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Nuevo integrante SUVConducimos el Volkswagen T-Roc: rompiendo moldes

El segmento de los SUV urbanos recibe uno de sus integrantes más carismáticos, el Volkswagen T-Roc. Nosotros ya lo hemos conocido. Aquí te traemos todos sus secretos.

Desmelenados y con total libertad de actuación. Parece que los diseñadores de Volkswagen se han tomado concedido un respiro a la hora de diseñar al protagonista de estas líneas: el T-Roc. ¡Si hasta el nombre se escapa del tradicionalismo que suele caracterizar a la firma alemana!

¿Y quién es el T-Roc? Pues el nuevo SUV compacto del fabricante de Wolfsburgo que llega para ampliar la cartera de todocaminos de la marca y, de paso, meterse de lleno en el segmento B-SUV, cada vez más de moda. Así, para distinguirse de la competencia opta por un diseño fresco y juvenil, nunca visto en la firma alemana (ni siquiera en el Up! o en el Polo).

Impactante

De las múltiples unidades que había en la presentación, nosotros escogimos una de las más llamativas, la ataviada con el color Naranja Catalea metalizado para la carrocería en combinación con el negro para el techo. Así es, la carrocería bi-color es la primera muestra de la libertad que se han tomado los dibujantes alemanes con este modelo. Porque la personalización es una de las grandes bazas del T-Roc, al estar disponible con 11 colores diferentes, en combinación  dos tonos para el techo, blanco y negro.

Pero más allá del color del traje, el T-Roc sigue llamándonos la atención por sus líneas. El frontal no solo rompe con la línea de producto vista hasta ahora, sino que se encarga de abrir una nueva etapa para los futuros crossover de la marca. En él destacan las nuevas luces diurnas con forma cuadrada (disponibles solo con los faros Full LED) y con una parrilla ancha y prominente que le confiere una mayor sensación de anchura.

La línea lateral es igual de vistosa, con el comentado techo bi-color que comienza en el pilar A y se extiende hasta el final pero sin añadir el último pilar, logrando dar una forma, asimétrica al conjunto. Las llantas, de 17 o 18 pulgada se encargan de otorgarle ese toque deportivo. Por último, la zaga, de diseño horizontal, se divide en tres niveles, confiriéndole un aspecto más bajo, ancho y deportivo.

Entre dos mundos

El T-Roc ha sido desarrollado a partir de la plataforma modular MQB, y no de la nueva MQB A0 que ya da forma a los modelos B del Grupo. Un hecho que nos pone en pre aviso de las intenciones de Volkswagen para con este segmento, pues ya ha anunciado para finales de año la llegada de otro todocamino, más pequeño, que sí partiría de dicha base y se convertiría en el primo-hermano gemelo del actual SEAT Arona, el VW T-Cross, que medirá unos 4,14 metros de largo.

Entonces, ¿dónde se enmarca el nuevo T-Roc? Pues junto entre los dos segmentos más de moda actualmente, los B-SUV y los C-SUV. Sí, porque aunque el T-Roc  presente una longitud contenida, de 4,23 metros, esta implica 9 centímetros más que el futuro T-Cross, y 25 cm menos que el actual Tiguan, su representante en la segunda de las categorías.

Aire fresco

Por dentro, el ingenio de los diseñadores sigue en alza. La personalización y el aire juvenil vuelven a definirle, aunque en esta ocasión sí han tomado un punto de partida para sus trazos: los del nuevo Polo. Sí, la consola central es casi un calco de la que ofrece el nuevo utilitario, destacando, sobre todo, el colorido. Porque toda la parte frontal, puertas y túnel central puede estar decorado con una moldura del color de la carrocería. En nuestro caso, se trataba claro está del Naranja Calatea que, todo dicho sea de paso, le queda como anillo al dedo.

Ahora bien, sorprende que situándose casi a la misma altura del Golf, comercialmente hablando, este T-Roc parezca ser algo más pobretón que el compacto. No decimos que esté mal terminado, pues los ajustes son perfectos, pero todo el salpicadero está cubierto de plásticos duros que reducen la sensación de calidad final.

Por suerte, Volkswagen tira de ingenio y nos ‘distrae’ con soluciones techies como la pantalla central  táctil de 8 pulgadas, que ofrece un manejo exquisito y similar al de un smartphone (con el que es totalmente compatible gracias al Apple CarPlay y Android Auto) o el nuevo cuadro de instrumentos digital, VW Digital Cockpit, de 11,7 pulgadas, totalmente configurable y en el que podemos incluso ver el mapa de la navegación.

