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Probamos la Harley Davidson Softail FXSB Twin Cam 103B™7 días en Harley Davidson Breakout

Con 322 kg en orden de marcha, 1.710 mm de distancia entre ejes y un asiento a poco más de medio metro del suelo, la Breakout es una de las Harley Davidson más puras y radicales que puedes comprar.

Para comprobar todo el carácter de la Harley Davidson Breakout, nada mejor que probarla durante una semana en los distintos escenarios a los que cualquier usuario se va a tener que enfrentar: ciudad, carreteras convencionales, puertos de montaña y autopistas… estas son nuestras sensaciones.

Con su llegada hace algunos años, la Breakout cubría  el hueco dejado en el catálogo de la Motor Company por un modelo mítico como fue la Softail Custom, renovando así el concepto de moto larga y baja tan querido por algunos de los amantes de la marca americana. Para este 2016, se han hecho algunos cambios en su planta motriz que mejoran su tacto, estos han consistido en la incorporación del nuevo motor “High Output Twin Cam 103B™” de altas prestaciones, que traduciendo, es el clásico bicilíndrico a 45º con refrigeración aire y accionamiento por varillas de sus válvulas, en el que se ha optimizado, en fase y duración, el árbol de levas; se ha aumentado el caudal de admisión, incorporado además una nueva tapa al filtro del aire; y sobretodo se ha sustituido el arcaico sistema de accionamiento del acelerador por cable por un moderno sistema electrónico, que lo hace mucho más suave y preciso, lo cual tuvimos el gusto de comprobar.

Para muchos, el éxito de Harley Davidson reside en hacer las cosas a su manera, en muchos casos lejos de lo que la industria marca. Esta mentalidad les ha llevado a hacer motos distintas, difícilmente comparables con otras del mercado, incluso con otras custom japonesas, europeas y americanas. Esto lo notas según te subes a una de ellas y aún más en el modelo que hoy nos ocupa. Para empezar, en parado tiene un peso al que hay que acostumbrarse pero que no supone ningún problema gracias a lo bajo de su asiento, 660 mm; después, el arranque no precisa de meter la llave en ningún sitio, con llevarla en el bolsillo y girar el accionamiento que llevamos en el lado izquierdo, debajo del depósito, a la posición de arranque, ya podremos apretar el botón del manillar y ver como de repente toman vida los 1.660 cc de su motor, bailando de lado a lado gracias a sus silentblocks; por último, nos llevaremos un pequeño sobresalto al pisar su distante palanca de cambio y meter primera, alguien lo describió como “tirar una llave inglesa en una lata de aceite vacía”, y ya estaremos en marcha.

Tras unos minutos de adaptación a sus medidas y comprobar donde se encuentra todo, empecé a circular por una concurrida zona de la periferia de Madrid, dirección al centro. Aunque parezca lo contrario, siempre que abramos lo suficiente el ángulo de giro, la Breakout se comporta bien en ciudad, la entrega de potencia es suave y lineal a bajo régimen y su nuevo acelerador ayuda a disfrutar, dejándote ver por cualquier bulevar. Su anchísimo neumático trasero de 240 mm ayuda a darle un aplomo que te permite, con un mínimo de destreza que se tenga, a apenas poner el pie en el suelo en el tráfico urbano. Un detalle a tener en cuenta, propio de casi todas las Harley Davidson, es el reparto de la potencia de frenada que exige en la mayoría de los casos utilizar también el freno trasero, a pesar de ello, se nota la mejoría, que se ha hecho en el tren delantero, donde se han instalado una nueva bomba, pinzas de 4 pistones y un disco de 300 mm de diámetro, suficiente para una moto de estas características.

Con la buena opinión, que sobre su capacidad para desenvolverse en áreas urbanas me había dejado el día anterior, esta vez decidí ponerla en apuros por alguna de las carreteras más ratoneras de la sierra madrileña. Aquí, es donde debían penalizar sus 1.710 mm de distancia entre ejes y su cortísimo ángulo de inclinación, y fue lo que pasó. A pesar de que su motor se adapta bien a su uso en puertos de montaña, gracias a su enorme par de 130 Nm a tan solo 2.750 revoluciones, y su llanta delantera de 21 pulgadas, lo lejos que va situada esta y lo fácil que es tocar con los avisadores de los reposapiés, obligan a esforzarse en exceso. No es que no sea capaz de circular por este tipo de entornos, sino que simplemente no es su fuerte y exige más atención de la normal a la hora de trazar las curvas. Aparte de ello, sube y baja como cualquier moto.

Tras un café en una terraza, disfrutando del sol primaveral y de la vista de la Breakout… es una moto realmente bonita, decidí poner rumbo a una de esas carreteras convencionales rodeadas de dehesas, con curvas suaves y amplias. Como era de esperar, este sí que era su entorno. Gracias a unos reposapiés muy adelantados y su manillar plano, tipo drag-bar, la posición de conducción es realmente agradable a poco que te gusten las custom. Su motor te permite circular a velocidades legales sin apenas vibraciones, guardando siempre un as en la manga por si necesitas hacer un adelantamiento. Su asiento, a dos alturas, es muy cómodo, tanto para el conductor como para el acompañante, así como sus rediseñadas piñas de los mandos del manillar, que son muy intuitivas y fáciles de utilizar salvo en el caso del botón del intermitente derecho, que acelerando es difícil de accionar. Así, con una sonrisa bajo el casco, fueron cayendo kilómetros mientras daba por finalizada la jornada.

Para terminar esta prueba, tras unos días de mucha carretera de doble sentido, decidí  hacer un poco de autopista. Aquí, la Breakout también se porta muy bien. Sobre todo gracias a su cambio “Six-Speed Cruise Drive®”, que se mostró muy suave y silencioso, sobretodo una vez engranas la sexta marcha, la cual está pensada para ser usada en largas rectas y autopistas, avisándote cuando está metida con un testigo situado en su minimalista cuenta-kilómetros. También destaca en este tipo vías, de nuevo, su motor, que permite mantener velocidades de crucero bastante altas, lo que la hace apta para viajar siempre y cuando nos hagamos con un juego de maletas, y un respaldo si lo vamos a hacer acompañados, una tarea muy sencilla gracias al enorme catálogo de piezas que ofrece Harley Davidson.

En resumen, una gran moto en todos los sentidos, en la que echamos en falta una óptica led, para el faro delantero, y un embrague de accionamiento hidráulico, ambas soluciones ya presentes en otros modelos de la marca y que deberían estar presentes en una moto de 23.000€. Por lo demás, una moto que cumple a la perfección con un dicho muy típico entre los “harleros”: “si te lo tengo que explicar, es que no lo vas a entender”.

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