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Estreno

Narración con pocos artificios aunque cierta impostura en lo sensibleEl ‘regreso a casa’ de Zhang Yimou

El director chino vuelve al melodrama con una modesta historia sobre el amor más allá del olvido.

Nuevo dramón romántico de Zhang Yimou, uno de los máximos exponentes de esa ‘quinta generación’ de directores chinos que, a principios de los ochenta, salidos de una Academia de Cine de Pekín aun tambaleante tras la Revolución Cultural, conquistaron los festivales internacionales con películas que dejaban atrás los corsés formales y temáticos del realismo socialista. Cine con afán aperturista, propio de una República Popular China que, tras una década en pugna, se abría al mundo y a la economía de mercado, exhibiendo sus carnes sin mostrar sus entrañas.

El desembarco vendría capitaneado por obras como Sorgo rojo (1987), Ju Dou: semilla de crisantemo (1990) y La linterna roja (1991), del propio Yimou, o Adiós a mi concubina (1993), de Chen Kaige, una serie de dramas íntimos, de fácil digestión, donde lo político se diluía en lo personal, y en los que Yimou seguiría trabajando con éxito notable durante la década de los noventa. Un tipo de narrativa al que vuelve en Regreso a casa (2014), con fuerzas renovadas aunque formas algo avejentadas, tras una larga deriva por un cine de artes marciales de innegables raíces chinas y marcada vocación global, con títulos tan sonoros como Hero (2002) y La casa de las dagas voladoras (2004), decididas a continuar lo iniciado por Tigre y Dragón (Ang Lee, 2000). Retorno al melodrama, por lo tanto, con una película cuyo título bien puede leerse como una declaración de intenciones, al venir además protagonizada por la que fuera su musa y esposa.

A principios de los años setenta, Lu Yanshi (Chen Daoming) se fuga de una prisión política con el propósito de reencontrarse con su familia. Encuentro que su mujer Feng Wanyu (Gong Li) ansía, a pesar de las advertencias de las autoridades pertinentes, y que su hija Dan Dan (Zhang Huiwen) desbarata, por miedo a las represalias. Varios años después, terminada la Revolución Cultural, Lu es liberado y vuelve a casa, para encontrarse a una esposa extrañamente enferma, anclada al pasado. No ha olvidado a su esposo, al que espera a diario frente a la estación de trenes. Pero se muestra incapaz de reconocer a Lu, que en adelante hará todo lo posible por refrescar su memoria, con abnegada entrega y emotiva ilusión. Sigue así la estela de películas románticas que giran en torno a la pérdida de la memoria y la búsqueda del reconocimiento, lugares comunes del género que el director articula con eficacia, y dota de cierto alcance alegórico, resultando el reflejo íntimo de la amnesia impuesta a una nación obligada a olvidar el pasado.

Narración con pocos artificios aunque cierta impostura en lo sensible, al declinarse Yimou por un estilo visual que enfatiza en exceso unos sentimientos que la historia maneja con cuidado. De fotografía ciertamente suntuosa, densa en su textura e iluminación, las composiciones no obstante resultan tremendamente monótonas, estáticas, demasiado dependientes del primer plano de unos rostros cuyas dolorosas expresiones se ven, además, subrayado por unos incesantes zooms de acercamiento que pretenden ser sutiles, pero se perciben como caprichosos y fatigosos. Cine de rostros en rictus, ajados y persistentemente compungidos, a los que la cámara se adhiere con una insistencia que roza lo obsceno, dado su afán exhibicionista, que denota cierta querencia por retratar lo humano que hay en ellos, pero termina por deformarlos, socavando su contenido, al hacernos inmunes a él. Pero bueno, quizás estos son solo los devaneos de un crítico cansado de la corrección, que busca la mancha en un estilo para muchos intachable. Mácula que solo se impone al que la busca, claro, porque Yimou practica unas formas por lo demás contenidas, que no buscan ser más que el vehículo para contar una historia directa, íntima, enérgica en su primer tramo, quizás demasiado sensiblera en el segundo, pero aun así notable en su género. Y aunque no es una maravilla, consigue destacar sobre el resto de estrenos de la semana.

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