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En su versión 2.0 TDI 150 CV DSG Style 4x4 7 plazasProbamos el Skoda Kodiaq: el macho alfa

El primer todocamino de Skoda, el Kodiaq, no solo ha llegado en el momento justo sino que gracias a sus virtudes tiene todo lo que se le demanda para convertirse en el líder de los SUV de siete plazas. Nosotros lo hemos probado en profundidad.

Es imparable. El fenómeno SUV ha logrado lo que muchos veían como algo imposible hace años: que todas y cada una de las marcas del mercado tuviera, al menos, un modelo de estas características en su gama. Skoda es el ejemplo claro de ello. La firma checa quería más, y conscientes del éxito que han empezado a cosechar estas tres siglas no solo ha evolucionado y cambiado por completo al Yeti por el Karoq, sino que antes de eso se embarcaba en la ardua tarea de captar compradores con el que, teóricamente, sí que es el primer SUV de su historia.

Nos referimos al protagonista de esta prueba: el Kodiaq. Un nombre peculiar, extraño y que parece inventado. Pero que ha sido perfectamente escogido por las mentes pensantes de Skoda a causa de su significado. Y es que si sustituimos la última Q por una K, tendremos ante nosotros una de las subespecies de oso pardo, que habita en las costas del sur de Alaska, más grandes del mundo, tal y como atestiguan sus 2,85 metros cuando se sostiene sobre sus dos patas. Una posición que el Kodiaq no es capaz de ofrecer pero que, incluso así, consigue impresionarnos con el primer vistazo.

No diga grande, diga enorme

Porque el Skoda Kodiaq hace gala de una carrocería de, nada menos, 4,70 metros de largo. Y es que parece que los dibujantes checos pensaron: “puestos a hacer nuestro primer SUV, mejor hacerlo a lo grande”. Dicho y hecho. Su todocamino se coloca como uno de los más corpulentos de su categoría, acompañando la cota de longitud con una anchura de 1,91 metros y una altura de 1,68. Dimensiones que surgen de emplear la misma plataforma MQB que, por ejemplo, el SEAT Ateca o Volkswagen Tiguan, frente a los que saca 22 y 34 centímetros.

Una estrategia bien pensada ya que el Skoda Kodiaq además de ser el primer SUV de la marca checa, es el primer siete plazas de su historia. Sí, has leído bien. En su habitáculo se pueden acomodar fácilmente siete personas gracias a los 2,79 metros de batalla que cifra. Ahora bien, para quienes quieran optar por esos dos asientos extra deberán saber un par de cosas.

La primera, que no vienen de serie sino que será necesario desembolsar cerca de 800 euros por ellos. Y segundo, que la capacidad del maletero se reduce ligeramente hasta los 630 litros. Son 90 menos que los Kodiaq de cinco plazas ya que el hueco bajo el piso del que hace gala se destina a colocar dichas butacas cuando no se emplean. Una vez las desplegamos, el hueco resultante es de 270 litros (de los mejores de su segmento) aunque nos sirve para colocar maletas de mano (de pie), bolsas de deporte o dos pares de bolsas de la compra, por ejemplo.

Salón con ruedas

Respecto a esta tercera fila, decir que el Kodiaq ha optado por montar dos asientos ‘reales’ en los que dos adultos pueden viajar sin demasiados problemas. En este sentido, no llega quizá a la habitabilidad de un KIA Sorento, pero sí es muy superior a la de un Mitsubishi Outlander o un Nissan X-Trail. El único inconveniente que encontramos es que la butaca está demasiado cerca del suelo, circunstancia que nos obligará a llevar las piernas demasiado elevadas. Lo bueno es que cada asiento de la segunda fila puede desplazarse, individualmente, 18 centímetros en el eje longitudinal, así como ajustar la inclinación de cada butaca, mejorando así la habitabilidad de las dos últimas plazas.

Sentados en su segunda fila, el espacio resultante es más que holgado, siendo similar al que ofrece el Superb, el gran referente de la maca. Los asientos recogen perfectamente, incluso el del centro, algo más estrecho pero igual de cómodo; mientras que a lo ancho, no existe problema alguno para que tres adultos viajen cómodos durante varios cientos de kilómetros. Volviendo de nuevo al maletero, al que se puede acceder mediante un portón eléctrico con función manos libres (solo hay que pasar el pie por debajo del parachoques) puede ampliar su capacidad hasta los 2.065 litros, piso plano incluido, si abatimos también la segunda fila de asientos, pudiendo meter si queremos hasta un colchón hinchable para echarnos a dormir bajo las estrellas… cual Kodiak en Alaska

Cuidado por el detalle

Porque además de grande y amplio, el Kodiaq supone confirmar el salto de calidad en el que está inmerso Skoda desde hace años. Decimos esto porque el todocamino checo no tiene carencias en lo que a equipamiento se refiere. Nuestra unidad, asociada al acabado Style (el más alto de la gama al carecer del lujoso Laurin&Klement) añadía un sinfín de elementos que le hacen subir de categoría… y de precio. En efecto, el Kodiaq también se convierte en uno de los modelos más caros de la marca, pues por nuestra unidad, con todos los extras incluidos, tendríamos que retirar del banco algo más de 51.500 euros. Menos mal que la marca ofrece un descuento comercial de 5.060 euros que nos permite empapar menos la camiseta.

