El Hedonista El original y único desde 2011

“El hombre sufre tan terriblemente en el mundo que se ha visto obligado a inventar la risa”. Friedrich Nietzsche

Menu abrir sidebar

Estreno

‘ X-Men: días de futuro pasado’

Secuela de la trilogía; algo caótica, pero deliciosamente entretenida.

Advertencia: ‘Esta crítica revela un giro importante del argumento’

Desde que se estrenara hace casi 15 años la primera película basada en los superhéroes de la Patrulla X creados por Stan Lee y Jack Kirby, la saga ha originado dos secuelas, una precuela y dos spin-offs centrados en el personaje de Lobezno. Las posibilidades de prolongación narrativa de la trilogía original parecían agotadas tras la batalla final con la que se cerró la tercera entrega de la serie, mientras que el cartucho de la vuelta a los orígenes ya se había utilizado en la película sobre la primera generación de mutantes. Ante semejante tesitura, no hay nada como una trama de viaje a través del tiempo para convocar en una misma película a los personajes originales, sus precursores y al reparto que ha intervenido en las distintas etapas de la historia. Aunque reconozco que la siguiente conclusión me hizo reflexionar más de lo necesario mientras veía esta película caótica pero deliciosamente entretenida, me gusta poner las cosas en su sitio: X-Men: Days of Future Past es tanto una secuela de la trilogía original como de la precuela de esas tres películas.

La historia arranca en un futuro apocalíptico en el que los miembros supervivientes de la Patrulla viven amedrentados por culpa de unos robots llamados centinelas que parecen inmunes a sus poderes. Un grupúsculo de mutantes encabezados por el Profesor Xavier (Patrick Stewart) y Magneto (Ian McKellen), aquí unidos ante la adversidad, sobrevive como puede gracias a los mensajes de alerta que Kitty Pryde (Ellen Page) envía al pasado al proyectar la consciencia de sus compañeros al momento inmediatamente anterior al ataque de los centinelas. La premisa sirve para orquestar, de entrada, una estupenda secuencia de acción con algunos de los personajes de la trilogía original (Tormenta, Coloso, el Hombre de Hielo) y nuevos fichajes (Blink, Bishop) y, sobre todo, para introducir el principal mecanismo narrativo de la película. Abrumado ante semejante sinvivir, el Profesor Xavier decide valerse de los poderes de Kitty para enviar a 1973 a Lobezno, el único mutante lo suficientemente fornido para sobrevivir un viaje tan traumático, con el fin de impedir el suceso que dio origen a la creación de los centinelas: el asesinato a manos de Mystique (Jennifer Lawrence) del Dr. Trask (Peter Dinklage), un científico empeñado en acabar con los mutantes.

A partir de ese momento, el relato se desarrolla de forma paralela en estos dos planos temporales, pero desde el principio está claro que la diversión aquí está en la fresca y despreocupada década de los setenta más que en el futuro distópico con el que se abre la película; no sólo porque James McAvoy y Michael Fassbender son, como ya demostraran en First Class, excelentes precursores de Stewart y McKellen, sino porque el carácter reivindicativo y contestatario que asociamos a esa época asimila perfectamente la alegoría de la discriminación y el alegato a favor de la tolerancia que, desde sus inicios, han sido un soporte imprescindible de la serie. El desenfado setentero que envuelve la aventura desde la llegada de Lobezno al pasado aporta el descaro necesario para que, sin perder totalmente un cierto rigor narrativo, la película pueda tomarse a sí misma sin demasiada seriedad; además, el estilo retro les sienta bien a los actores, especialmente a Jennifer Lawrence, que parece recién salida de La gran estafa americana, y a Hugh Jackman que, por primera vez en seis películas, puede lucir sus patillas sin desentonar demasiado.

El manido recurso al viaje en el tiempo en el cine puede funcionar mejor o peor según la habilidad de los guionistas de crear una buena historia en torno a esa técnica narrativa, pero en general no soporta bien un análisis demasiado inquisitivo sobre la plausibilidad de los hechos. Es posible que a los guionistas de esta nueva entrega se les haya colado algún desliz en la coherencia narrativa de la serie, pero aunque así fuera, esta expedición al pasado estaría más que justificada sólo por la maravillosa escena al ritmo del Time In A Bottle de Jim Croce protagonizada por Quicksilver (Evan Peters), para mí el gran hallazgo de esta película, por mucho que los seguidores de los comics Marvel criticaran la elección del actor antes de que se estrenara la película. Obviamente, cambiar el rumbo de los acontecimientos en el pasado implica renunciar al futuro que habíamos conocido. Al final de su periplo, Lobezno regresa al Instituto del profesor Xavier (no se puede pestañear si uno no quiere perderse el cameo de Anna Paquin como Pícara tras la mutilación en postproducción de la escena de acción en la que aparecía) en un futuro distinto del que partió. Algunos de los personajes que habían desaparecido en la trilogía original se pasean por la residencia como si nada hubiera pasado. Lo que, en el fondo, significa que todo puede volver a empezar. No creo que haya mayor elogio para una serie de películas tan longeva como ésta que poder afirmar que no me importaría en absoluto que así fuera.

Más sobre cine en: Cine al desnudo, blog de Alberto Ramos-Lorente.

Estreno

Estreno

Blade Runner 2049 (2017): las secuelas de ‘la Secuela’

Gabriel Domenech

La tan esperada como temida continuación de ‘Blade Runner’, la mítica película de Ridley Scott, ha aterrizado en nuestras pantallas. Las críticas y alabanzas al trabajo de su director, Denis Villeneuve, probablemente soslayen lo verdaderamente interesante del producto, su carácter de ‘secuela con pedigrí’. leer

Todo esto
y mucho más
en Estreno
+