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440 CV para el Porsche más prácticoProbamos el Porsche Panamera 4S Sport Turismo: aires de familia

Porsche consigue algo que hace décadas parecía quimérico, tener una berlina familiar. Basado en el Panamera, añade el apellido Sport Turismo para ofrecer una zaga redondeada, un maletero más capaz y una configuración interna para cinco ocupantes. Nosotros lo hemos probado en su versión 4S.

Con el Cayenne, los entusiastas de Porsche pusieron el grito en el cielo. “Cómo es posible que el logo de Stuttgart presida un todocamino”, decían algunos. “Porsche ya no es lo que era”, comentaban otros. Pero lo cierto es que el paso de los años dio la razón a la firma alemana y ahora es impensable pensar en ella sin hacerlo en el Cayenne.

Con esa filosofía, en 2011, la marca deportiva volvió a provocar una subida tensión de sus entusiastas más acérrimos al poner en liza la primera berlina de su historia. De nombre cautivador, el Panamera consiguió, precisamente, eso, cautivar el maltrecho corazón de algunos de sus seguidores. Sus argumentos: diseño, calidad y una dinámica made in Porsche que le convertían en el Nueveonce de las berlinas.

Ahora, con la segunda generación completamente afianzada en el mercado, las mentes pensantes de Porsche han decidido dar un paso más allá. No sabemos si para acabar de cabrear a esos puristas o para demostrar que son capaces de evolucionar y de no quedarse estancados. Así es como aparece el modelo que tengo ante mis ojos: el Panamera Sport Turismo, o lo que es lo mismo, la primera carrocería de tipo break no solo del modelo, sino de todo el segmento.

Echando la vista atrás

Puestos a hacer saltar la banca, mejor hacerlo con algo inédito en el sector creando un segmento nuevo: el de las ‘rancheras’ derivadas de grandes berlinas. Cierto es que Mercedes-Benz ya hizo algo parecido con el CLA Shooting Brake, pero nadie se había atrevido a hacerlo en una categoría tan representativa como la del Panamera.

Los dibujantes alemanes no han querido arriesgar demasiado. Han cogido el boceto del Panamera original (la berlina) y han dejado intactas tres cuartas partes del conjunto. Así, sus esfuerzos se han centrado en ofrecer una zaga diferente, más redondeada, más integrada en un conjunto excepcional.

Solución que no ha modificado ni una micra su tamaño, el cual se mantiene en unos imponentes 5,05 metros de largo. Ahora bien, sí ha ganado en atractivo y funcionalidad, ya que el Panamera Sport Turismo cuenta ahora con un portón practicable con accionamiento eléctrico que, al abrirse, nos brinda un hueco mayor para cargar el maletero. Portón que, eso sí, ha obligado a sus ingenieros a modificar la posición del alerón retráctil, el cual pasa a estar situado en la zona superior.

Para cuatro o cinco

De puertas para dentro, ocurre lo mismo. El Panamera Sport Turismo es un Panamera al uso. El puesto de conducción ha evolucionado en esta segunda generación, jubilando los comandos táctiles de la consola central y sustituyéndolos por botones capacitivos. Su número es menor gracias a que la pantalla central también se ha encargado de aglutinar buena parte de las funciones del vehículo. Su resolución es excelente y resulta sencilla de manejar, aunque será necesario dedicar cierto tiempo a familiarizarse con la gran cantidad de submenús que posee para evitar distraernos más de la cuenta cuando estamos en marcha.

La calidad general roza la perfección y más allá de lo que pueda parecer en las imágenes, lo cierto es que la sensación de espacio es enorme. Todo ello rematado con un ambiente tipo Porsche, es decir, muy deportivo, con un cuentarrevoluciones analógico secundado por una pantalla digital que ofrece otros cuantos menús (entre los que destacan el cronómetro o el medidor de fuerzas G).

Ahora bien, es Panamera Sport Turismo ha sido pensado para ofrecer algo diferente al Panamera. Y esa diferencia se encuentra en la zona trasera. Por primera vez en la corta trayectoria del modelo se podrán llevar tres ocupantes en lugar de dos. Una novedad que, por desgracia, nuestra unidad no incluía, aunque por lo que recordamos de la toma de contacto realizada hace algunos meses dicha plaza era perfectamente hábil para un adulto de estatura media.

En el caso de nuestra unidad, como decimos, ofrecía una configuración para cuatro pasajeros. Pero no una cualquiera, sino la tope de gama. En ella, además de gozar de dos amplias butacas, estás contaban con todo lo que podemos imaginar: masaje, calefacción, ventilación, reclinación… Funciones que se gestionan a través de la pantalla táctil situada en la consola central y que también nos permiten activar la climatización, subir o bajar las cortinas de las ventanillas e incluso visualizar el mapa o elegir la emisora.

Si nos vamos un poco más atrás, hacia el ya mencionado maletero, vemos primero que sus formas son extremadamente regulares. La zona de carga se encuentra especialmente baja, a 54 cm del suelo, lo que facilita la acción de meter bultos grandes en el mismo. Pero además, con la ficha técnica en la mano, vemos que su capacidad es ligeramente mayor a la de la berlina. En concreto hablamos de 25 litros más, dejando el dato en unos buenos 520 litros. Volumen que puede incluso aumentar hasta los 1.390 litros cuando abatimos los respaldos posteriores.

