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Otro tipo de hotel es posibleVivood, aíslate y desconecta

Situado en el Valle de Guadalest, un entorno de alto valor paisajístico a 50 minutos de Alicante.

Se presenta como ‘landscape hotel’ y lo cierto es que, en sí mismo, Vivood es un paisaje. No pasa desapercibido porque cuenta con diseño, ubicación y los servicios precisos para que aislarse y desconectar, no sean una simple quimera. Hacerlo realidad es posible, cada uno decide por cuanto tiempo. 

Situado en el Valle de Guadalest, un entorno de alto valor paisajístico a 50 minutos de Alicante, es un ejemplo de innovación y arquitectura modular integrada en el paisaje. Construirlo fue un reto. Y dado que el medio, es decir, la naturaleza, es uno de sus ejes, el respeto es otra clave fundamental. Ah, y la evasión (un concepto tan añorado) es uno de los fines para los que fue creado.

Vivood cuenta con 25 suites independientes, un restaurante y lounge bar, una piscina panorámica y varias terrazas. Y las vistas, imagínese, querido lector, son espectaculares. Pero no se trata solo de asomarse a grandes ventanales (claves en el dormitorio y en la zona de la ducha) y creer rozar la naturaleza a través de la vista, también es importante tenerla ahí, a un paso, vivirla.

Cada suite, cada módulo, independiente, ‘tomó asiento’ en el terreno sin alterar la topografía. De ahí que el sistema de cimentación no fuera agresivo y reversible. Se conserva el paisaje y se restaura con vegetación autóctona.

Entre las obsesiones de sus creadores, el silencio y la tranquilidad. Algo que ha determinado que sea un establecimiento únicamente para adultos. No solo eso sino que, además, la posibilidad de cruzarse con otros huéspedes está medida al milímetro.

A las habitaciones se accede desde caminos, en la parte posterior, y nadie puede observar el interior. Dado que aislarse es otro de los frecuentes deseos -y necesidades- de la sociedad actual, en este particular establecimiento brindan la posibilidad.

Y si alguien desea hacerlo en el agua, que lo haga. Porque cuatro de las habitaciones disponen de piscina privada, excavada en la roca y en puntos estratégicos para reparar, necesariamente, en el espectáculo natural. La intimidad, claro, es máxima.

El escenario es perfecto, si bien, para que nadie sienta un ataque de pánico al no estar acostumbrado a tanta paz y a nada que hacer, cuentan con un programa de terapias y actividades vinculadas al bienestar físico y mental. Además, de sugerencias para caminar o darle a los pedales. Y escaparse…

Evasión, aislamiento, silencio, tranquilidad, intimidad… ¿Apetece desconectar de esta forma o no? Podemos incluirlo entre los deseos del próximo año que, como sabemos, está a la vuelta de la esquina.

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