El Hedonista El original y único desde 2011

“Creo que moriré de poesía”.Nicanor Parra

Menu abrir sidebar

Estreno

George Clooney y Julia Roberts coinciden de nuevoPeligroso caballero es don Dinero

Jodie Foster ofrece un thriller simple pero efectivo, con la especulación financiera de trasfondo.

Cuarta película como directora de Jodie Foster, tras dos obras iniciáticas (El pequeño Tate, A casa por vacaciones) y una marcianada comercial (El castor), Money Monster se presenta como su proyecto más ambicioso hasta la fecha. El resultado es un entretenido thriller de tintes ‘lumeteanos’ –con Tarde de perros (1976) y Un mundo implacable (1976) como antecedentes indiscutibles– e intrigas financieras –tan en boga en los últimos años de crisis, con títulos como Margin Call (2011), El lobo de Wall Street (2013) o La gran apuesta (2015)–, bien labrado, en ningún momento desgarrador, pero con suficiente garra para mantener al espectador retenido en su asiento durante los 90 minutos de metraje por lo que le arrastra, cual rehén.

La historia es bien sencilla, y produce cierta sensación de déjà vu. Un pobre hombre (Jack O’Connell) se cuela en el plató de un afamado programa de televisión presentado por una suerte de gurú de la especulación bursátil (George Clooney), para secuestrarle. Le culpa de su ruina tras una inversión que el presentador anunciaba como robusta y terminó resultando funesta, a causa de un supuesto fallo informático que nadie es capaz de explicar con claridad, a pesar de haber llevado a la quiebra a cientos de familias. Desesperado, a punta de pistola y detonador, fuerza que el equipo del programa, liderado por la directora (Julia Roberts), inicie una investigación que aclare los sospechosos hechos, mientras la policía cerca el estudio. Y las pesquisas rápidamente revelan que algo huele a podrido en Wall Street, lo que no es novedad.

Aunque solo sea por las temáticas que roza, la cinta está diseñada como una tímida crítica a ciertas derivas contemporáneas tenidas por perversas, desde la naturaleza cada vez más fraudulenta del mercadeo bursátil, un sistema tan complejo que facilita y enmascara el timo, como la orientación cada vez más espectacular de los informativos televisivos, donde lo noticioso se ha convertido en un chabacano entretenimiento. Pero Foster privilegia en todo momento la efectividad de la maquinaria emocional sobre cualquier anhelo de articular una reflexión lúcida, hasta el punto de que los esbozos iniciales terminan desinflándose en el último tramo del filme, donde la narración se muestra desesperadamente insistente en su aspiración de causar el efecto buscado.

Construida como si de un sobresaliente trabajo final de carrera se tratara, la película desarrolla una de esas intrigas de manual donde todo parece estar en su sitio, resultando tan efectiva como ceñida. El planteamiento se establece con vitalidad, poniendo al espectador en antecedentes de forma rápida y embaucadora. Y los giros de guión están perfectamente medidos para mantenerle atrapado durante toda la narración a golpe de revelaciones –muchas predecibles, pero no por ello estériles– y peripecias –algunas forzadas, pero aceptables–. Llevándole hasta un clímax donde todo queda bien cerrado, tras la conveniente catarsis final. Una trama que nunca consigue arrebatar, al carecer de espontaneidad e imaginación, pero que emociona en dosis suficiente para que el viaje haya valido la pena.

Estreno

Estreno

Blade Runner 2049 (2017): las secuelas de ‘la Secuela’

Gabriel Domenech

La tan esperada como temida continuación de ‘Blade Runner’, la mítica película de Ridley Scott, ha aterrizado en nuestras pantallas. Las críticas y alabanzas al trabajo de su director, Denis Villeneuve, probablemente soslayen lo verdaderamente interesante del producto, su carácter de ‘secuela con pedigrí’. leer

Todo esto
y mucho más
en Estreno
+