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3.0 TDI 272 CV Quattro Tiptronic Sport 7 asientosProbamos el Audi Q7: Más grande, imposible

La segunda generación del todocamino más grande de Audi, el Q7, esconde en sus 5 metros de largo una amplia variedad de sorpresas. Nosotros ya lo hemos probado, ¿nos acompañas?

Parece que lleva toda la vida con nosotros pero lo cierto es que el Audi Q7, acaba de cumplir 10 años. Una década de éxitos que ha permitido a su marca estirar su primera generación durante casi nueve años. Pero los tiempos cambian y una competencia cada vez más voraz ha obligado a que el todocamino más grande del fabricante alemán se actualice profundamente. Y puestos a ello, mejor cambiarlo todo. Nosotros ya lo hemos probado y aquí te contamos todas sus novedades.

El 2007 fue, sin duda, el año en el que los grandes SUV campaban a sus anchas por las carreteras no sólo de España, sino de medio mundo. De la larga lista de modelos que empezó a surgir, hubo uno que destacaba por encima del resto: el Audi Q7. El todocamino alemán llegó al mercado en 2006 y en poco tiempo logró hacerse un hueco entre el público, gracias en parte por combinar una apariencia dominante con un interior de lo más habitable. El hecho, además, de poder montar una tercera fila de asientos incrementó su éxito.

Un éxito que ha estado marcado por un aspecto: la continuidad. Sí, porque mientras que el resto de rivales se renovaban, tales como el Porsche Cayenne, el Volkswagen Touareg, el Mercedes ML o el BMW X5, el Q7 se ha mantenido imperturbable durante casi 10 años, a excepción del ligero restyling que sufrió en 2009. De hecho, tanto nuestro protagonista como el Volvo XC90, que probamos aquí hace unas semanas, han sido los únicos modelos que han sabido aguantar el tirón con el paso de los años

Línea continuista

En cambio, al igual que le sucedió al modelo sueco, el esperar tanto también ha tenido sus consecuencias negativas, ya que poco a poco han ido quedándose desactualizados con respecto a sus rivales más directos. Por eso, 2015 estaba marcado en el calendario como el año de la renovación ¡y menuda renovación!

Porque aunque no lo parezca, el Q7 que te traemos en elhedonista es un coche completamente nuevo. Nuevo en cuanto a estructura, agilidad, eficiencia, tecnología y seguridad. Sí, puede que el diseño sea algo continuista pero que todo cambie para seguir igual ¿no es a veces algo bueno? De ahí que la alemana no haya querido realizar grandes ostentosidades al decantarse por unas líneas algo más sobrias y elegantes que, en cambio, no impiden que mantenga una apariencia imponente, aunque eso sí, algo inferior a la de su predecesor.  

O al menos así lo dictaminan unas dimensiones que han menguado ligeramente con respecto a las de la primera generación. Bien es cierto que su carrocería se extiende a lo largo de 5,05 metros, pero ello implica haber perdido 30 mm frente al primer Q7, al igual que sucede con la anchura, que se reduce en 15 mm, hasta los 1,97 y su distancia entre ejes, que con 2,99 metros es 8 mm inferior. El único dato que aumenta, y lo hace ligeramente, es su altura, que pasa de 1,73 a 1,74 metros.

Confortable y espacioso

Pero más allá de datos y cifras, lo cierto es que el Q7 sigue siendo una referencia en cuanto a calidad. La vida a bordo no puede ser más placentera y mires donde mires, encontrarás un comando o un botón que pulsar. Todo está pensado para que sus siete ocupantes disfruten al máximo: asientos eléctricos con ventilación, calefacción, cinco programas de masaje, sistema de entretenimiento con DVD y televisión, climatizador independiente de cuatro zonas con accionamiento táctil, techo solar panorámico y con apertura eléctrica… Un sinfín de elementos que, eso sí, no sólo engrosarán el estatus de tu Q7, sino también harán que tu cuenta corriente baje considerablemente.

Prueba de ello es que para que puedan viajar dos pasajeros más, deberás hacer un desembolso de 1.750 euros. Un gasto de dinero que puede ser útil siempre y cuando dichas plazas vaya a ser ocupada por niños, o en su defecto, y en casos esporádicos, por adultos ya que ni la anchura ni el espacio para las piernas son aptos para personas de más de 1,60 metros. La ventaja es que la segunda fila puede desplazarse longitudinalmente dejando, en ambos casos, un hueco apto para que viaje sin problemas una persona de 1,80 metros.

Y ya que estamos atrás y con todos los asientos desplegados, es inevitable echar un ojo al maletero. En esta configuración, la capacidad es de 295 litros, 35 litros inferior a la de su predecesor y 20 menos que la del XC90. Con la tercera fila oculta (el accionamiento es automático) la capacidad asciende hasta los 770 litros, que siguen siendo 5 litros menos que el primer Q7 pero ya son 78 litros más que el sueco. Algo similar ocurre cuando abatimos la segunda fila pues encontraremos un hueco de 1.955 litros, 80 menos que antes y 87 más que el SUV escandinavo.

Interior tecnológico

Dejando de lado las comparaciones, que a veces resultan odiosas, lo que es evidente es que este Q7, además de cómodo está a la última. El cambio más evidente lo encontramos en su puesto de conducción, que cuenta con un diseño más limpio y amplio del puesto de conducción. El modelo alemán sigue apostando por una consola repleta de botones, que se combinan con un touchpad táctil (al estilo de los Lexus) y que está presidida por una pantalla retráctil de 8,3 pulgadas.

