El Hedonista El original y único desde 2011

“Creo que moriré de poesía”.Nicanor Parra

Menu abrir sidebar

Hoteles

Hotel L’And Vineyards, Alentejo

Un singular homenaje al paisaje ondulado del Alentejo y a la magia del vino.

En la región portuguesa del Alentejo, bordeando el pueblo Montemor o Novo y a escasos 45 minutos de autopista, tanto de Lisboa como de Badajoz, se encuentra el hotel L’And Vineyards, una magnífica finca de 66 hectáreas, seis de ellas dedicadas a viñedos, que alberga un hotel, una bodega y un resort totalmente singulares. L’And Vineyards no entra a priori en la categoría de lo que por estas tierras se conoce como “finca” o casa tradicional alentejana. Pero aunque no sigue estrictamente los cánones arquitectónicos de la zona, respeta escrupulosamente la belleza del paisaje y replica las virtudes de la construcción autóctona: casas bajas y blancas en perfecta armonía con viñedos y olivares.

El arquitecto Carrilho de Graça y el estudio de arquitectura Promontorio han creado un conjunto racionalista de construcciones blancas de una sola planta, con patios inspirados en las casas romanas. Marcio Kogan, responsable del diseño de interiores, ha ideado una decoración basada en el lujo sobrio y discreto. Un resultado totalmente vanguardista; ahora, eso sí, rodeado de cepas, olivares, encinas y limoneros, como manda la tradición. Desde esta perspectiva cuando menos diferente, disfrutamos de unas vistas espléndidas al típico paisaje bucólico y relajante del Alentejo: planicies suavemente onduladas salpicadas de colinas y montes, siempre con un pequeño pueblo y su correspondiente castillo en la cima. De noche, la visión del famoso cielo límpido y estrellado alentejano es impresionante.

El L’And Vineyards está compuesto por un edificio central que acoge la recepción, el restaurante, la bodega y el spa. Enfrente, a pocos pasos, se ubican las 22 suites: 10 suites sky view y 12 l’and view, todas ellas amplísimas, con terraza y chimenea exterior: porque aquí de lo que se trata es de conectar con la naturaleza y deleitarse con el paisaje y los aromas del campo a cualquier hora del día y de la noche.

La decoración del brasileño Marcio Kogan, de una simplicidad relajante y pura, nos transporta a una finca-hacienda americana, a base de chimeneas encendidas por doquier, muebles voluminosos de líneas sencillas realizados en maderas en tonos melosos, troncos de árboles que sirven de mesas bajas auxiliares, materiales crudos como el lino, esteras de esparto en colores terrosos y enormes baños forrados enteramente de pizarra.

El spa, con piscina interior y hammam, ofrece diferentes tipos de tratamientos con productos de la marca Caudalie, como no podía ser de otra manera, a base de extractos de esencias de uvas y de productos procedentes del vino. La piscina exterior, también de pizarra y piedra local, parece formar parte del lago adyacente.

El restaurante del chef Miguel Laffan, con una estrella Michelin, merece mención especial. En una sala de estilo midcentury, con vista panorámica al valle, el excelente y amable equipo de sala nos propone varias opciones de platos de temporada, con productos regionales y orgánicos. El concepto gastronómico del l’And va más allá de la cocina tradicional local: además de reinterpretar los contundentes platos alentejanos, dedica mucha atención a la interculturalidad de Portugal, con creaciones donde se aprecian toques orientales de India, Tailandia, China y Japón. El chef Miguel Laffan ofrece diferentes opciones de menú degustación, todos ellos muy creativos a base de pequeñas raciones y bocados, donde sorprende la variedad y mezcla de ingredientes y sabores, muy logradas. Cada plato, perfectamente maridado con espumosos locales y vinos de la bodega propia o con blancos y tintos de variedades autóctonas del Alentejo.

El hotel ofrece visitas guiadas a la ciudad romana y morisca de Évora y al castillo de Montemor o Novo. Los más arriesgados pueden optar por volar en globo o lanzarse en paracaídas. Aunque también cabe considerar la alternativa de sentarnos al atardecer en nuestra terraza particular al aire libre, junto a la chimenea en la que arden troncos de encina, con una copa de vino en la mano y caer dormidos después contemplando las estrellas desde la gran claraboya sobre la cama. La sensación de sosiego, de un cierto retiro monacal, envueltos en aire limpio, paz y tranquilidad, perdurará en nuestros recuerdos.

2 respuestas a Hotel L’And Vineyards, Alentejo

  1. María Rosa Abeijon dijo:

    ¡un sitio que esta en mi wish list! Con tu habitual estilo de escritura tan sensorial , Maribel, me parece estar tocando esas maderas de tono cobrizo brasileño, de tacto encerado, y en un mundo de aromas que transitan del vino a las maderas. Unido a las estrellas y al fuego ya no se qué más se puede pedir. ¡Que nuestros sueños se hagan pronto realidad!

  2. Mª luisa dijo:

    Con tus reseñas, dejas a tus lectores con ganas de salir corriendo a visitar esos lugares armoniosos y llenos de paz de que nos describes.

Hoteles

Todo esto
y mucho más
en Hoteles
+