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Estreno

en defensa de los errores de Gravity

En un mes y medio lleva recaudados 500 millones de dólares en todo el mundo. Está claro que, a pesar de sus concesiones de guión y errores científicos, hay un antes y después de esta película de aventuras que transcurre en el espacio.

“Durante un paseo espacial fuera de su nave reparando un satélite, dos astronautas sufren un grave accidente y quedan flotando en el espacio. Una es la doctora Ryan Stone, una brillante ingeniera que está en su primera misión espacial. Su acompañante es el veterano astronauta Matt Kowalsky. La misión exterior parecía rutinaria, pero una lluvia de basura espacial les alcanza y ocurre el desastre: el satélite y parte de la nave quedan destrozados, dejando a Ryan y Matt completamente solos, momento a partir del cual intentarán por todos los medios buscar una solución para volver a la Tierra”. (FILMAFFINITY)

La abrumadora cantidad de textos que se han escrito sobre la película Gravity, estrenada a principios de octubre en España y una semana más tarde en el resto del mundo, me hizo descartar en un primer momento la idea de escribir sobre ella. El fenómeno que se vislumbraba desde antes de su estreno y el visionado del filme en el Imax 3 D el mismo día que llegó a la gran pantalla, no hicieron más que confirmármelo: demasiada información para este gran evento.

Pero un segundo visionado en una sala ya normal y de versión original, me obligó a cambiar de opinión, pues si bien es verdad que todos los comentarios sobre su calidad eran unánimes, hasta la fecha no había leído ninguno sobre algo que necesariamente hay que preguntarse: dónde se encuentra la línea de separación entre lo real y lo ficticio.

Acostumbrados como estamos a ver ciencia ficción made in Hollywood, la mayor parte de las veces imposible desde un punto de vista científico, la pregunta es obligada en una película que muchos han calificado como ‘obra maestra’. Hay que saber que esta producción de 100 millones de euros está dando datos históricos de recaudación: en un mes y medio lleva acumulados 500 millones de dólares en todo el mundo (noticia de esta misma semana), y en España más de un millón de personas han ido a verla, abducidas por una simple historia dramática que se desarrolla en el espacio.

Alfonso Cuarón es el artífice del filme como director, montador y coguionista con su hijo Jonás. Un guión que, aún más en un segundo visionado, se aprecia como perfecto en su estructura, dando a los tiempos de acción y drama una duración capaz de llevar al espectador por un viaje emocional absolutamente calculado.

Acción, suspense, thriller, ciencia ficción, son los géneros que se le atribuyen. Yo más bien la definiría como una película de aventuras que transcurre en el espacio, con un componente emocional y existencial.

Dando por hecho que la casi totalidad de los ‘hedonistas’ que siguen esta página han podido disfrutarla, me limitaré a añadir sobre su valoración que, como a casi todo el mundo, a mí me ha parecido una obra sobresaliente, empezando por la idea, que considero excepcional: el desarrollo de una aventura creíble en un mundo real pero lleno de misterio, como es el Universo. Protagonizada por dos estrellas de primera línea, Sandra Bullock y George Clooney, y llevada a cabo con un perfecto dominio tecnológico del 3D.

Ante todo, se trata de un espectáculo visual que proporciona al espectador la posibilidad de pasar un rato en el espacio, abordando las cuestiones que plantean el azar, la supervivencia, el desarrollo tecnológico, el sentido y el origen de la vida. Por ello, las alusiones al nacer y renacer son continuas, a través de las cintas que unen a los protagonistas astronautas y que recuerdan de manera constante al cordón umbilical. O los segundos de siesta que la Dra. Stone (Sandra Bullock) echa en el espacio ingrávido de la nave, cuyo significado es el útero materno (en este caso son unas cuerdas las que lo recuerdan). No por casualidad, el Dr. Kowalsky (George Clooney) anima a su interlocutora a que reemprenda su vida una vez llegue a la tierra: It’s time for you to live.

He buscado artículos y anécdotas sobre esa línea de separación entre ficción y realidad desde que vi la película por segunda vez y he encontrado decenas. Pero fue Neil De Grasse Tyson, un conocido astrofísico y divulgador científico, el primero que se atrevió a comentar los errores del filme vía Twitter, bajo el encabezado #MysteriesofGravity. Advirtió que el pelo de la Dra. Stone dentro de la nave debería flotar libremente al igual que los demás elementos. Afirmó que la desaparición de Kowalsky en el espacio a toda velocidad era un sinsentido, ya que la ingravidad habría hecho que se aproximara a Bullock con solo un tirón de la cinta que lo sujetaba. Y por último, resaltaba la imposibilidad, dada la lejanía, de que el Hubble ocupe el mismo plano que la estación espacial china. Destacó, asimismo, errores de guión como el hecho de que la Dra. Stone, médico profesional, sea enviada en una misión complicada llevando poco tiempo en su formación como astronauta. Lo cierto es -apunta Alfonso Cuarón, que dispuso de un equipo de científicos de la NASA para asesorarle- que muchos astronautas tienen profesiones paralelas relacionadas con la ciencia, y que esta expedición se puede calificar de rutinaria, ya que su único objetivo es arreglar el telescopio Hubble.
Fue otro astronauta, Chris Hadfield, quien nos hizo reparar en la escasa ropa que lleva Bullock bajo su traje.

Críticas y más artículos se hacen eco de algunas concesiones -que no errores- al guión, como la supervivencia de los protagonistas en la primera colisión (bastante necesaria, ¿no?), o la extrema dificultad que supone alcanzar la nave china Tiangong desde la Soyuz por no encontrarse ni siquiera en la misma órbita, o la exageradamente rápida entrada de la cápsula pilotada por la Dra. Stone en la atmósfera.

Personalmente, veo estas concesiones inevitables para construir una historia que se desenvuelve en un marco tan complejo. El hecho de que la escotilla de salida de las naves esté en un lateral y no en la parte superior, no es detalle de importancia, como tampoco lo es que los trajes no estén reproducidos de manera exacta a como son en la realidad.

Tras todas estas lecturas, mi conclusión es que Alfonso Cuarón ha trabajado con todo el rigor que le ha sido posible para filmar una película hermosa como pocas hemos visto, única e imborrable de nuestra memoria. Ahí está, a pesar de todo, el entusiasmo de los mismos astronautas, astrofísicos, estudiosos e intelectuales que la han criticado y que han manifestado de una manera u otra su admiración por el filme.

3 respuestas a en defensa de los errores de Gravity

  1. María A.del Moral dijo:

    Buen comentario. La película tiene sus errores, pero creo que son necesarios para hacer una buena película. Estoy de acuerdo con Isabel Lapuerta. El final es lo más bello y emocionante.

  2. César dijo:

    Muy interesante. Les dejo aquí mi comentario de Gravity http://caradebueno.wordpress.com

  3. Pablo dijo:

    Seguramente si se siguiese punto por punto la pura realidad la película tendería a ser o más aburrida o más difícil de hacer o más larga o algo.
    Tal y como ha quedado a mí me ha gustado. Más que el tema de realidad o no a mí lo que choca un poco es que la prota es indestructible. Pero la película merece la pena.

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