzas al trabajo de su director, Denis Villeneuve, probablemente soslayen lo verdaderamente interesante del producto, su carácter de ‘secuela con pedigrí’. leer

Todo esto
y mucho más
en Estreno
+