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Gabriela Keselman, la escritora que nació del psicoanálisis

En el Día del Libro, entrevistamos a Gabriela Keselman, la autora de literatura infantil.

«¿Tú te peinas?» y otras cuestiones sobre el pelo son las preguntas que más hacen los niños a Gabriela Keselman. A simple vista, sus ricitos rojos son lo más llamativo, pero de su currículum sorprende que tenga más de 60 libros infantiles publicados, que uno de ellos vaya ya por la 37ª edición o que parte de su obra haya sido traducida al chino, alemán, japonés, catalán, coreano, inglés, italiano, portugués…

Tus libros son tiernos y divertidos… ¿qué tiene que ver el psicoanálisis en ellos?

Todo. Hasta 1989, fecha en que conocí a mi psicoanalista, no había encontrado las palabras para expresar lo que yo quería decir. Sin ella, mi dedicación a la literatura infantil no hubiera sido posible… ¿Puedo mandarle un saludito? Jejee.

¿Cómo se consigue en estos tiempos que un libro vaya por la 37ª edición?

Si tienes un papá mago es mi libro estrella, reeditado 37 veces, conmueve a los niños, a los padres… y a mí. Una vez un papá me confesó muy serio: «Este libro me ha hecho mejor padre». Hace poco una mamá vino a una presentación con un ejemplar viejo, ajado, y me dijo que, de vez en cuando, su marido le pedía que se lo volviera a leer. Eso es genial para un autor, ¿no?

¿De dónde nace la idea de Si tienes un papá mago?

Surgió de un sueño que yo elaboré con mi psicoanalista, sobre la relación con mi padre. Me habría gustado ser el niño de este cuento; yo no tuve ese papá.

¿Eres la protagonista de tus cuentos?

De muchos sí. Estoy detrás del mapache Morris, de Chiqui, de Pocosmimos, de la princesa Rulinda… Soy muchos de los personajes de mis libros y también todos aquellos niños que yo no pude ser.

¿También eres tú cuando te enfrentas a otros niños?

Sí. De pequeña era como ahora, con rizos y gafas, así que no tenía muchos amigos. Suelo decirles a mis pequeños lectores que soy una niña disfrazada de persona mayor, y ellos alucinan: «¿¡En serio!?», preguntan sorprendidos. Jejeje.

Nadie quiere jugar conmigo ¿tiene que ver con tu infancia?

No exactamente, pero también ese libro surge del psicoanálisis. Pretendo dar a entender que a veces uno se coloca en un mal lugar y eso hace que las cosas no le vayan bien. Creo que el mensaje llega la gente porque ese libro lleva más de 30 ediciones…

Has escrito muchos otros libros sobre padres: ¡¡¡Papá!!!, El regalo, ¿Cuándo viene papá?, Dónde está mi tesoro, De verdad que no podíaAsí te quiero, mamá

Sí, no hay nada más importante para los niños. Estos libros son tributos a papás y mamás que intentan hacerlo bien, pero que asumen eso de «hagas lo que hagas te vas a equivocar». Yo trato de ponerlos en situaciones cómicas, con mucho humor, e intento que al final se vea qué es lo más importante para los niños.

¿Y qué es lo más importante?

Lo que realmente necesitan es sentirse queridos por sus padres. Cabe suponer que todos los padres quieren a sus hijos, pero la forma de demostrárselo es hablándoles, escuchándolos, jugando con ellos de verdad a juegos creativos, calmándolos cuando tienen miedos y angustias… En El regalo, por ejemplo, un libro para niños de 3 a 5 años, los señores Buenospadres no saben con qué obsequiar a su hijo por su cumpleaños, prueban a comprarle todo y no aciertan, hasta que dan con lo que él quería: un fuerte abrazo.

¡Te lo he dicho cien veces! ¿va en contra de que los padres sermoneen a sus hijos?

