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La dirección más hedonista de Malta es este hotel en la isla de GozoThirtyseven Hotel, nuestra casa en Malta

Una ruina convertida en casa particular y luego en el hotel donde todos querríamos vivir. Incluso Brad y Angelina.

Nadie diría que tras esta puerta con el número 37 y su equivalente en caracteres árabes inscrito en su fachada se esconde uno de los hoteles más encantadores que hemos visitado nunca. Nos gustan las cosas bien hechas por gente que sabe lo que tiene entre manos y construye con pasión. Así es Thirtyseven Gozo, el resultado de una aventura vital que guarda felicidad entre sus cuatro paredes.

En 1992 Patti y Giuseppe Piazzi recalaron en la isla de Gozo en Malta buscando un lugar tranquilo y especial donde pasar sus vacaciones. Ambos trabajaban entonces en Milán, llevando una vida profesional frenética y viajando constantemente por el mundo. Al llegar al pueblo de Munxar, en una calle de casitas bajas de piedra caliza amarillenta, se encontraron con las ruinas abandonadas de lo que debió de ser una casa humilde de campesinos. Posiblemente de unos de los muchos que emigraron a Australia hace 60 o 70 años. Giuseppe afirma que tuvo una visión: “Vi la casa terminada”. Y así decidieron comprar aquella ruina y rehabilitarla. Ahora, ante un resultado que respeta con cariño la arquitectura original y refleja sencillez, la suya parece tarea fácil. Pero en su día, en esta calle modesta no había siquiera tendido eléctrico, ni tampoco llegaba el agua corriente a toda la casa.

Nos lo cuenta Patti, una mujer de gran personalidad, vital, creativa, cosmopolita de padre francés y madre china, mientras se pasea con su delantal de la cocina al porche para ofrecernos el macchiato perfecto: “Hace 23 años llegamos a la isla de Gozo y en un arranque de locura caprichosa mi marido decidió comprar Thirtyseven. Me dio las llaves de la casa ese mismo domingo, por mi cumpleaños. La verdad, cuando vi la casa por primera vez, no entendí qué demonios veía Giuseppe en ella. Aunque reconozco que él siempre ha tenido una sensibilidad especial para descubrir la belleza oculta de las cosas.”

“Cada vez estábamos más ocupados trabajando en Milán, y Gozo se convirtió pronto en nuestro pequeño refugio donde desconectar en verano. Invitábamos a amigos, a veces les dejábamos las llaves si nosotros no estábamos en la isla. Un día, decidimos trasladarnos a vivir aquí. Así comenzó Thirtyseven. Hace cuatro o cinco años compramos dos casitas vecinas y ampliamos el espacio.”

Las tres casas forman un conjunto de patios en sombra, azoteas con vistas, rincones ajardinados bajo una palmera o una buganvilla, pequeñas piscinas con espacios chillout, con habitaciones distribuidas entre la planta baja y la primera. Cada habitación es especial y diferente a la otra, y cada una posee un pequeño espacio de privacidad que invita a leer y siestear. En la planta baja se conservan los establos abovedados con sus abrevaderos. Giuseppe nos cuenta con una sonrisa cómo, volviendo de un viaje a Milán, llegó justo a tiempo de impedir que los albañiles destrozasen uno de los abrevaderos “para ganar espacio”. Nos muestra uno de los baños más originales de toda la casa: una pequeña habitación abovedada donde las mujeres de la casa se retiraban a dar a luz acompañadas de la comadrona. Y nos va señalando una serie de plantas que se cruzan en nuestro camino, traídas de cada viaje en pequeños tiestos y trasplantadas aquí con mimo y paciencia: el hibisco gigante de la isla de Maui, la tiaré, una gardenia de Tahiti y Morea, el aloe vera de Marrakesh, una palmera de Palermo…

Nos gusta mimar a nuestros huéspedes. Nos hace felices compartir esos objetos especiales que hemos ido descubriendo por el mundo, durante nuestros viajes: libros, pintura, arte, plantas, pero sobre todo nuestra pasión y alegría por vivir en un lugar como este.” Y entre esos mimos: amenities de Korres, clases de yoga particulares y masajes.

La agenda hedonista de Gozo
Estas son las direcciones favoritas que Patti y Giuseppe, auténticos conocedores de Gozo y sus encantos, han compartido con nosotros.

La puesta de sol, con mayúsculas 
Dwejra es lo más. Llevas una mantita para sentarte en las rocas, una buena botella de vino, y dejas que pase el tiempo mientras el sol se sumerge en el mar.

Nuestra playa favorita
La de San Blas, para vaguear todo el día. Este es un lugar escondido, y lo mejor es que el móvil aquí no funciona, con lo que la desconexión está garantizada. Si te quedas hasta el atardecer, puedes probar la barbacoa que prepara Steve.

Nuestros bares predilectos
Sin duda, Gleneagles, asomado al puerto de Mgarr y a su marina. Con un Pimms on the rocks, observando cómo atracan los veleros tras una jornada de navegación y a los caballos, a los que traen a refrescarse en la bahía. También Maldonado, para un delicioso Campari rodeados de amigos y sonrisas.

Y nuestros restaurantes preferidos
Tmun y su joven chef Paul ofrecen una cocina muy innovadora y absolutamente deliciosa, con hierbas y especias que nos encantan. También el restaurante Rew Rew de Noel y Sandra en Mgarr ix-Xini. Ellos son los epicúreos del pescado a la parrilla: en verano venimos en barca y en invierno en coche hasta esta maravillosa cala. No es de extrañar que este haya sido el lugar elegido por Angelina Jolie y Brad Pitt para rodar su última película “By the Sea”.

La excursión inolvidable
A bordo de “Poquito más”, nuestra preciosa Riva Vintage, para acceder a todas las calitas y a las cuevas más recónditas de Gozo y Comino donde darte el chapuzón perfecto. La Cueva Azul bajo la Ventana Azul es nuestro lugar secreto para bucear: un elixir que rejuvenece.

Sería imposible nombrar todos los lugares mágicos de la isla, pero Giuseppe puede servirnos de guía a bordo de su viejo Land Rover: Gozo está salpicada de lugares muy especiales para pasear, caminar, nadar o simplemente observar. La naturaleza es salvaje y espectacular durante todas las épocas del año. En primavera, los campos verdean y se llenan de flores silvestres, y en verano el azul turquesa y esmeralda del agua contrasta dramáticamente con las rocas desnudas. Cada estación transmite una emoción y no creo, sinceramente, que haya una mejor que la otra.”

Thirtyseven cierra desde finales de noviembre hasta mediados de marzo. En invierno hace frío debido a la humedad, y es entonces cuando Patti y Giuseppe aprovechan para volver a poner a punto la casa y cambiar algun que otro papel pintado, la debilidad de Patti.

Así es Thirtyseven Gozo: la simplicidad convertida en lujo. Eso es lo que cautivó a Brad y Angelina y por eso se quedaron a vivir aquí mientras rodaban “By the Sea.”

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