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Con el motor 2.0 TFSI de 230 CV y con el 2.0 TDI de 184 CVProbamos el Audi TT: soy leyenda

Es uno de los modelos más emblemáticos de Audi y con el paso de los años ha conseguido forjarse a sí mismo como una leyenda. Así es el nuevo Audi TT.

La tercera generación del Audi TT llega para seguir aumentando su fama mundial. Una generación que mantiene toda la esencia de las dos anteriores incrementándola con un habitáculo más cuidado y, sobre todo, más tecnológico. Además, para que la experiencia sea lo más completa posible, en elhedonista te traemos un 2 en 1 al haber probado los dos motores que mejor se acoplan a su filosofía.

Nos dice la Real Academia de la Lengua que el término leyenda es aquel que hace referencia a la “persona o cosa muy admiradas y que se recuerdan a pesar del paso del tiempo”, y como nosotros no somos nadie (de momento) para contradecir a los grandes lingüistas de nuestro país, sólo nos queda corroborar lo que ellos nos dicen para definir al protagonista de esta prueba: el Audi TT.

En efecto, seguro que muchos de ustedes, en cuanto han leído el nombre del modelo, han recordado aquel primer vehículo de 1998 con una silueta redondeada, baja y achatada, que daba cabida a dos paseros adultos, y otros dos no tanto,  que destaca no solo por su diseño sino por la deportividad que rezumaba.

Pues bien, desde aquel mes de septiembre de hace casi 20 años, el TT se ha convertido por derecho propio en todo un icono de la marca de Ingolstadt. Un icono deportivo que alcanza ya una tercera generación que llega cargada de novedades tecnológicas sin perder un ápice de ese ADN que tanto le caracteriza.

Revolucionario…

Un elenco tecnológico que se centra, principalmente, en su habitáculo. Sí, porque una vez uno se acomoda en sus asientos, comprueba el gran trabajo de renovación al que ha sido sometido el coupé alemán. Audi apuesta por un diseño limpio y muy moderno en donde el punto más destacado es, sin lugar a dudas, el cuadro de instrumentos.

Bajo el nombre comercial de Virtual Cockpit, la marca de los cuatro aros ha decidido prescindir por completo de la típica pantalla situada sobre el salpicadero para centrar toda esa información  en el lugar en el que normalmente se ubican el velocímetro, el cuentarrevoluciones, el ordenador de abordo…

Parar ello, ha echado mano de la tecnología al transformar dicho espacio analógico en un lugar digital compuesto por una pantalla de 12,3 pulgadas que es completamente configurable y en la que están aglutinadas todas las funciones del vehículo: radio, teléfono, datos… y hasta la navegación a toda pantalla.

Así es, a través del comando View situado en el volante, el conductor podrá reducir el tamaño de los relojes y dar paso a un mapa que ocupe la casi totalidad de la superficie, mejorando así la concentración y evitando distracciones. Además, para mejorar el manejo, la rueda situada en el túnel central, denominada MMI Touch, sufre una evolución al contar con una superficie táctil que nos permite escribir cualquier carácter con el dedo.

No le vamos a engañar, al principio requiere un cierto tiempo de aprendizaje pero con el tiempo uno no querrá volver a ver una pantalla situada en el centro del salpicadero… ni aunque sea retráctil como la de algún que otro modelo de la marca. De hecho, ya son varios los modelos que han cogido prestada dicha tecnología para ellos mismos, y no nos referimos exclusivamente a ‘Audis’ sino que algún otro vehículo del Grupo, como el Volkswagen Passat, también equipa este display.

…y minimalista

En unión a tal derroche de tecnología, el nuevo TT mantiene toda la esencia de Audi concentrada en un pequeño habitáculo que, legalmente, da cabida a cuatro ocupantes aunque las dos plazas traseras realmente sean casi testimoniales. La calidad y el buen gusto en el empleo de materiales priman en este vehículo, en el cual también hay lugar para ciertos toques minimalistas que dan a entender su importancia.

