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Reflejos del pasado

El chileno Pablo Simonetti publica una novela salpicada de sentir autobiográfico.

La salida del armario del joven, rico, educado, atractivo, católico, de derechas y algo triste Felipe Selden es el punto de partida de La soberbia juventud, la última novela del chileno Pablo Simonetti, que supone una interesante reflexión vital salpicada de situaciones con equívoco sentir autobiográfico.

La cuantiosa herencia que recibe de su tía abuela Alicia será el punto de inflexión en la vida de Selden. La historia de este viaje iniciático nos es relatada a través de su narrador, Tomás Vergara, quien actúa como testigo y confidente tanto del propio Selden como de los familiares, amigos y amantes que le rodean. Desde la oposición a su sexualidad por parte de la familia –temible la figura de la madre de Selden, supernumeraria del Opus Dei–, pasando por episodios como su inexperta relación con el sensible Camilo, la fresca amistad de la vitalista Elvira, la ternura de Josefina, su viaje a Italia, la aparición del inquietante Santiago Pumarino… Personajes y situaciones que influirán de algún modo en la vida de Selden, y le harán recapacitar acerca del respeto a la tradición, los amigos, la mentira, el amor, el dinero o la responsabilidad paterna. En definitiva, elementos que afectan la vida de cualquier persona y que hacen de esta novela accesible a todo lector.

Sin embargo, lo más destacable de La soberbia juventud no reside tanto en el devenir de su argumento –desarrollado con una prosa directa y elegante, ajena a florituras estilísticas–, o en el dibujo de sus personajes (destacables la fuerza y vivacidad que irradian Alicia y Elvira; esta última, de hecho, parece saltar de las páginas de la novela en algunos momentos). Su interés reside más bien en la idea inferida de que el autor de La barrera del pudor, bajo la personalidad de Tomás –de edad y profesión similares a las del propio Simonetti–, se enfrente con su pasado en la figura de Felipe Selden. Es decir, un Simonetti en la madurez actual conversando de tú a tú con su alter ego del ayer. Un dato que apoyaría esta cuestión reside en el hecho de que Felipe haga pública su homosexualidad ya casi en la barrera de los 30, exactamente igual que hizo el propio Simonetti, tal como él mismo ha confesado.

Ya para finalizar, destacar la preciosa cubierta del libro, obra del artista José Pedro Godoy, a quien está dedicada la novela.

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