Cautivador

De las múltiples opciones mecánicas que ofrece, donde ya no encontrarás una diésel pero sí dos híbridas enchufables, nosotros escogimos la de gasolina más equilibrada: 4S. Esto implica que bajo el voluminoso capó se encuentre el excelente bloque V6 biturbo de 2.9 litros que genera nada menos que 440 CV. Puede parecer normal pero, para que te hagas una idea, es el mismo propulsor que emplea la nueva generación del Audi RS4 o RS5 Coupé.

Además de esta potencia, que aparece cuando la aguja gira a 5.650 rpm, ofrece un par máximo de 550 Nm, disponibles de forma constante entre las 1.750 y las 5.500 vueltas. Por lo tanto, no es de extrañar que una vez hundimos el pie en acelerador, el Panamera Sport Turismo empuje como una auténtica bestia. Si no, a los datos nos remitimos, pues homologa un 0 a 100 km/h de solo 4,4 segundos y alcanza una velocidad punta de 286 km/h, perfecta para circular por las Autobahn de su país natal, pero no por nuestras carreteras.

Sí comprobamos lo contundente que resulta en la puesta en marcha. Pese a los 1.990 kilos de peso que ha de arrastrar, llegar a los 100 km/h desde parado es casi un juego de niños para él. Como también lo es trazar curvas por una zona de montaña.

Grande, pero ágil

En efecto, pese a su tamaño y peso, el Panamera Sport Turismo consigue algo imposible para muchas berlinas de su categoría: divertirnos. Para ello, no escatima en soluciones técnicas para que las sensaciones al volante sean las mejores. Empezando por el programa Sport Plus (que se activa bien a través de la pantalla o del comando situado en el volante), el cual varía la respuesta del motor y del cambio así como la dureza de la dirección o de la amortiguación, siguiendo por la propia dirección con asistencia variable de la velocidad o por una suspensión adaptativa, y finalizando por un eje trasero direccional que es capaz de girar las ruedas traseras en el mismo sentido que las delanteras para así transformarlo en un 911.

Durante el tramo de montaña empleado habitualmente para nuestras pruebas, el Panamera Sport Turismo sorprende por lo fácil que se lleva. No hay ni una sola muestra de debilidad. La dirección es rápida y directísima, tanto que hay que evitar girar más de la cuenta. La carrocería apenas balancea, en parte gracias al PDCC con barras estabilizadoras activas y control vectorial del par y al excelente trabajo de la suspensión. El motor empuja de forma endemoniada y su sonido se filtra en el habitáculo incitándonos a seguir acelerando.

La caja de cambios automática PDK de ocho relaciones es rapidísima, incluso más que nosotros si decidimos seleccionar el modo secuencia. Los frenos detienen con contundencia las casi dos toneladas de peso (y eso que no llevamos los carbocerámicos) y el eje trasero direccional se convierte en el perfecto aliado para trazar curvas cerradas.

Únicamente la excesiva anchura del conjunto, 1,94 metros, nos obliga a ser algo más cautos en los giros cerrados para no invadir demasiado el carril contrario. Además, en el supuesto de que vayamos algo pasados, el sistema de tracción integral (de ahí el 4) consigue pegarnos al asfalto. Ahora bien, si queremos asustarnos, solo tenemos que mirar el ordenador de a bordo y comprobar el dato de consumo. En conducción deportiva, el gasto logrado fue de más de 16 l/100 km. Si queremos bajarlo, será necesario salir a autovía, seleccionar el modo Normal y dejarse llevar pero teniendo un Panamera Sport Turismo entre manos, ¿a quién le importa lo que gaste?

Suma y sigue

Del mismo modo, quien tiene 133.800 € para gastarse en un Panamera Sport Turismo ¿va a escatimar en gastos para tener la unidad de nuestra prueba? La respuesta está clara, no. Así, los 51.600 euros que montábamos en opciones no han de verse como un exceso, sino como una mejora en las múltiples bondades ofrecidas por este modelo.

En dicha tarifa de opciones vienen incluidas, entre otros, varios elementos que bien podrían venir de serie, como la iluminación ambiental LED, el volante calefactable, la radio digital DAB, las alfombrillas, el acceso sin llave… En cambio, es normal que otras como el eje trasero direccional (2.249 €), el comentado PDCC (5.165 €), las luces delanteras Matrix LED (2.210 €) o el Paquete Sport Chrono (2.046 €) aparezcan en dicho listado. A ellas, se unían en nuestra unidad las llantas de 21 pulgadas Exclusive Design (4.177 €), el interior en cuero bicolor Marron/Beige (4.694 €), el techo panorámico (2.314 €), los dos asientos traseros de tipo confort (2.537 €), los cuatro asientos eléctricos, calefactables, ventilados y con función masaje (4.629 €) o el climatizador de cuatro zonas (1.687 €).

Con todo, decir que el apellido Sport Turismo supone un incremento de precio frente al Panamera ‘normal’ de 5.492 €, pero de nuevo, ser distinto a los demás tiene un precio y si llevas el escudo de Stuttgart en el morro, eso es precisamente lo que buscas.

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