En este sentido, cobra gran protagonismo el nuevo diseño de los mandos de la climatización, integrando los botones en las propias salidas de ventilación. De esta forma los diseñadores de Audi no sólo logran despejar de comandos la zona central del salpicadero, sino que nos demuestran que todavía hay cosas por inventar. Cada uno de los cinco difusores cuenta con un comando asociado. Los dos de los extremos activan, siempre que lo incluya, la calefacción de los asientos; mientras que los tres centrales corresponden, de izquierda a derecha, con la velocidad del ventilador, la temperatura y la conexión del aire acondicionado y la zona a la que canalizar dicho aire. La única pega, que estamos ante un sistema de climatización ‘mono’ por lo que conductor y pasajero tendrán que ponerse de acuerdo en la temperatura elegida.

Un deportivo para el día a día

Para que esta prueba que le traemos fuera lo más completa posible, en elhedonista decidimos que lo mejor era probar los motores que, a nuestro juicio, mejor encajan con la filosofía del modelo. Para ello, optamos por dos propulsores, uno diésel y otro de gasolina tales como son el 2.0 TDI de 184 CV y el 2.0 TFSI de 230 CV, respectivamente. Además, para diferenciar aún más a ambos, el primero se acoplaba a una caja de cambios manual de seis relaciones y el segundo a una automática S tronic con el mismo número de relaciones.

Aunque pueda parecer una obviedad, el TT parece un coche completamente distinto con cada uno de estos dos bloques. Bien es cierto que dinámicamente el vehículo sigue ofreciendo unas sensaciones ultra deportivas, pero quizá estas sean más acusadas con el propulsor de 230 CV. Simplemente con el sonido que se desprende del escape, uno tiene la sensación de estar  subido en un auténtico purasangre cuando arranca el motor de gasolina turboalimentado. Una mecánica que, en marcha, hará las delicias de los conductores más exigentes pues desde el momento en el que se pisa el acelerador, el coche nos empuja contra el asiento sin ningún miramiento, haciendo que la aguja del cuentarrevoluciones (y por ende el de la velocidad) suban estrepitosamente… pero eso sí, al son de la melodía de sus escapes.

Con ello no queremos decir que el 2.0 TDI nos defraude, sino que en comparación con su homónimo de gasolina nos emociona menos. A su favor está el obtener una respuesta más lineal y, sobre todo, el ser algo más purista al ofrecerse con un cambio manual de seis relaciones. Transmisión que ofrece un tacto suave y rápido que nos permitirá realizar un tránsito entre marchas de lo más fluido. Del mismo modo, el bloque diésel ofrecerá a sus conductores un ahorro significativo de combustible ya que a igualdad de recorrido, el gasto medio de este se cifró en casi 6 l/100 km, es decir, casi 2,5 litros menos que el de 230 CV. Un ahorro que también notaremos a la hora de pagar el vehículo pues el TDI es del orden de 4.400 euros más barato (1.330 euros en el caso de equipar el TFSI con el cambio manual).

En marcha, las diferencias son quizá menos patentes ya que el TT mantiene la misma estructura y esquema en ambos modelos, pero la forma de transmitirla dista. Las dos unidades equipaban el selector de modos de conducción Audi Drive Select y, como es obvio, el primer impulso es seleccionar el modo Dynamic. Con él, todo se vuelve más duro y rápido, en definitiva, más deportivo. La dirección hace gala de ser una de las más directas de cuantos deportivos hayamos probado y la caja de cambios automática del TFSI se vuele más veloz y brusca. Al contar con 46 CV más, el nivel de exigencia se vuelve algo mayor, pero gracias a la tracción total Quattro, todo queda controlado desde el primer instante.

Para ejercer un poco más de carga a la zona trasera, activamos manualmente el alerón trasero retráctil (se despliega automáticamente a 120 km/h), elemento que además le da ese toque distintivo que tanto nos gusta. En lo que a confort se refiere, la versión diésel cuenta a su favor con el montaje de unos neumáticos más ‘gordos’ al ir equipados sobre llantas de 19 pulgadas mientras que las del TFSI son de 20, o lo que es lo mismo, unas gomas más deportivas… porque si el TT se ha convertido en leyenda es gracias a su deportividad.

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