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Dios salve a la Reina: Triumph Speed 94R

La Speed Triple de Triumph cumple 20 años lanzando su modelo más sofisticado, la Speed 94R.

Desde Hinckley nos llega esta versión conmemorativa de los 20 años de existencia de la primera streetfighter fabricada en serie, la Speed Triple. Un concepto que, lejos de haber llegado a su madurez, sigue creciendo con motos cada vez más sofisticadas. La Speed 94R es un gran ejemplo de ello.

Corría el año 1994 cuando la renacida Triumph desnudaba su Daytona para presentarnos su interpretación de lo que debía ser una naked deportiva. Esta desvergonzada inglesa se aprovechaba de la arraigada afición que existía en las islas británicas por las streetfighter, motos creadas a partir de deportivas de origen japonés, en las que sus propietarios quitaban los carenados, acoplaban una nueva óptica y ponían un manillar plano. Esta moda era una evolución de la tradición Café Racer, que había tenido su apogeo en los años 60, en la que se había sustituido el Rock&Roll y los tupés por los decibelios del Heavy Metal y sus melenas. El resultado eran motos potentes y manejables, especialmente adaptadas a su uso en carreteras abiertas, donde la aerodinámica no es tan determinante como en un circuito.

Volviendo a Hinckley, la Speed Triple se convirtió en todo un éxito comercial, compitiendo de tú a tú con otro icono de la época, la Ducati Monster. Con el paso del tiempo a estas dos europeas se les fueron uniendo otras muchas motos de los más variados orígenes, pero ambas se han mantenido como un valor seguro para sus respectivas marcas, que las han ido renovando y ofreciéndonos, de vez en cuando, un regalo en forma de versión especial como la que hoy nos ocupa.

 La tradición manda
Para empezar, hay que dejar claro que esta nueva Triumph es básicamente una Speed Triple R con una decoración similar a la que lucía la primera versión de 1994. Como aquella, se ofrece con dos opciones de color para su depósito de gasolina y el colín: “Racing Yellow” y “Jet Black”, todas las demás piezas, como los paneles laterales, las cúpula, la quilla, etc. van pintadas en negro, consiguiendo un aspecto sobrio y elegante. Una estética que siempre ha acompañado a las Speed Triple y en general a todas las motos de la marca, que a lo largo de estos años se ha caracterizado por alejarse de las estridencias cromáticas que lucen algunas de sus competidoras.

En cuanto a las razones de su éxito, que ha enamorado a varias generaciones de usuarios, ha sido por un lado adaptarse a una gran variedad de usos, desde el circuito al turismo de medio recorrido pasando por un más que aceptable uso urbano; y por otro, el haber mantenido inquebrantables ciertas señas de identidad, casi todas provenientes del segundo modelo lanzado en 1997 el T509, ejemplos de ello son el uso de un basculante monobrazo con junta tórica para el tensado de la cadena; su chasis de doble tubo, fabricado en aluminio, que fue puesto al día hace 4 años sin cambiar apenas su aspecto general; y su doble óptica, que pasó de circular a tener forma de diamante generando en su momento una gran controversia entre la participativa comunidad de propietarios de Triumph, que cuenta con numerosos clubs que suelen reunirse en multitudinarios eventos como el famoso TriDays que se celebra todos los años en los Alpes y que este año cumple su décima edición.

El porqué de una R
De este modelo 94, Triumph ha presentado dos versiones, nosotros nos hemos parado en la más exquisita que incluye la R en su nombre y que se distingue por una amortiguación más deportiva, compuesta por una horquilla invertida Öhlins, modelo NIX30, de 43 milímetros de diámetro, totalmente regulable y que para la ocasión luce un bonito acabado en negro anodizado en sus botellas; y un amortiguador TTX36, del mismo fabricante sueco, también ajustable. A este excepcional equipo, se unen unos eficientes frenos con pinzas radiales monobloque de Brembo y unos pegajosos neumáticos Pirelli Supercorsa SP, iguales a los montados en algunas de las hiper-deportivas más radicales del mercado… la R se la merece.

En lo demás es básicamente el mismo modelo, con el mismo chasis, que como ya hemos comentando fue mejorado para aumentar la sensación de control sobre el tren delantero; su doble salida de escape alta con configuración 3-1-2; un completo panel de instrumentos que incluye información sobre la marcha engranada y donde además podemos acceder a desconectar el ABS; unas bonitas llantas de aluminio con diseño en “Y”; y cómo no, su tricilíndrico, que merece un trato aparte.

Tres no son multitud.
Desde que John Bloor rescató de su retiro a esta mítica marca, Triumph se ha caracterizado por el uso de motores lineales de tres cilindros con refrigeración líquida y doce válvulas DOHC, es verdad que luego han llegado sus exitosos bicilíndricos de aire y también hubo modelos tetracilíndricos, pero la historia moderna de la firma no se puede concebir sin este propulsor. En el caso de la 94R, este dosificable motor entrega 135cv de potencia con un par de 111Nm, lo que se traduce en un motor lleno a cualquier régimen que nos permite prestar menos atención a la caja de cambios y dedicarnos a disfrutar de su parte ciclo mientras movemos su precisa dirección entre curva y curva. Además, su fiabilidad mecánica está avalada por años de evolución sobre esta misma configuración motor, en la que se han introducido todas las mejoras que han ido llegando a la industria, y también por la propia opinión que nos podrá ofrecer cualquiera de los miles de propietarios que han disfrutado de una Speed Triple en estos 21 años…Happy Birthday!

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