No, en absoluto. Yo no estoy en contra de las normas y los límites. Los niños suelen hacer oídos sordos a las cosas que los padres les repiten porque no les interesan; es normal. Lo que yo quería decir en este cuento es que hay algo fundamental que los hijos deben recordar: que sus padres los quieren. Decir a un hijo cada mañana cosas como «que tengas un día feliz», «que te diviertas», «todo va a ir bien»… es imprescindible para poder afrontar la vida con confianza.

Por cierto, ese libro ganó un importante premio

Sí, junto con la ilustradora Claudia Ranucci, ganamos el Apel.les Mestres con esa historia de un oso perezoso que no se acuerda de nada de lo que su madre le dice que haga, pero sí de cuánto le quiere. Ese fue mi segundo reconocimiento. Primero logramos el Premio Internacional de Ilustración de la Fundación SM, el ilustrador Pep Montserrat y yo, por ¡Él empezó!

¿Te diviertes escribiendo?

¡Muchísimo! A veces hasta me río sola. Bueno, con algunos libros también sufro un poquito… ¡Me faltan bastantes sesiones de psicoanálisis! Pero, en general, me divierto un montón. Hace poco un niño me preguntó en una presentación: «¿Por qué escribes cosas tan locas?». Se refería a Morris.

¡13 libros de Morris ya!, tu personaje con más fans

Sí, Morris ha tenido mucho éxito. Es para primeros lectores; los niños lo aman y yo también. Cuando escribo sobre el bosque donde habita este mapache, lleno de amigos que le quieren, me gustaría irme a vivir con él.

Además de humor y ternura, en tus libros hay constantes juegos de palabras

¡Me encanta jugar con las palabras! Esto también se lo agradezco al psicoanálisis: con el tiempo, conseguí decir lo que necesitaba en relación a mi infancia. Descubrir las palabras, su poder curativo y creativo, ha sido revelador. Los niños necesitan muchas palabras.

Pese a que el psicoanálisis esté en el trasfondo de tu obra, tus libros son aparentemente muy sencillos

Sí, generalmente escribo para niños muy pequeños, y para sus padres también. Sin ánimo de parecer pretenciosa, Gorki decía que «se escribe para niños igual que para adultos, solo que hay que escribir mucho mejor». Todo debe ser aparentemente simple. Ahora estoy trabajando en una novela para niños algo mayores, de 9 o 10 años.

Aparte del enredo de tu pelo, ¿qué más quieren saber de ti los niños?

Es asombroso lo que les llama la atención: «¿Cómo puedes ser escritora con ese pelo?», «Lo que mas me impresiona de ti es tu pelo»… dicen. Ya he comentado a mi editorial que deberíamos pensar en dejar de hacer presentaciones en librerías y colegios y pasar a hacerlas en peluquerías. Je, je. Y me preguntan también siempre por mi edad…

¿Cuántos años tienes?

¡Esa siempre les digo que es la única cuestión que no puedo responderles! ¡Jaja! Y también me preguntan si tengo novio. Una vez que no tenía, un niño de 6 años me ofreció: «¡Pues te regalo a mi padre!». Otro, de 5, me dijo: «Me quiero casar contigo». Uno, de 11 años, me pidió mi número de teléfono: «¿para qué lo quieres?», «para llamarte», respondió convencido. Una niña me preguntó si podía ser su tía, otra si era posible venirse a vivir conmigo. También quieren saber dónde escribo… Es muy divertido, preguntan cosas insólitas, como si Morris lee sus propios libros. Y lo mejor: siempre me dan muchos besos y abrazos.

¿Gustas a los niños o a sus padres y madres, que son quienes compran tus libros?

Yo quiero gustar en especial a los niños, pero que papás y mamás me den las gracias por haber escrito algunos de mis libros resulta muy conmovedor, es lo más gratificante de mi vida.

¿Tienes algo en contra de tus propios padres?

Quiero decirles que les agradezco mi carrera de escritora infantil. Sin sus desatinos no habría sido posible. Jeje.

2 respuestas a Gabriela Keselman, la escritora que nació del psicoanálisis

  1. GABRIELA dijo:

    Me ha encantado la entrevista! Gabriela Keselman es la mujer con mejor sentido del humor que conozco. Divertida como nadie. Enhorabuena!

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