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Edición homenaje al creador del primer Beetle CabrioProbamos el Volkswagen Beetle Cabrio Karmann: Aire retro

Volkswagen rinde homenaje al creador del Beetle Cabrio, Wilhem Karmann, con esta edición llena de detalles exclusivos y un aire retro de lo más sensual

Volkswagen rinde un merecido homenaje a Wilhem Karmann, el responsable de crear en 1949 el primer Volkswagen Escarabajo Descapotable de la historia. Ahora, 66 años después de aquel hito nosotros nos ponemos al volante del Beetle Cabrio Karmann, un modelo con aire ‘retro’ pero con detalles exclusivos que le hacen estar a la última moda.

Es verlos y pensar en el tiempo libre. Libertad, desenfreno, diversión, exclusividad… son algunos de los adjetivos que nos llegan a la mente cada vez que pensamos en un descapotable. Son tanto el sueño de todo cuarentón que atraviesa la dichosa crisis de edad como el goloso caramelo que los jóvenes sueñan tener aparcado en su garaje y así poder ser el ‘amo de la fiesta’. Sin embargo, de todos los modelos que hay ahora en el mercado, siempre hay, y habrá, uno que destaca por encima del resto porque no se puede hablar de la historia de los descapotables sin hacer mención a uno de los grande protagonistas del siglo XX: el Volkswagen Beetle Cabrio.

Y precisamente de historia es de lo que está llena la versión que aquí, querido Hedonista, te traemos y que no es otro que el Beetle Cabrio Karmann. Sí porque aunque este nombre te suene a moderno lo cierto es que está lleno de pasado. Y es que en 1949, en plena recuperación tras la II Guerra Mundial, Wilhem Karmann decidió comprarse un Escarabajo y ‘convertirlo’ en un descapotable de cuatro plazas. Con el modelo recién acabado, el alemán se presentó en las oficinas de Volkswagen en Wolsfburg y les presentó su propuesta. Todos los allí presentes quedaron fascinados, convirtiéndole de inmediato en el jefe de proyecto del futuro Escarabajo Cabriolet. Y es que el proyecto de Karmann fue el único que respetó el diseño y las cuatro plazas interiores de la variante cerrada, circunstancia que enamoró a los directivos alemanes desechando rápidamente otros trabajos como el realizado por Hebmüller & Sons el cual si bien respetaba su diseño, convertía al Escarabajo en un biplaza, siendo más deportivo pero menos funcional.

La tendencia fue cambiando con el paso de los años pero el modelo de Karmann se mantuvo casi inalterado hasta que en 1980, con más de 331.000 unidades puestas en circulación, la línea de producción paró de fabricarlo hasta que en 2003 volvió a renacer ya con el nombre de Beetle Cabrio. Sin embargo, no fue hasta el año pasado con Volkswagen decidió sacar al mercado una versión homenaje, la misma que protagoniza estas líneas y que nosotros hemos podido probar a fondo.

Exclusivo homenaje

Una variante que llama la atención desde el primer momento que ponemos el ojo en ella, y no sólo por la combinación de colores de la línea Sioux (Gris Platino para la carrocería y Marrón para la capota) que es resultona a la par que elegante, sino también por los elementos exclusivos que monta, tales como las llantas galvanizadas ‘Disc’ de 18 pulgadas de estilo completamente ‘retro’ que parecen más un espejo que una llanta en sí y que otorgan un llamativo efecto una vez está el coche en marcha; los asientos deportivos tapizados en Alcántara por la parte central y en tela ‘Catch Up’, del mismo color Marrón Sioux que la capota, por los laterales; los pespuntes en gris del cambio de marchas, freno de mano o volante; la tonalidad gris mate del salpicadero y, cómo no, la inscripción Karmann tanto en los pasos de rueda como en las molduras de entrada o en la parte inferior del volante.

Elementos que no hacen sino complementarse a la perfección con un equipamiento a la última en el que destacan la integración multimedia que permite el acceso a aplicaciones como Spotify, Facebook o Twitter para iPhone, el sistema de aparcamiento ParkPilot con sensores frontales y traseros o los faros bi-xenón con la característica luz diurna LED en forma de ‘c’.

Disfrute en 13 segundos

Pero detrás de todos esos detallitos se esconde la verdadera esencia de este Beetle Cabrio que no es otra que estar frente a un descapotable con mayúsculas. Así es, el modelo alemán guarda esa esencia de ‘cabrio’ al contar con una capota de lona que cuenta con un accionamiento excepcionalmente rápido: sólo 13 segundos. Además, para no perjudicar en exceso la ya de por sí reducida capacidad de este tipo de maleteros (en este caso perdemos 85 litros con respecto a la carrocería cerrada), se ha decidido por no esconder la capota sino que ésta se mantiene replegada justo tras los asientos traseros. Y como de pequeños detalles ‘vive’ este Beetle Cabrio, sin coste alguno se incluye un protector para evitar que se ensucie una vez hemos abierto nuestro techo. Una solución que, además de práctica, resulta muy vistosa.

Por lo que sí que habrá que pagar 340 euros será por equipar el protector de viento. Un elemento que no se recomienda si la mayoría de las veces se ocupan las cuatro plazas, porque hay que recordar que este Beetle Cabrio cuenta con cuatro plazas completamente practicables que, si bien son algo justas en la zona de las piernas, permiten asentar a dos adultos de 1,80 metros, pero que sí nos hará ganar en confort de marcha si solo van a disfrutarlo los dos ocupantes traseros ya que elimina las siempre molestas turbulencias que se crean en la zona trasera.

Y es que si hemos gozado al contemplarlo tanto por dentro como por fuera, más lo haremos al ponernos en marcha. Para esta prueba optamos por el motor que mejor le sienta, el diesel de 2.0 litros de cuatro cilindros e inyección directa que entrega una potencia de 150 CV. En nuestro caso, la caja de cambios asociada era la automática DSG de doble embrague con seis relaciones, que tiene un sobrecoste de 3.210 euros con respecto a la manual de seis relaciones pero que juega con la ventaja hacer que nos olvidemos por completo del cambio si lo que queremos es realizar una conducción tranquila.

Porque eso es a lo que invita este Beetle Cabrio, a gozar de la brisa (preferentemente primaveral u otoñal) y a circular disfrutando del paisaje, como si cada trayecto fuera una experiencia inolvidable, circunstancias a las que ayudan un ajuste del techo realmente bueno, tanto plegado como desplegado, y un ajuste de las suspensiones muy bien ajustado. Ahora bien, los conductores más deportivos también encontrarán en este Beetle Cabrio un modelo en el que fijarse. El motor es capaz de responder a cualquier exigencia del acelerador aunque en frenadas bruscas puede llegar a tardar más de la cuenta en recuperar la aceleración. Un hecho que se puede paliar si cambiamos el modo del cambio a secuencial y lo manejamos a través de las levas que hay tras el volante. Ello ayudará a ganar un poco de tiempo en determinadas situaciones.

Con todo ello, el Beetle Cabrio Karmann se torna como un vehículo muy bien equilibrado que puede ser, sin ningún tipo de problema, el coche primario de una pareja joven, que empieza a descubrir lo que es el amor. Sí, puede que haya descapotables mucho más radicales o más asequibles incluso (aunque de serie tiene un precio de 36.230 euros, nuestra unidad rozaba los 40.000 euros)… pero ninguno de ellos tiene ni el encanto de tener en su portón trasero inscrito el nombre de Volkswagen y, ni mucho menos, saben homenajear de manera tan exclusiva y llamativa a la persona que le dio vida. Gracias Wilhem Karmann por haber tenido una tal genial idea.

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