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Para amantes de la tranqulidad, del lujo sostenible y de las escapadas fuera de temporadaCugó Gran, el lujo versión Menorca

Una propiedad en pleno campo menorquí que hará las delicias de los amante del lujo hedonista.

Está claro que el cambio climático está afectando a muchas de nuestras costumbres, entre ellas las relacionadas con la forma en la que hacemos vacaciones. Al hecho de que el buen tiempo haya alargado los meses de verano se une el de que cada vez son más los destinos y hoteles que ofertan servicios durante los meses del otoño y del invierno. Es el caso de Cugó Gran, en Menorca, que por primera vez  abre sus puertas este otoño como hotel de cinco estrellas. La novedad es que si bien durante la temporada estival la villa sólo se puede reservar al completo, en la temporada otoño/invierno ofrecerá la opción de hacer reservas por habitaciones. Lo hace desde el mes de septiembre y seguirá así hasta mediados de junio. Y fuimos a comprobar la oferta de este gran hotel cinco estrellas hace unas semanas.

Una escapada otoñal a Menorca

No se nos ocurre mejor época para disfrutar de una estupenda escapada a la isla. En estos meses en los que el gran turismo, que en Menorca afortunadamente nunca es excesivo, ya no campa a sus anchas por playas y caminos, la isla se aprecia y se disfruta mejor, a fuego lento o en modo slow que es lo el lugar pide. Llegar a la isla en esta época es llegar a uno de los paraisos del Mediterráneo de belleza natural y conservada. El olor a pino es una de las señas de identidad y, claro, ese campo estupendamente conservado y dibujado por esas características vayas de piedra autóctona.

El verdadero lujo

Si uno llega con destino Cugó Gran se siente cuidado desde el minuto uno, cuando tras aterrizar le espera un coche del hotel para llevarle a destino. A pocos minutos del auropuerto se llega a una  casa de campo menorquina recientemente renovada, a la que se accede por una camino de cipreses y lavandas, que supone el primer contacto con un cuidadísimo jardín ‘ganado’ a la extensa propiedad de 300 hectáreas de monte bajo mediterráneo. Su ubicación en la campiña, pero a tan solo 15 minutos de la capital, Mahón, es otro de los lujos, porque impresiona estar en un entorno tan excepcional, en un hotel que cuida tanto los detalles, y a tiro de piedra de la civlización, o de la civlización que una pequeña y encantadora ciudad como Mahón puede ofrecernos y que, una vez allí tan poco necestaremos.

Hay varios factores que influyen en el hecho de llegar y no querer salir. Sea cual sea la habitación que se ocupe de las 11 de las que dispone Cugó Gran, todas estupendas, con vistas, con baño privado, siete de ellas en el edificio principal y otras cuatro en la Boyera, la casa de huéspedes adjunta, el hotel ofrece capacidad de alojamiento sólo para un máximo de 22 personas, con lo que por más que uno quiera, es posible que no se los cruce en todo el día.

Los que sí están presentes son los miembros del servicio, un equipo estupendo que ‘aparecen de repente’ cuando uno se imagina que podría apetecerle una bebida, por ejemplo, en la piscina. Jóvenes, atentos, formados y al tanto de todo.

Ya que hablábamos de la piscina, destacar que es uno de los entornos más especiales del jardín, y desde cuyos alrededores se ve el mar. También, una sala de wellness, numerosos espacios exteriores acondicionados para comer y cenar (maravillosas cenas con el escenario de cielos mediterráneos plagados de estrellas), un viñedo propio y campos de lavanda. Cugó Gran también tiene un huerto para proveerse de algunas frutas y vegetales, y gallinas para ofrecer huevos frescos cada día.

La elegante decoración, en tonos neutros combinados con materiales nobles, resulta confortable sin llamar especialmente la atención y centrádose en que los productos de uso individual sean estupendos, como la ropa de cama, las toallas, los albornoces y las velas de The White Company, y los productos de baño de L’Occitane.

Durante la estancia, es posible contratar servicios adicionales de niñeras, entrenadores personales, nutricionistas, terapeutas, monitores de yoga y pilates. Además, se pueden organizar excursiones por la isla, como salidas en kayak al atardecer, paseos en barco, picnics en la playa, caminatas y paseos guiados en bicicleta o caballo por el Camí de Cavalls, un antiguo camino que bordea la costa de Menorca, preparado hasta para los más perezosos.

Relajarse, descansar… y estar ocupado
Cugó Gran nos ha cautivado por muchas cosas entre otras por la oferta gastronómica, en la que prima la buena materia prima, cuidada con mimo y de una manera saludable. Un lugar ideal para una escapada de fin de semana o, mejor aún, durante la semana para aquellos que deseen darse el placer de vivir una experiencia lujosa, pero con el concepto de lujo hedonista bien entendido, sin oropeles, respetando el entorno y en mitad del uno de los paisajes más bellos de la costa mediterrénea.

Cugó Gran trabaja estos días en el diseño de una carta de cursos y actividades para ofrecer al cliente la posiblidad de ocuparse con talleres que completen su estancia en la villa.

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