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En Meaño, entre las rías de Arousa y de Pontevedra La Quinta de San Amaro

Quien se hospeda en este hotel rural rodeado de viñedos de Albariño, a 10 minutos de las mejores playas de Rías Baixas, repite.

Hay dos “pequeños detalles” que diferencian a la Quinta de San Amaro del resto de hoteles rurales. Para empezar, el huésped no está confinado en su habitación sino que toda la casa con sus jardines repletos de agapantos y hortensias, las tumbonas sobre la hierba, la piscina soleada, la parra en sombra, la pradera, las hamacas que cuelgan indolentemente del árbol, el porche fresco, el hórreo con vistas, la pérgola, los rincones tranquilos para disfrutar de un buen libro… y hasta la acogedora chimenea en invierno, están a su disposición. Y Nacho Crespo y Julio Ouviña, los propietarios y socios de la Quinta, no se conforman con que sus clientes duerman y desayunen como reyes, sino que se esmeran por que cada visitante conozca las Rías Baixas y viva una experiencia única, diseñada a su gusto.

Así que no es de extrañar que muchos huéspedes, tras un par de días de estancia en la Quinta de San Amaro, pidan ampliar su reserva. Aquí quien llega, repite.

Nacho Crespo viene del mundo del turismo y los viajes, ¡y vaya si se nota! Sabe perfectamente lo que desea encontrar el viajero que se acerca a la Quinta de San Amaro en Meaño. “Yo en realidad lo que soy es un buen conserje. Me gusta que nuestros huéspedes vivan el destino. Les propongo planes a su medida y a su gusto. Por eso en San Amaro no ofrecemos media pensión: queremos que la gente salga, descubra, pruebe. Algunos tienen su programa confeccionado a medida incluso antes de su llegada, hasta les envío los mapas por WhatsApp.”

Aunque en la Quinta de San Amaro uno se ve tentado a alargar perezosamente la mañana tras un delicioso desayuno en la terraza junto a la piscina, el clima templado de las Rías Baixas anima a activarse.

Y desde Meaño tenemos todo a mano: en media hora estamos en Pontevedra, en muy poquito más en Vigo. Por los alrededores de la Quinta podemos practicar senderismo entre viñedos por el Valle del Salnés, en diez minutos alcanzamos las mejores playas de las Rías Baixas, tenemos O Grove al lado, con el mejor marisco y cuatro restaurantes con estrella Michelin, y hasta podemos catar un Albariño en la misma bodega junto a los viñedos.

Para no perdernos ninguna de estas maravillas, hemos pedido a Nacho que nos sople sus direcciones secretas. Porque su agenda está repleta de nombres de amigos que, como él, saben perfectamente lo que andamos buscando.

Tomen buena nota: la guía hedonista de la Quinta de San Amaro es un tesoro.

1.- El senderismo y los paseos

Las bodegas de Mar de Frades están a solo 7kms de Meaño. El paseo entre viñedos con visita a la bodega es un plan sibarita perfecto.
En Cambados, además de conocer la historia del vino aprovechando que este año es Ciudad Europea del Vino, la visita a la Iglesia de Santa Mariña, medio en ruinas y con su cementerio incorporado, es inexcusable. Alma gallega en estado puro.
El Camiño da Pedra e da Auga, pasando por el monasterio cisterciense de Armenteira del siglo XII, es ideal para practicar senderismo y si alguno de nuestros huéspedes no quiere regresar desandando lo andado, vamos a recogerle en coche. Alguno se ha sorprendido al encontrarse a Mariano Rajoy trotando por ahí.

2.- De excursión por la ría de Arousa

Además de playas espectaculares, nos gusta que nuestros huéspedes descubran “otro mar”, el marinero y mariscador de la ría de Arousa. Recorrer la ría y disfrutar de su paisaje, conocer el modo de vida y las tareas que realizan pescadores y mariscadores, ver cómo levantan las redes, acercarnos hasta las bateas y tocar la madera, agarrar una centolla viva… estas experiencias cercanas y enriquecedoras solo son posibles de la mano de un experto: Gabriel, de A Mare.

3.- De compras

Aquí las compras giran en torno a la comida y el vino. En Cambados están las mejores tiendas. En la Despensa de Ribeira proponen vinos de pequeñas bodegas, muy exclusivos y a precios razonables. Los quesos de Arzúa-Ulloa y el San Simón ahumado son excelentes.

4.- Un museo. O dos. Y hasta tres

Por su arquitectura y ubicación, el Museo do Mar de Galicia, en Vigo. Y también por su arquitectura y la fluidez con la que se integra en la ciudad, el Museo de Pontevedra “Sexto Edificio”.

Muy cerca de la Quinta de San Amaro tenemos otro museo, del todo desconocido y totalmente sorprendente: el Museo Fundación Manolo Paz de Arte Contemporáneo. Un “mar de piedras” en pleno campo, junto a la desembocadura del río.

5.- El aperitivo

En la terraza de Punta Cabalo, en el mismo faro de la isla de Arosa. Solo tiene cuatro o cinco mesas…., y ¡unas vistas de quitar el hipo!
Y en Casa Pintos en Cambados. Sólo sirven ostras y Albariño. Es un sitio de lo más casero, la señora atiende “en bata”, así se llama el mandilón a cuadros típico de aquí.

6.- Dónde comer

En la taberna Meloxeira, en O Grove. Es la mejor taberna de Galicia, practican una cocina de fusión y aunque no ponen mantel, el servicio es impecable. Y para el bolsillo que se lo pueda permitir, D’Berto, también en O Grove. Según el New York Times, la mejor marisquería del mundo. En pocos sitios puedes tomar una cigala de medio kilo como las que sirven aquí.

7.- Un buen plan deportivo

Galicia y Rías Baixas no son precisamente conocidas por el surf, pero la playa de A Lanzada está empezando a atraer aficionados a este deporte, que además se puede practicar todo el año.

8.- La puesta de sol

En San Vicente do Mar, sin duda.

9.- De copas

Ahí mismo, en el Náutico de San Vicente do Mar, está el mejor ambiente con conciertos en directo, muchas veces improvisados y a cargo de músicos conocidos.

10.- Un plan muy especial en la Quinta de San Amaro

Nuestros talleres de cocina tienen mucho éxito. Hace poco vinieron unos australianos a la Quinta. Además de hacer turismo, querían aprender algunas recetas de la cocina gallega. Les llevamos a primera hora al mercado. Según el día, vamos a O Grove (los viernes es día de feria y hay un ambiente maravilloso) o a Cambados. Los australianos querían saberlo todo y conocer cada detalle práctico: cada tipo de verdura, los precios, se interesaban por cuánto ganaba un mariscador… Compraron rape blanco y rape negro, almejas, navajas, camarones… que luego aprendieron a preparar en la cocina de nuestra casa. A veces combinamos el taller de cocina con la excursión en barco por la ría de Arousa. Cada vez somos más los que valoramos cómo y quién trabaja y cuida lo que comemos.

En Elhedonista tenemos una máxima: elegimos para nuestros lectores aquello que nos gusta y nos provoca placer y felicidad, y contamos nuestra experiencia vivida de primera mano.

La Quinta de San Amaro se ajusta a la perfección a nuestro lema. Hemos encontrado buenas personas, hospitalarias y generosas, que no solo nos han abierto sus puertas sino que han compartido con nosotros su mundo y sus amigos. Tenemos mucha suerte. Y no concebimos mejor manera de viajar que esta. Gracias.

Toda la información en la web de la Quinta de San Amaro.

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