El Hedonista El original y único desde 2011

“ Yo sé que la poesía es imprescindible, pero no sé para qué.”. Jean Cocteau

Menu abrir sidebar

Estreno

'LA LIBRERÍA' ES UNA ADAPTACIÓN REALIZADA CON GUSTO Y CORRECCIÓN POR PARTE DE ISABEL COIXETIsabel Coixet nos invita a entrar en ‘La librería’

La directora catalana más internacional nos trae una sensible y limpia adaptación de 'La librería', exitosa novela de Penelope Fitzgerald.

Isabel Coixet adapta la novela de Penelope Fitzgerald con la corrección y el oficio que le son ya conocidos. El resultado es una producción de buena factura y tono discreto, diligentemente empaquetada para una audiencia internacional más amiga del relato que de la forma.

Etiquetar a lo nuevo de Isabel Coixet como “cine conservador”, o lamentarse por la deriva de una filmografía que en sus comienzos parecía apuntar al estrellato autoral, sería pecar de miope. La librería, su nueva producción, convenientemente publicitada por medios y distribuidoras, supone el definitivo asentamiento de Coixet en un modelo de producción que busca al público de perfil medio, tanto en dieta cultural, como en nivel económico o edad. Lo que podemos llamar “cine para viejos”, o menos agresivamente, para un público de mediana edad para arriba. Ello es legítimo en tanto que, no nos engañemos, la costumbre de ir al cine pertenece cada vez menos a los estratos más jóvenes de la población. Frente al “cine de papá” objeto de las diatribas de François Truffaut y sus compañeros de Cahiers du Cinèma, este modelo responde a una comprensible necesidad de la industria de sobrevivir contentando a los sectores de la audiencia que todavía consideran la pantalla grande como su forma de ocio predilecta.

Las características de este “cine de tercera edad”, ni mucho menos cerradas, se basan en la preferencia temática por el film de época (ambientes a ser posible victorianos o eduardianos) o por la comedia contemporánea de enredos en entornos acomodados, en un diseño de producción devoto del detalle y la buena apariencia, en relatos con un nivel de complejidad asequible, que no sacrifiquen cierta tendencia al sobre-entendido y al mesurado apunte sociológico. Las tramas, muchas veces con trasfondo nostálgico o tragicómico, tenderán a no recargarse demasiado, y el envoltorio formal procurará conducir el croquis argumental por senderos claros y transparentes (el estilo debe ser invisible en todo lo que no sea los valores de dirección artística o interpretación).

Evidentemente, estamos ante un cine conformista en lo narrativo y lo estilístico, pero, a pesar de que puede dar lugar a productos aberrantes, no hay que negar que también proporciona sus pequeños placeres. En una época tendente al exceso y la pirotecnia posmoderna, puede resultar agradable toparse con productos que, aún a escasas revoluciones, privilegian un cine de “pequeñas cosas”, y que de entrada se presentan como películas de humildes e intrascendentes ambiciones. Si la última de Isabel Coixet encaja bastante bien en el prototipo antes esbozado, también es capaz de contentar a un espectador que no se conforme con mucho.

La librería cuenta la historia de una apacible y tenaz viuda (bien Emily Mortimer) que, a finales de los años cincuenta, decide poner en pie su propia librería en un pequeño pueblo costero inglés. Su empeño tropezará con la oposición de algunas de las figuras preeminentes del lugar, encabezadas por el personaje de la arpía aristócrata a la que da vida Patricia Clarkson. Los tropos del empoderamiento y la solidaridad femenina, de las soledades encontradas a través de la pasión por la literatura, los ligeros apuntes de crítica social y el tono melancólico conforman entonces una película de calculada simpatía, pulcritud y mesura. No defraudará a los lectores de la novela de Fitzgerald, reciente fenómeno editorial, y tampoco desagradará a los que quieran pasar un rato provechoso en el cine.

No creo, eso sí, que deba enfocarse esta película desde un paradigma de “cine de arte”; prestando atención al aquí poco relevante estilo de su directora. Como escribía al principio, los que detectaban veleidades autorales en el trabajo de Isabel Coixet, y que actualmente lamentan sus últimos largometrajes, creo no tienen en cuenta que la faceta de Coixet como realizadora se ha centrado siempre en la facturación de un cine con miras a su proyección internacional. La mayoría de sus proyectos han utilizado el inglés como lengua vehicular, y en sus repartos casi siempre figuran estrellas anglosajonas. Si filmes como Mi vida sin mí (2003), La vida secreta de las palabras (2005) o Elegy (2008) parecían dibujar a una directora con discurso y estilemas propios, sus últimas incursiones han incidido en un cine dirigido a nichos de consumo muy concretos, caso del que hoy nos ocupa. Si un común denominador recorre la filmografía de Isabel Coixet, ese es el de la búsqueda de una proyección internacional, ya sea a través del circuito de los festivales devotos del “arte” como de los filmes de vocación más comercial Aprendiendo a conducir (2014) o Mi otro yo (2013) -cuando se circunscribe a ámbitos nacionales, Coixet da prueba de su versatilidad, de su artesanado: véanse documentales como Escuchando al juez Garzón o su variado trabajo publicitario-.

Isabel Coixet es, entonces, una importante artesana que, como escribí en otra crítica, forma parte de una generación de cineastas nacidos en España que buscan su lugar en el cine en un contexto internacional, de mercado. Así es como, en mi opinión, mejor se entiende una película como La librería, meritoria realización de contornos transnacionales. Su conseguido tono menor dejará, eso sí, una huella limitada en los espectadores. En resumen, estamos ante una película correcta, que en su forma convencional de “no perder las formas”, no se creará enemigos pero tampoco fervientes adeptos.

Estreno

Estreno

Blade Runner 2049 (2017): las secuelas de ‘la Secuela’

Gabriel Domenech

La tan esperada como temida continuación de ‘Blade Runner’, la mítica película de Ridley Scott, ha aterrizado en nuestras pantallas. Las críticas y alabanzas al trabajo de su director, Denis Villeneuve, probablemente soslayen lo verdaderamente interesante del producto, su carácter de ‘secuela con pedigrí’. leer

Todo esto
y mucho más
en Estreno
+