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The Yeatman, Oporto

Las mejores vistas de la ciudad se contemplan desde este hotel. Y en su bar inglés o en su terraza, un trago sabe mejor.

Todo turista que visite Oporto debiera, como mínimo, tomarse uno de sus famosos vinos o un porto-tonic en la terraza del Hotel Yeatman, ya que tiene la mejor vista de todas las habidas y por haber. Y son muchas. Desde lo alto de la colina de Vila Nova de Gaia, encima literalmente de las bodegas de toda la vida y frente a la ciudad de Oporto, la panorámica desde el Yeatman, un hotel construido por varias familias de bodegueros de origen inglés hace tan solo cuatro años, en homenaje a aquellos grandes hoteles de antaño a orillas del Duero, llenos de solera, abarca 180º y domina la ciudad, sus famosos puentes y el río.

Eran grandes hoteles aquellos del Duero, no sólo por su tamaño, sino también por el concepto y el servicio, con su entrada majestuosa bajo la marquesina, sus puertas giratorias, sus porteros uniformados con carritos portaequipajes dorados, y grandes espacios en la recepción con personal presto a atender cualquier petición del huésped, y con tiendas elegantes, biblioteca, bar inglés bien pertrechado y mejor atendido, y comedores clásicos en los que las conversaciones se deslizaban como un murmullo elegante. Y, como en el caso que nos ocupa, con la mejor de las vistas sobre Oporto desde los salones, las terrazas y desde todas las habitaciones.

El hotel Yeatman está encaramado en la colina de Gaia, con sus habitaciones planteadas en escalera, como las cepas en el angosto valle del Duero. Todas ellas gozan de impresionantes vistas frontales sobre Oporto y sobre la piscina exterior con forma de decantador de vino, y disponen de terraza privada con grandes tiestos de delicadas camelias, exuberantes en esta primavera precoz y repentina. Las habitaciones, 82 en total y decoradas en estilo luso-inglés, son espaciosas y luminosas y están inspiradas en el mundo del vino, concretamente en el vino del Duero, con escudos, detalles y fotografías de sus bodegas. En los pasillos se suceden cuadros y fotos alusivas a la vendimia, la producción y el transporte de barricas a bordo de los antiguos barcos del Duero, los famosos rabelos. No cabe duda de que nos encontramos en Oporto y que The Yeatman es un hotel que gira en torno al vino.

El desayuno en la terraza es exactamente como cabía esperar de un hotel de esta categoría: tulipanes amarillos sobre manteles de hilo inmaculados, buffet completísimo y exquisito, bollería en tamaño mini como nos gusta, mesas y sillas de hierro forjado y enormes sombrillas crudas en la terraza. Las camareras, siempre sonrientes y capaces de memorizar sin aparente esfuerzo el tipo de café favorito de cada huésped para servírselo de nuevo al día siguiente sin tener que volver a preguntar.

El hotel cuenta con spa especializado en vinoterapia y piscina interior y exterior, varios comedores, biblioteca y un salón de té muy concurrido y apreciado por los portuenses, en el que se sirve el famoso té de las 5, una tradición ya casi extinta en Inglaterra y que aún se conserva en Oporto.

Mención muy especial merece el restaurante gastronómico del hotel Yeatman. Distinguido con 1 estrella Michelin desde el 2012, lo dirige Ricardo Costa, considerado unos de los chefs más creativos de Portugal. Ricardo Costa viene de familia de cocineros, y se nota. Sus creaciones son imaginativas y la presentación, contemporánea; pero sus platos siempre están centrados en los sabores tradicionales de la cocina regional portuguesa. Como no podría ser de otra manera, porque estamos en Oporto y en el Duero y el Yeatman tiene muy a gala ser uno del hoteles especializados en vinos más importantes del mundo, el menú degustación va maridado con los mejores caldos de Portugal. Su bodega recoge más de 1200 referencias, y está considerada la mejor y mayor colección de vinos de Portugal en todo el mundo, con botellas de grandes fincas viticultoras y también de pequeñas bodegas desconocidas, incluyendo algunos caldos de limitadísima producción. Hay incluso Oportos de coleccionista y vinos que sólo se pueden catar aquí en el Yeatman, en exclusiva.

Nuestra cena, un Gran Menu Relais & Chateaux, comenzó con unos aperitivos jugando entre lo dulce y lo salado, alternando diferentes texturas y decoraciones divertidas y audaces. Para los platos principales, de pescado y carne, el chef se reserva las recetas tradicionales portuguesas, aprendidas en la familia y reinventadas por él: perfecto el bacalao con crumble de maíz y puré de garbanzo, acompañado de un Morgadio da Calçada 2013, y extraordinario el cochinillo asado, sumamente suave y de piel crujientísima, como debe ser, maridado con un Comenda Grande 2008, un vino del Alentejo (que no se diga que los portuenses son chauvinistas). A los postres, tarta ligera de chocolate con helado de toffee y caramelo, que hermanaba de maravilla con un Porto Quinta Crasto LBV 2008, un vintage extraordinario.

Una respuesta a The Yeatman, Oporto

  1. Mª luisa dijo:

    ¡Qué sitio más exclusivo! Que panorámica más impresionante de Oporto. Estando allí uno debe sentirse transportado al séptimo cielo. Gracias por descubrimos un Oporto diferente.

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