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Un clásico de la literatura de viajesEl trabajo de viajar

Rumbo a la aventura fue el primer libro de Richard Halliburton, el aventurero más popular de principios del siglo XX

Halliburton publicó esta crónica en 1923, tras un viaje de 600 días con lo puesto y sin dinero.

Rumbo a la aventura es el libro con el que debutó un chico de familia bien después de renunciar a la vida acomodada que el destino le tenía asignada desde la cuna.

Un joven a punto de graduarse siente lo mismo que todo estudiante hincando codos frente a la ventana de la primavera: ¿qué hago yo aquí metido? Entonces cree escuchar un consejo de Dorian Grey, ese de «disfrute plenamente de la juventud mientras la posea». Y se larga a recorrer el mundo.

Quizá su filosofía de carpe diem se vio alimentada por algunas experiencias personales. Cuando tenía 17 años murió repentinamente su único hermano. En su adolescencia, a Richard Halliburton le descubrieron un problema de corazón, una taquicardia que le tuvo en reposo durante cuatro meses. Pronto decidió que si su corazón iba más rápido de lo normal, él iba a seguirle el ritmo.

Este chico de Tennessee se las apañó para llegar a Europa enrolado en un carguero. En Hamburgo se compró una bici y pedaleó hasta Berlín, Ámsterdam… Se fijó en un letrero que indicaba el camino al Matterhorn y poco después, contra todo pronóstico, llegó a la cima, sin preparación, sin equipo y con mucha suerte.

Después continuó por Francia, Andorra, entró en España (es impagable cómo describe ese «espectáculo tan tonto» de la sardana), le defraudó Madrid y durmió en el calabozo a su paso por Gibraltar. En Egipto, en esa época en la que los turistas eran una rareza, trepó por la pirámide de Keops, y encima se hizo un selfie para documentar la barbaridad.

Tenemos las pruebas

Otros viajeros lo contaron, pero pudo ser o no. Halliburton, en cambio, lo probó. Él llevaba siempre consigo su cámara para demostrar que lo que decía era cierto, o casi, porque también fue bastante dado al maquillaje.

En Rumbo a la aventura, Halliburton viaja por la India, recorre la región de Cachemira, el enigmático Ladakh… y, nueva proeza, corona el Fujiyama en invierno (también hay foto). Pasa tantas penalidades que hasta canjea su cinturón para poder salir adelante, pero todo lo relata con la despreocupación y el optimismo de sus 23 años. Este periplo termina con la frase de que «no hay nada como estar en casa», aunque el aventurero no se quedó mucho tiempo.

Halliburton se dio cuenta de que viajar podía ser un buen trabajo; el mejor para él. Empezaron a pagarle bien los reportajes, aunque nunca lo suficiente como para cubrir sus renovadas excentricidades, como The Flying Carpet, la alfombra voladora, un biplano que costaba un riñón mantener. Se rodeó de famosos de la época, escribió sin parar, publicó en todas partes y se convirtió en un conferenciante solicitadísimo, el primer aventurero en aparecer en todos los medios de principios del siglo XX y, además, con buena presencia. A la nueva estrella se le ocurrían proezas muy mediáticas para alimentar a sus fans, como atravesar a nado el Canal de Panamá, pasar una a una sus seis esclusas y pagar por ello como cualquier barco; aunque esto no le salió caro, dado que su tonelaje era de 63 kg.

La última aventura transcurrió en un junco chino, el Sea Dragon, fabricado para cruzar el océano Pacífico desde Hong Kong y llegar bajo los flashes a la Exposición Internacional de San Francisco, en 1939. Nunca le encontraron, ni a él ni a sus acompañantes. Su cenotafio está en Memphis.

Rumbo a la aventura es un libro de Abada editores, con un bonito papel, en agradable formato y con la reproducción de las 57 fotografías de la edición original. La traducción es de Miguel Ángel Martínez-Cabeza, profesor de Lengua y Literatura Inglesas en la Universidad de Granada.

No es que no haya ninguna reflexión profunda en el relato de este autor, es que no hay ni una sola reflexión. Sin embargo, una vez que le preguntaron a Susan Sontag qué libros habían cambiado su vida, citó a Halliburton en primer lugar por haberle mostrado lo privilegiada que podía ser la vida de un escritor lleno de «infinita curiosidad, energía, expresividad e incontables entusiasmos».

Ese es el verdadero valor de Richard Halliburton.


Título: Rumbo a la aventura
Autor: Richard Halliburton
Editorial: Abada editores
Páginas: 544
P.V.P.: 18 €

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