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Hostal Empúries, en Girona

Todo el mundo debería ir, al menos, una vez en su vida, a este hotel tan especial. Nosotros lo hemos hecho y te lo contamos.

Aquel restaurante en el que comían los arqueólogos del yacimiento de Empúries es hoy el Hostal Empúries, un hotel al que todo el mundo debería ir, al menos, una vez en su vida. Aquella villa conocida como Teresita en la que el equipo de Josep Puig i Cadafalch reponía fuerzas y tomaba refrigerio para luego continuar, se amplió con habitaciones para los arqueólogos. Y cuando ellos concluyeron y descubrieron al mundo entero las ruinas del primer asentamiento greco-romano de la península ibérica, llegaron los turistas solicitando mesa y cama. Poco a poco, dicha pensión –humilde, sencilla- fue construyendo una bonita historia hasta llegar a ser, en la actualidad, un establecimiento bellísimo y sostenible. Su oferta gastronómica, además, merece un solo artículo y la visita se esté alojado allí o no. Pero vayamos por partes. 

Pilar Líbano se ha encargado de la reforma integral del edificio original. Ha utilizado materiales ecológicos que garantizan la certificación LEED que ostenta el hostal. Desde el exterior, sigue siendo ese bonito inmueble de aire tan bellamente decadente. En verano es el destino idóneo para disfrutar de la playa y, llegado el otoño y el invierno, intuimos que debe ser el refugio más romántico del mundo. Y que fuera llueva o que sople la tramontana, no importa, porque dentro todo es calma, paz, felicidad. 

Dicho edificio alberga el exquisito restaurante llamado, como el original, Villa Teresita. También la biblioteca con todos esos volúmenes que dejaron los clientes, de ayer y de hoy, y la recepción que antaño daba la bienvenida. Conserva parte de los suelos y muebles de entonces; véase la nevera que todavía funciona, pese a su apariencia. O la bonita escalera. 

Los propietarios actuales, como tantas personas que en algún momento han pasado por delante de este hostal de la cala de Portitxol, se enamoraron de él. Ellos se empeñaron hasta convencer a la familia propietaria para adquirirlo; eso sí, con el compromiso firme de no cambiar su esencia. Si acaso: mejorarla. Y lo han hecho. En todos los sentidos. 

Construyeron un edificio anexo para tener un total de 53 habitaciones. Son estéticamente muy diferentes entre sí; las antiguas y hoy reformadas, quizá más mediterráneas y luminosas; y las nuevas, las llamadas Spa, por estar en la zona de dicho recinto, con madera oscura y aire zen. Con vistas al mar o al jardín, todas cuentan con terraza privada. 

Ahondando en la filosofía eco: el agua se reutiliza, de hecho, no hay embotellada; el 30% de la luz es solar y la iluminación es indirecta, mediante el uso de tecnología LED y hornacinas; las habitaciones están insonorizadas con lana de oveja natural y en el baño no hay amenities, pero sí dosificador de productos ecológicos. Y así, hasta descubrir multitud de detalles amables con el medio ambiente. 

También han plantado un espectacular jardín recuperando plantas autóctonas y que, por tanto, no precisan riego extra. Se adaptan al clima que allí existe. Han recuperado semillas que utilizan asimismo en cocina. Una muestra es el pan de xeixa, es decir, un trigo con alto valor nutricional, que llegó de la mano de los romanos y que ellos cultivan en su propio campo.  

No podemos terminar sin hablar de su restaurante y del desayuno. En Villa Teresita, se degusta la carta diseñada por Rafa Peña, propietario del barcelonés Gresca. La filosofía de la cocina del Hostal Empúries se basa en la trazabilidad, en el control de la calidad del producto desde su origen hasta que llega al plato. La elección de materias primas se efectúa bajo criterios de absoluta temporalidad y cercanía, todo ello, sin renunciar a la excelencia. Priman los sabores puros, los toques modernos pero coherentes. 

Además, el equipo de sala ayuda a que la experiencia sea todavía más placentera. Ahí está el sumiller Dani Ortega y otros profesionales que, con espontaneidad, animan a tomar con los dedos la escórpora frita tal cual, como salió del mar, y mojarla en la salsa de soja. También con mucha naturalidad piden a las mesas con niños que respeten al resto de comensales. Y eso, se agradece. 

Del aquella maravillosa cena guardamos en nuestra memoria la tenue luz, la música envolvente y, sobre todo, en el apartado gustativo: tres platos maravillosos, impecables. Son el arroz de congrio y calabacín; la dorada tibia con nata ácida y patata, y la coca de endivias con roquefort y frutos secos. Tampoco podremos olvidar por mucho que nos empeñemos la potencia de sabor de la ensalada de tomates y anchoas de La Escala; la frescura del sorbete de melocotón blanco y lavanda; o el dulce aroma de la torrija de trigo xeixa. 

En el desayuno, los alimentos llegan asimismo de productores cercanos o son elaborados en el propio restaurante. La bollería es sobresaliente y tan sólo los cruasanes –impresionantes- proceden de un obrador externo. La fruta, como las fresas cuando es temporada, hacen que recordemos el sabor auténtico ya olvidado. Refrescantes zumos variados exprimidos en el momento, embutidos, quesos y sándwiches vegetales ante los que uno no puede formular un ‘no’… en definitiva, la lista de ricos bocados prolonga el desayuno frente al mar.  

Por el mar; por su aire de otra época; por las personas que allí trabajan; por los clientes de siempre que vuelven aunque añoren aquellos otros tiempos; por su gastronomía (una de las mejores que hemos probado); por su compromiso por un planeta más responsable y mejor; por todo ello: todo el mundo debería ir, al menos, una vez en su vida. Nosotros lo hemos hecho y nos sentimos más felices, privilegiados. 

5 respuestas a Hostal Empúries, en Girona

  1. GABRIELA dijo:

    No se pueden describir ni transmitir mejor la esencia y los mil detalles del Hostal Empúries. Si ya antes era difícil conseguir habitación, a partir de ahora va a resultar imposible. Todos queremos ir, y varias veces en la vida, a ser posible! Enhorabuena!

  2. María Nájera dijo:

    Este hostal es uno de los mejores lugares del mundo, así, ni más ni menos.

  3. gabriela dijo:

    Apunto este hotel en la lista para cuando vaya a España. ¡Gracias!

  4. Doy fe! He disfrutado este fin de semana del entorno y de la cocina de este hostal y ciertamente me ha fascinado.

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