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L de Libros

Divertido y riguroso ensayo de la periodista Kathryn Schulz Todos os equivocáis

‘En defensa del error’ gira en torno a los desatinos, los históricos y los de cada día

En defensa del error es un interesante ensayo sobre las equivocaciones que se lee con la avidez de una buena novela, escrito por la periodista norteamericana Kathryn Schulz.

En defensa del error, subtitulado «Un ensayo sobre el arte de equivocarse», recorre las grandes meteduras de pata de la historia, y también analiza esa condición tan humana que disculpa el desatino propio pero disfruta haciendo sangre con el ajeno.

Este libro gira en torno a los tropiezos, desde San Agustín con su «yerro, luego existo», que inspirara 1200 años después el «pienso luego existo» de Descartes, hasta los grandes equívocos de la justicia actual, pasando por los despistes de algunos viajeros que arruinaron su fama, cuando no su vida.

Los sentidos nos engañan

Uno de los capítulos más interesantes es el que trata de los errores que producen los sentidos. ¿Como no creer lo que hemos visto? Eso le pasó a John Ross, el explorador escocés que en 1818 vio un continente donde no lo había en su búsqueda del Paso del Noroeste. Su empecinamiento le llevó a perder su prestigio pero ¡es tan difícil pensar que lo que nuestros ojos nos ponen delante no sea más que una fatamorgana!

En este libro también los casos de políticos que la pifian se alternan con los de gente normal. Todos conocemos a algún zopenco que se empecina en tener razón para camuflar su propia ignorancia, hasta el punto de hacernos dudar de nuestras certezas. La autora cuenta anécdotas muy divertidas de su entorno; situaciones absurdas por las que ha pasado su hermana, su mejor amiga o ella misma.

Hay también análisis psicológicos sobre las equivocaciones que produce la confianza en los demás (ya sabéis, esa gente que nos sale rana). O sobre los despropósitos que se fraguan cuando el corazón ensombrece la razón. «El amor es error, o al menos es probable que nos lleve a él», afirma Kathryn Schulz.

Freud pensaba que a través del error percibimos la verdad, pero Schulz no se pierde en las fabulaciones del psicoanálisis, ni siquiera en las de Lacan cuando analiza qué decimos cuando la liamos parda: me quería morir, me comí mis propias palabras, me tuve que tragar el sapo…, y pasa a documentar gazapo tras gazapo.

En defensa del error habla también del desacierto colectivo, ese funcionamiento del grupo que refuerza las creencias falsas, y nos advierte de que «no tiene por qué ser verdad lo que todo el mundo piensa que es verdad», por eso lo compara con el cuento del traje nuevo del emperador, en el que solo un niño hace notar que en realidad el rey está desnudo.

Impresionante el capítulo 11: una mujer salvajemente violada se equivoca al identificar a su agresor. Un caso real para pensar en cuántos errores arruinan la vida de un inocente y también, en este caso, la de la víctima que tras sufrir el crimen debe soportar su propia culpa.

Errar es arriesgarse

«Nuestra capacidad de errar es inseparable de nuestra imaginación», escribe Schulz. Por eso meter la gamba también tiene sus ventajas, como ocurre en la ciencia, que «progresa a base de percibir y corregir errores».

La autora intenta ver la parte positiva del error y las lecciones que podemos aprender de él, incluso en los casos de accidentes aéreos. Solo hay una excepción en la que afirma que «el error médico no tiene ningún lado bueno». Quizá por eso es tan normal pensar que el otro no acierta en temas de salud: ¿quién no quiere pedir una segunda opinión médica cuando un diagnóstico resulta poco favorable?

@kathrynschulz es brillante, ágil, divertida; una erudita con el estilo del buen periodista. Colabora habitualmente en esos medios que tanto envidiamos porque en ellos se escribe bien, como The New York Times, Rolling Stone o The New Yorker.

El lector sonríe a menudo frente a las páginas de En defensa del error, y sobre todo en el capítulo que dedica a la renuencia para reconocer los fallos propios, un acto que suele ir acompañado de «no sé cómo he podido hacer eso», «en qué estaría yo pensando» o «puede que fuera porque en ese momento me distrajiste». No es fácil asumir que nosotros también cometemos errores. De ahí el título de este comentario.

2 respuestas a Todos os equivocáis

  1. Sara S.P. dijo:

    Muy interesante

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