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L de Libros

no me apetece nada

La editorial Alianza publica una excelente edición de la obra pionera de esta apatía tan familiar: El extranjero, de Albert Camus, con ilustraciones de José Muñoz.

Os hablo de la novela más impactante que pueda leerse, quizá no la mejor de todas, pero sí la que te deja pasmado y tentetieso, como si te hubieran sacudido un fogonazo, “un manotazo duro, un golpe helado, un hachazo invisible y homicida, un empujón brutal” que te derriba, como cantaba Miguel Hernández y me viene ahora sin venir a cuento ni falta que hace, pero así es El extranjero: un fogonazo, chico.

Yo recuerdo cuando la leí que me quedé con ese principio que te aturde a la primera, claro –“Hoy ha muerto mamá. O quizá ayer. No lo sé. Recibí un telegrama del asilo: Falleció su madre. Entierro mañana. Sentidas condolencias. Pero no quiere decir nada. Quizá haya sido ayer. Pensé que, al cabo, era un domingo de menos, que mamá estaba ahora enterrada, que iba a volver a mi trabajo y que después de todo, nada había cambiado…-, y luego con ese paseo de las últimas páginas que a Mersault le va pegando el sol en la cara, como un fogonazo, chico, y cómo Albert Camus hace que sientas ese sol mediterráneo africano en la cara como si anduvieras en la mismita Orán, el puñetero.

Total, que en ese punto El extranjero te derriba, ahora que ni falta que hace que vayas por el lado del cántico existencialista y demás vainas. A mí me gustó más enterarme –después de la lectura, también fue eso-, que la canción “Killing an arab” de los Cure que yo rebobinaba con empeño bovino una y otra vez con el pirulo de mi boli bic, estaba inspirada en esta novela corta que se publicó justo después de la segunda guerra y la que montó. En un concierto en La Riviera se lo chillé todo esto a Robert Smith, pero hizo oídos góticos y se tragó un lapo. Tal cual.

La editorial Alianza acaba de publicar una edición de El extranjero con la traducción de José Ángel Valente, y unas ilustraciones excepcionales de José Muñoz, que siguen la narración de la cuesta abajo nihilista de Marsault en un fascinante claroscuro.

Por supuesto,  los franceses consideran El extranjero el mejor libro de todos los tiempos, por delante de En busca del tiempo perdido, cosa que tampoco es, pero chico qué gusto de apatía por todo, qué grande es Camus.

Una respuesta a no me apetece nada

  1. Iván dijo:

    A quien corresponda, señores: ¿Qué es eso de “hizo oídos góticos y se tragó un lapo? Ha pasado el tiempo y aún sigo dando vueltas a esta imagen. Gracias por su atención.

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