Dicha pantalla está colocada en una posición muy centrada por lo que es menos visible para el conductor. Un hecho que tiene su justificación en que la mayoría de sus funciones, incluida la navegación, podrán visualizarse en el cuadro de instrumentos, siempre y cuando equipemos el Virtual Cockpit (735 euros) que nuestra unidad no equipaba, el cual lo transformará en una pantalla de 12,3 pulgadas.

El motor perfecto

Dentro de la escasa pero ajustada gama mecánica de la que hace gala, con dos variantes diésel y una de gasolina, en elhedonista hemos escogido la que, a nuestro juicio, mejor se adapta al gran todocamino alemán. Este no es otro que el diésel V6 de 3.0 litros que cuenta con una potencia de 272 CV y un par máximo de 600 Nm, disponibles desde poco más de 1.500 rpm. Dato, este último, que le confiere una respuesta casi inmediata y un empuje endiablado casi desde el momento en el que pisamos el acelerador.

Una fuerza que se trasfiere a las cuatro ruedas, gracias al afamado sistema de tracción Quattro, a través de una caja de cambios automática Tiptronic de 8 velocidades. Una transmisión, con convertidor de par, que presume de tener un funcionamiento rapidísimo y un tránsito entre marchas casi imperceptible. Además, el poseer unas levas situadas tras el volante no sólo le permite gozar de una mayor seguridad y rapidez cuando viajamos en modo secuencial, sino que si somos asiduos a dicho modo, no volveremos a tocar la palanca de cambios, principalmente, porque nos ha resultado excesivamente grande e incómoda de agarrar.

Si muchos pensaban que el haber logrado sacar más potencia a este motor, el anterior entregaba 245 CV, iba a repercutir sobre los consumos no podían estar más equivocados. Porque este motor, pese a tener que hacer frente a más de cinco metros de carrocería y más de dos toneladas de peso, 2.135 kilos para ser más exactos, es capaz ofrecer unos consumos casi de compacto, al haber conseguido un gasto medio de sólo 7,1 l/100 km, un dato excelente si lo comparamos con cualquiera de los todoterrenos con los que rivaliza. Y por si eso no fuera suficiente, además ofrece unas prestaciones más que notables, con una aceleración de 0 a 100 km/h de 6,5 segundos y una velocidad máxima de 234 km/h.

Ágil como una pluma

Como es lógico, no es el coche más rápido del mundo, pero este nuevo Q7 sí destaca, y mucho, por su comportamiento dinámico. Durante la prueba, uno de los aspectos más destacados fue su comportamiento. Pese a los ya comentados 2.135 kilos y 5 metros de largo, el SUV de Ingolstadt es capaz de hacernos sentir casi lo mismo que si estuviéramos subidos a un A5 o un A7.

A ello también ayuda el equipar de serie el selector de modos de conducción Audi Drive Select, que nos permitirá elegir hasta entre siete modos diferentes dependiendo de nuestras necesidades. Así, en un instante podremos pasar de una conducción más sosegada a otra más deportiva gracias al cambio que sufren el tacto de la dirección, la respuesta de la transmisión, del motor y el comportamiento de las suspensiones.

En relación a esta última parte, nuestra unidad equipaba, como elemento opcional, la suspensión neumática, cuyo precio es de 2.505 euros pero que resulta indispensable si queremos notar con más incidencia el paso de un modo a otro. Y es que es capaz de reducir hasta en 15 cm la altura de la carrocería si circulamos con el modo Dynamic conectado, con el objetivo de reducir, todavía más, las inercias. Mientras que con el modo Comofort dirás adiós a toda irregularidad que pueda presentar el terreno, incluso pese a estar equipado con unas enormes llantas de 21 pulgadas.

¿Y el campo?

Suspensión neumática que también contribuirá a que podamos sacarle, aunque sea de vez en cuando, fuera del asfalto. Sí, porque entre los siete modos disponibles, también hay lugar para dos más camperos denominados Allroad y Lift/Allroad. En ellos, la carrocería aumenta 3 y 7,5 cm con respecto al modo Auto, lo que nos permitirá sortear con mayor precisión baches y salientes.

Ahora bien, pese a su condición de SUV y sus modos de conducción, el enfoque del Q7 no es el de un vehículo orientado a la aventura o a este tipo de terrenos ya que ni cuenta con reductora ni tiene posibilidad alguna de bloquear ningún diferencial. El único elemento del que dispone, además de la tracción integral, es de un control de descensos y de una pantalla específica que muestra el la inclinación longitudinal, transversal y el grado de giro del volante.

Y es que la segunda generación del Q7 puede que tenga sus carencias, e incluso muchos la tilden de poco rompedora, pero lo cierto es que está abalada por una calidad interior excepcional, un motor de lo mejorcito que podemos encontrar en el mercado y, sobre todo, por un comportamiento dinámico al alcance de muy pocos.

Una respuesta a Probamos el Audi Q7: Más grande, imposible

  1. pablo dijo:

    Jamás podré permitirme una maravilla como esta, pero qué gusto da verla.
    No quiero ni imaginar el coste de mantenimiento.
    Me gustaba más la línea del anterior, más personalidad.

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