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Ocupa el antiguo palacio del Marqués de Comillas y tiene 169 habitacionesSi el destino es Barcelona, Hotel 1898

Se encuentra en La Rambla y destaca por su estilo colonial. Su terraza resulta perfecta para admirar la ciudad y disfrutar de una copa.

Por fortuna, determinados edificios no caen en el olvido. Hoy es tendencia recuperar inmuebles con intenso pasado y convertirlos en alojamientos para turistas y viajeros que buscan algo más que servicios. Hotel 1898 es un buen ejemplo. Descubramos su historia y su presente. 

En el siglo XIX, la Revolución Industrial convertía Barcelona en la zona más avanzada e industrializada de España. La ciudad necesitaba crecer y se derribaron las murallas medievales. En 1859 se aprobaba el Plan del Eixample, dando forma a la nueva ciudad que en 1888 acogería la Exposición Universal.

Por aquel entonces, el edificio que hoy alberga era un seminario conciliar, hasta que en 1881 el arquitecto Josep Oriol Mestres lo proyectó como residencia particular de la familia López y López, Marqueses de Comillas, quienes tenían también allí su negocio familiar: la Compañía Transatlántica.

A quien se pregunte por el nombre del establecimiento, le diremos que el Grupo Núñez i Navarro, actual propietario, decidió bautizarlo con la fecha del fin del dominio colonial español de Las Filipinas, es decir, el año 1898. Tras 125 años, se acometió una rehabilitación total del edificio, pero se conservaron intactas las fachadas y las principales áreas nobles.

Quienes lo eligen hoy disfrutan de un establecimiento de estilo colonial, con todos los servicios de un gran hotel y con una atmósfera única, con el poso que deja el tiempo pasado.

Así, entrando por las Ramblas, aún se pueden ver las iniciales de la Compañía General de Tabacos de Filipinas grabadas en el cristal de la puerta. La puerta giratoria data de principios del siglo XX.

El sótano del edificio era originalmente una carbonera para la calefacción. Más tarde, se convirtió en la cámara acorazada donde se guardaba dinero, oro y documentos. En la actualidad, alberga la piscina del spa.

Otro dato curioso: en los salones coloniales, Jaime Gil de Biedma compaginó su trabajo como directivo de la Compañía de Tabacos de Filipinas con su creación literaria.

Dicho encanto de este lugar, que se adivina intensamente vivido, se deja notar en las 169 habitaciones y en las áreas comunes. Sin duda, el bar, situado en el lobby, es uno de los puntos de encuentro de la ciudad. Y es que se trata de una dirección céntrica, agradable y sofisticada. Cabe subrayar que el Hotel 1898 cuenta con la gastronomía de Carles Boronat, que elabora tapas a partir de los productos del mercado de la Boquería y en el primer piso, en el restaurante, propone una apetecible cocina de mercado.

Quedan más encantos por descubrir en el Hotel 1898. En la última planta, por ejemplo, la terraza. Responde al nombre de La Isabela, es decir, una de las islas más bellas de Filipinas. Abierta al público a partir de abril y hasta octubre, las vistas que brinda son inolvidables. Además, cuenta con oferta culinaria, coctelería y buena música. Durante el verano, es el lugar en el que se sirve el desayuno. Toda una delicia.

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