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Nuevo uso para un edificio histórico de HelsinkiHotel St. George, un mundo perfecto

Arte, diseño y comodidad en este alojamiento situado en pleno centro de la capital de Finlandia

No hay nada mejor para el viajero que alojarse en un hotel céntrico. Tener a mano todo lo que interesa ver, entrar en las tiendas del barrio, tomar algo en los bares locales, probar los restaurantes de moda… Colocarse en el ombligo de la ciudad que se visita es conocerla más a fondo. Si además el hotel es hermoso y tranquilo, no se puede pedir más. Así es el St. George, un sitio perfecto para conocer Helsinki desde dentro.

La ciudad del diseño, llena de tiendas que parecen galerías de arte, acogedores restaurantes y envidiables centros culturales, no es muy grande, pero tiene tanto que ver que el viajero se merece un buen lugar para descansar tras sus recorridos y también, cómo no, para tomar una sauna. ¡Esto es Finlandia!

En un país de cinco millones de habitantes, se calcula que la densidad de saunas es de una por cada dos personas. Ninguna casa, por modesta que sea, carece de este invento. Algunos edificios modernos tienen instalaciones comunes para los vecinos, pero no es lo deseable. También en todos los hoteles hay saunas, y en el St. George, faltaría más. Los finlandeses son maestros en el arte de relajarse. Ellos dicen que lo necesitan, porque todos llevan un activo emprendedor en su interior. La sauna es su ritual diario.

En el hotel St. George no quieren que un viajero cansado se limite a tirase en unas camas fabulosas, en las que podría olvidarse de que hay un mundo fuera. Así que ofrecen sauna, masajes, todo tipo de tratamientos faciales y corporales y spa, porque Finlandia, conviene recordarlo, es el país con el agua más limpia del mundo.

La casa de la literatura

El edificio que ahora es el hotel St. George tiene una apariencia clásica en el exterior, con discreta entrada por un parque con encanto. Es una construcción de 1890, diseñada por Onni Tarjanne, el arquitecto responsable del Teatro Nacional y de otros lugares monumentales. En un principio fue sede de la Sociedad Literaria de Finlandia. Por este uso y otros posteriores forma parte de la historia de este país. En la primavera de 2018, tras una renovación meticulosa, pero hecha con respeto, se abrió el St. George.

Este hotel no está solo: es propiedad del Grupo Kämp, que posee varios restaurantes y hoteles de lujo en Helsinki, empezando por el mítico Kämp, fundado en 1887, elegido por políticos, científicos, artistas y famosos de verdad como uno de los mejores del mundo desde hace más de un siglo, y acabando por este, el St.George, el recién nacido de la compañía.

El hotel St. George de puertas adentro

El interior ha sido totalmente renovado con esa austeridad exquisita y esa armonía en los tonos que se les da tan bien a los finlandeses. Y a los japoneses, que son sus más acérrimos fans. Unos y otros han descubierto la comunión de sus almas y viven un romance apasionado por toda la ciudad: diseños conjuntos, proyectos comunes, porque, afirman, tienen un gusto muy similar.

También en el St. George hay diseño finlandés-japonés, aunque lo que más llama la atención, por tamaño y espectacularidad, es Tianwu, el gigantesco dragón blanco del chino Ai Weiwei. En cualquier rincón del hotel aparecen esculturas, pinturas y tapices, principalmente de artistas finlandeses. Hay unas cuatrocientas piezas,  porque en Finlandia la cultura está tan arraigada como la sauna.

Es delicioso estar en su Wintergarden, un espacio bajo un techo de cristal con una atmósfera que parece del siglo XVIII, sobrevolada por un ave metálica de seis metros. Un lugar muy especial.

Todo está lleno de diseño de ese que no llama la atención a primera vista, pero que nos hace la vida más fácil. Las sillas Euvira de Jader Almeida; las lámparas Angel Wing de Alvar Aalto; las mesas Ventaglio de Charlotte Perriand

Aparte de los espacios comunes, están las habitaciones: 153, todas llenas de detalles pensados para que nada disturbe. Acogedoras, tranquilas, con mobiliario para hacernos la vida fácil, detalles arquitectónicos exquisitos y ventanas abiertas a la adorada luz de Helsinki.

Las habitaciones de este edificio histórico reconvertido son diferentes. Hay cinco suites, una de ellas con terraza de 20 m². Los estudios, con balcones o ventanas, son acogedores, todos con vistas a los tejados de Helsinki o a los frondosos árboles del parque Old Church. También tienen dormitorios pensados para familias. De un modo o de otro, todos los espacios ofrecen esa funcionalidad que el viajero necesita.

Aquí hay más que comodidad en la cama, bienestar en la habitación y perfección en el cuarto de baño. Hay también obras de arte, armonía que transmite serenidad, diseño en el mobiliario e, incluso, unos versos de Pushkin que uno puede encontrar al abrir la cama, para hacer honor a los orígenes de la casa.

Hoteles de lujo hay muchos. El St. George es del estilo hedonista.

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