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Una sorpresa más del autor británico«Máquinas como yo» o cómo empatizar con un robot

La novela futurista de Ian McEwan que transcurre en el pasado

Boston Dynamics es una compañía de robótica famosa por sus ingenios y por poner a prueba nuestras emociones con sus vídeos virales. Cualquiera que los haya visto habrá podido comprobar cómo se despierta su empatía hacia un torpe humanoide que está siendo golpeado a lo bestia con una barra de hierro o incluso hacia un cuadrúpedo articulado que recibe crueles patadas. Somos así, capaces de identificarnos con un artilugio que recuerda vagamente a una forma humana o animal.

McEwan, como Boston Dynamics, sabe que puede jugar con nuestras emociones y lo hace muy bien en Máquinas como yo, que aparece en el interior de la edición de Anagrama con la coletilla «y gente como vosotros».

La novela transcurre en 1982, con una Margaret Thatcher que ha sido humillada en las Malvinas, culpable de tres mil soldados ingleses muertos. Sí, así de increíble. Y para demostrar que McEwan hace lo que le da la gana con la historia, trae a sus páginas a un septuagenario Alan Turing que vive abiertamente sus relaciones homosexuales en vez de haberse suicidado o lo que fuera aquello que privó de él a la humanidad con poco más de cuarenta años.

Charlie, el protagonista de Máquinas como yo, se ha gastado la herencia de su madre en comprar un humano artificial con un cable que le sale del ombligo para cargarlo en la corriente de trece amperios y un infumable manual de usuario. Se llama Adán, y solo hay once como él en todo el mundo. Pero Charlie muestra más interés por Miranda, su vecina de arriba, que por el juguete en el que ha gastado toda su fortuna. Y lo mismo le ocurre a Adán, que se empeña en escribir haikus para expresar sus desbordados sentimientos hacia Miranda.

Pero con McEwan nada es lo que parece. En sus libros, siempre de argumentos improbables, hay muchos más conflictos de los que se adivinan a simple vista. Y también en Máquinas como yo existe un oscuro trasfondo bajo la situación disparatada que devorará perplejo el lector.

Ian McEwan es un escritor brillante, capaz de sorprender con cada libro que lanza que, por suerte, abundan, porque alimenta bien a sus lectores. Tiene casi todos los premios prestigiosos por sus cuentos y sus novelas, y algunas de sus obras se han convertido en películas de éxito como Expiación, El inocente o la descorazonadora En la playa de Chesil.

Los estudios científicos sobre los beneficios de la lectura de ficción demuestran que, entre otras ventajas, las novelas mejoran la empatía de los lectores. Con la obra de McEwan este efecto secundario del placer de leer está garantizado. No solo nos hizo empatizar con un repelente feto en Cáscara de nuez, sino que ahora consigue que nos caiga bien el perfectito Adán.


Título: Máquinas como yo
Autor: Ian McEwan
Editorial: Anagrama
Páginas: 358
P. V. P.: 20,90 €

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