Pero el Kodiaq se lo merece, en particular, y Skoda, en general. Porque la marca checa lleva evolucionando sus productos mucho tiempo hasta llegar donde está ahora: con un nivel de refinamiento y de calidad excepcional. Todavía guarda algún que otro defecto, como el sonido de las puertas o el tacto de algunos plásticos, pero no quita para que sea un producto redondo. Además, visualmente ha ganado varios enteros gracias a la nueva pantalla multimedia táctil de cristal negro con 9,2 pulgadas, en la que se incluye el navegador, disco duro de 64 Gb, cámara trasera, lector de DVD, módulo LTE que facilita el acceso online a alta velocidad utilizando en puerto WLAN, sincronización móvil con Apple CarPlay y Android Auto, así como los servicios online Skoda Connect, el cual ofrece nuevas soluciones tanto en info entretenimiento, navegación como asistencia en carretera, gracias al Care Connect.

El diseño del salpicadero es limpio y funcional, en consonancia con el exterior del vehículo, en el que no hay un detalle excéntrico. Todo es fluido, lineal. A algunos les podrá parecer aburrido, pero lo cierto es que los dibujantes de Skoda han logrado un conjunto sencillo, sin estridencias y que nos resulta bastante atractivo. Todo ello sin olvidar las soluciones Simply Clever, donde se ofrecen paraguas camuflados en las puertas delanteras, una protección de plástico en los bordes de las puertas para evitar los típicos picotazos en el resto de coches al abrirlas, el sistema de carga inductiva, el soporte para tabletas o unos reposacabezas especiales para dormir en viajes largos.

Llévale donde quieras

De los cinco propulsores disponibles, elegimos el que quizá mejor se ajuste al modelo. Nos referimos al 2.0 TDI de 150 CV, en combinación con la caja de cambios automática DSG de siete relaciones y con la tracción integral. Como decimos, una mezcla casi perfecta que nos permite disfrutar de un vehículo muy completo. El motor empuja con solvencia los 1.789 kilos de peso, ya que los 340 Nm de los que hace gala aparecen a las 1.750 rpm y son constantes hasta las 3.000. Esto nos permite tener un amplio régimen de respuesta, sobre todo si lo decidimos llevar cargado.

Estamos ante un vehículo meramente rutero, pensado para devorar kilómetros por asfalto. Decimos esto con conocimiento de causa ya que de los 1.500 kilómetros que le realizamos, fue por carretera abierta por donde mejor se comportó. Cuando lo decidimos llevar a tramos sinuosos, con múltiples curvas, aparecen las primeras carencias en lo que agilidad y subviraje (que se vaya de morro) se refiere. Pese a ello, el Kodiaq ofrece exquisitas virtudes determinadas por una dirección rápida y directa, un equipo de frenos con pocos síntomas de fatiga y, sobre todo, una suspensión que filtra perfectamente las irregularidades.

Eso sí, jugábamos con ventaja ya que nuestra unidad equipaba el chasis adaptativo DCC que varía el grado de dureza de los amortiguadores en función del programa escogido: con el Sport, los vuelve más firmes, mientras que con el Comfort los ablanda para ofrecer una calidad de rodadura digna de una berlina de representación.

¿Y en campo? Aunque el oso Kodiak ame la naturaleza, el SUV Kodiaq prefiere ser más cauto. Con esto no decimos que no le guste, pero prefiere caminos de tierra a superficies rotas y agrietadas. No equipa unos neumáticos adecuados, y los ángulos de entrada, salida y ventral no son excelentes para acometer tramos complicados. Eso sí, la tracción total nos otorgará un plus de seguridad, mientras que el control de descenso de pendientes y los 19 cm de altura libre al suelo harán que no suframos más de la cuenta ante las rocas sueltas del camino. Durante el 2018 está previsto que llegue una versión denominada Scout que, además de modificar ligeramente el aspecto, consiga que su comportamiento off road sea ligeramente mejor.

En definitiva, Skoda ha sabido ser paciente y esperar hasta el momento adecuado para tener su primer SUV en marcha. El Kodiaq no podría haberse postulado como el mejor candidato y tiene todas las papeletas para convertirse en el auténtico macho alfa.

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