Por último, cabe mencionar la habitabilidad. Porque gracias a los 2,60 metros de batalla, el T-Roc propone un puesto de conducción amplio, con unas butacas cómodas que sujetan a a la perfección. Mientras que la zona trasera es correcta, con hueco más que suficiente para que adultos de hasta 1,85 cm se acomoden sin problemas y con un maletero de 445 litros que le sitúa como uno de los más capaces de su segmento.

Mucho donde elegir

Bajo el capó, el T-Roc estará disponible con seis motores, repartidos equitativamente entre gasolina y diésel. La primera terna estará compuesta por el 1.0 TSI de 115 CV, el 1.5 TSI de 150 CV y el 2.0 TSI de 190 CV. Por su parte, los tres de ciclo diésel serán el 1.6 TDI de 115 CV  y el 2.0 TDI con 150 o 190 CV. Aunque no está contemplado de momento, desde Volkswagen no descartan que en un futuro puedan llegar versiones animadas por Gas Natural Comprimido (GNC) e incluso híbridas enchufables. En el caso de las 100% eléctricas, el testigo se lo dejan a la nueva gama I.D.

Las cajas de cambio serán la manual de seis relaciones y la automática DSG de 7, disponible de serie en los más potentes y como opción en todos salvo en el 1.0 TSI y el 1.6 TDI. Para ampliar más sus horizontes, el T-Roc sí podrá elegirse con tracción a las cuatro ruedas, el cual podrá combinarse con todos los motores, salvo los menos potentes.

Un sistema, el 4Motion, que cuenta con un embrague Haldex que envía de forma automática energía al eje posterior cuando el delantero pierde adherencia, al que se añade el sistema Active Control con cuatro programas: Snow, Off-road y Off-road Individual para variar el funcionamiento del vehículo en función de las condiciones. Este selector se unirá al control dinámico de la conducción compuesto por los conocidos programas Comfort, Normal, Sport, Eco e Individual y a la suspensión adaptativa DCC –que será un opcional-.

Así va

Durante la toma de contacto realizada por la sierra de Madrid, el motor elegido fue el de acceso a la gama de gasolina, es decir el 1.0 TSI de 115 CV, combinado con la caja manual y con la tracción delantera.

Es un motor voluntarioso, que pese a su arquitectura de tres cilindros, mueve con relativa soltura la carrocería. Ofrece un par máximo de 200 Nm disponibles desde las 2.000 rpm, aunque notamos cierto empuje una vez pasa de las 1.600 vueltas. Por suerte para él, el peso que ha de arrastrar no es excesivo, ya que este queda cifrado en unos escasos 1.270 kilos.

Los recorridos interurbanos serán los más propicios para sacarle todo el jugo al motor, aunque por carretera no muestra síntomas de fatiga. Eso sí, para conseguir una respuesta más viva, sobre todo a la hora de realizar adelantamiento, será necesario reducir una marcha y subir las revoluciones para salir con más contundencia. Circunstancia, claro está, que repercutirá en un consumo mayor, muy alejado de los 5,1 l/100 km que homologa. No en vano, durante el trayecto realizado el gasto medio medido fue de más de 8 litros.

Pero de nuevo, Volkswagen sabe cómo hacer que miremos a otro lado, en este caso, con una dinámica de conducción excelente. Un chasis bien calibrado nos extrapola incluso a las sensaciones que tenemos con un Golf. Es algo más torpón en los cambios de apoyo, pero lo consigue paliar con un funcionamiento por ciudad digno de cualquier Polo.

Muy completo

Entre los elementos de seguridad, incluye los faros delanteros LED en todas sus fases de iluminación, el asistente de luces de carretera, el lector de señales de tráfico, el control de crucero adaptativo, la cámara de visión trasera, el asistente de cambio involuntario de carril asistido, la alerta por tráfico cruzado trasero y los asistente de aparcamiento, atascos y llamada de emergencia.

La gama se divide en tres acabados: Advance, Advance Style y Sport, diferenciándose en detalles como el tamaño de las llantas, la superficie cromada del vehículo, la tapicería y los asientos interiores… Los precios arrancan en los 23.870 € y pueden llegar hasta los 34.610 €, aunque con los descuentos aplicados por la marca es posible tener un T-Roc por 21.200 €, un precio muy a tener en cuenta por todos aquellos que quieran un coche bien resuelto, amplio y, sobre todo, que no sigue el patrón habitual.

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