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En la suite de Karl Lagerfeld

Nos alojamos en el Schlosshotel im Grunewald, el hotel preferido de Lagerfeld en Berlín, donde tiene suite propia.

Aterrizar en Berlín siempre es una fiesta para los sentidos, una parada ante la creatividad, las nuevas tendencias y el modernismo en mayúsculas, ese que va más allá del postureo porque lo que quiere es quedarse grabado con letras de oro en la Historia. Dentro de esa gran ciudad, en su bosque, Grunewald, se encuentra este hotel, Schlosshotel, un palacete de larga historia, cuya suite presidencial (o Suite Lagerfeld) es la perfecta morada del diseñador por excelencia, Karl Lagerfeld, porque los kaiser siempre tuvieron privilegios.

Cuenta la leyenda que otro mandamás (también kaiser) edificó esta espectacular villa para su querida, muy preciada y mañosa debía ser la susodicha para recibir en premio un remanso de paz, elegancia y confort. Antes de volverse loco con que el mismísimo Karl  haya puesto su genio y figura en la decoración del mismo y que albergue una suite para él, este emblemático edificio, construido en 1914, ya tuvo en sus pasillos y alcobas legendarios huéspedes que marcaron a su manera el paso por la Historia, hablamos de memorables como Josephine Baker, Hildegard Knef  o Romy Schneider. Un caldo de cultivo que exhala cada habitación, pasillo y rincón de este lujoso paraje.

Cada paso, cada espejo, cada cuadro, mesa, silla y sofá tiene historia, una oda a la decoración del detalle, de ese lujo post barroco que rezuma poder, candor, estilo y arte. Como no podía ser de otra manera, cada habitación es única. Ningún huésped es igual al otro, cada uno goza de una habitación propia, con personalidad y lujo, pero ese que solos los que ya están acostumbrados saben apreciar, el de la alta cuna. Lo que para otros sería una suite en el  Schlosshotel im Grunewald es tu habitación. Con tu salita de estar, escritorio, baño con bañera y ducha hidromasaje, tu cama king size con esas almohadas en las que dormirías dos vidas si pudieras… El máximo confort, con ese despliegue invisible de medios que no se ven porque no son ostentosos pero que presientes y gozas de la misma manera.

Un jardín donde perderse, tomar el sol o dejar a los niños jugando (si son muchos, por favor, que aprendan canciones de Sonrisas y Lágrimas, porque mejor marco no van a encontrar para cantarlas), tomarse un baño en su piscina climatizada, ponerse en forma en su gimnasio o deleitarse con su cocina, germana a más no poder y deliciosa a partes iguales. El staff es encantador, te atienden con mimo y cariño poniendo a tu disposición todo lo que quieras, cuando quieras y como quieras. Para los fumadores, alegría suprema, porque en sus salones y bar se puede fumar sin problemas. Su leit motiv, hacerte sentirte como en casa, aquella con que la sueñas y deseas.

Si tienes la suerte de, primero tener suficiente dinero para permitírtelo (alrededor de 2.800 € la noche) y eres un amante de Karl Lagerfeld, tu opción es la suite que lleva su nombre y donde reside cuando debe dormir en la capital alemana. Además incorpora servicios extras como que el transfer desde el aeropuerto o estación de tren al hotel es con limusina. Si aún tienes mayor fortuna y eres de los que no miras el lado derecho de la carta, lánzate a su mega suite, la Grand Kaisersuite (alrededor de 5.800 € la noche). La diferencia entre ambas, casi 100 metros cuadrados de la primera a la segunda, 106 y 200 respetivamente. Un auténtico hogar en el que te sentirás como un rey. O mejor dicho, como un kaiser.

Una respuesta a En la suite de Karl Lagerfeld

  1. Gema dijo:

    ¡Es maravilloso!

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