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3 hoteles que nunca olvidarás

¿Quién no ha soñado con dormir en un castillo, un avión o un faro?

El niño que un día fuimos sabía asombrarse ante lo original. Sin complejos, se emocionaba con las pequeñas o grandes cosas que le hacían sentir especial. El palo que le permitía vencer a los espadachines que le perseguían o la llegada a casa de un perro adoptado y al que a él –y sólo a él- le pedían sus padres que le pusiese un nombre. ¿Supermán? ¿Pepa Pig? ¿Blanquita? ¿Mesi?

Pero las aventuras de barcos pirata y corsarios, princesas y viajes a la Luna no se olvidan tan fácilmente y, de un modo u otro, siguen en nuestro imaginario… empujando para ser actualizados. Por eso, pensando en los que aún se atreven a ser como niños, hemos elegido tres hoteles en los que dormir será una experiencia inolvidable (y los hemos encontrado sin salir de Europa). Porque, ¿quién no ha fantaseado alguna vez con la experiencia de vivir en un faro? ¿O en un castillo? ¿O con pilotar un avión transcontinental?

Un avión: Arlanda-Jumbo Stay (Suecia)
¡Al fin podrás entrar en la cabina del piloto y tocar todos los mandos! Y hacerlo hasta que te duermas imaginándote que estás formando parte de un programa de formación de la NASA. En el aeropuerto de Estocolmo-Arlanda esta aparcado un Jumbo 747 convertido en hotel, con 29 habitaciones. Una de ellas es una suite instalada en la misma cabina de los pilotos. Las vistas –aeronáuticas- están aseguradas por lo que no vas a necesitar ni la televisión ni el acceso a internet que ofrecen.

Un faro: Harlingen (Holanda)
Cuando el faro de Harlingen dejó de cumplir su función en 1998 se restauró y se convirtió en un coqueto hotel para dos personas donde abundan las ventanas con vistas al puerto, incluso desde la cama. ¡Desde ahí es desde donde se pueden atisbar los barcos pirata!
Una larga escalera –elemento decorativo al mismo tiempo- da acceso a las diferentes estancias que están divididas en tres plantas y exquisitamente decoradas. En el entorno, se puede descubrir un típico pueblo holandés,  declarado Patrimonio Cultural de la Unesco. Los puentes, los canales, las fachadas holandesas y los edificios centenarios están asegurados.

Una fortaleza: Castillo del Buen Amor (España)
También conocido como Castillo de Fonseca (a 22 km de Salamanca), las primeras informaciones que se tienen de él datan de 1227. En esa época los hombres llevaban calzas y armaduras y las mujeres sayas o gonelas –una especie de vestido-túnica-. ¿No te gustaría entrar en alguna de sus ocho habitaciones ataviado con semejante indumentaria? Aunque el castillo se convirtió en hotel-posada en 2003 y ofrece todas las comodidades del siglo XXI, cada una de sus estancias invita a un encuentro con un pasado lleno de historia e historias.
El restaurante, ubicado en las antiguas caballerizas, sirve cocina castellana elaborada a fuego lento y los antiguos viñedos recuperados que rodean al edificio –del siglo XV- invitan a pasear al galope de un caballo imaginario para defender el castillo.

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