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2.0 TDI 150 CV DSG Sport Probamos el Volkswagen Passat: Cuando todo cambia para seguir igual

La octava generación del Volkswagen Passat llega con un diseño continuista pero cargado de novedades tecnológicas.

Es el espejo en el que toda berlina quiere reflejarse, la referencia, el líder. El Volkswagen Passat alcanza su octava generación con un ligero rediseño estético, más tecnología y mayor seguridad. Nosotros ya lo hemos probado.

Hablar del Passat es hacerlo de la historia viva de Volkswagen, y aunque la mayoría de mortales asocie al fabricante alemana con el Golf o con el Polo, lo cierto es que la berlina es un año más ‘vieja’ que el primero y dos más que el segundo. De hecho, si no contabilizamos al Beetle, de la actual gama de la marca de Wolfsburgo, el Passat se convierte en su modelo más veterano desde que en 1973 saliera al mercado.

Desde entonces, la berlina no ha dejado de crecer en todos los aspectos, ya sea en ventas como en longitud, tecnología o calidad, hasta el punto que la octava generación que aquí probamos es capaz de complicar la vida a modelos Premium de mayor nivel como el BMW Serie 3, del Mercedes Clase C o del Audi A4. Para ello, Volkswagen recurre a una filosofía muy fructífera y que no es otra que ofrecer productos nuevos que, sin embargo, parece que no han cambiado.

Para ser más claros: con este Passat VIII, Volkswagen nos presenta un vehículo en el que ha cambiado todo, diseño exterior, interior, conectividad, seguridad, motores… pero sin que parezca que ha cambiado. Una filosofía que, como todo en esta vida, tiene su parte buena y su parte mala. Por una parte, el no recurrir a grandes estridencias ni a giros de 180º te permite seguir gozando de la confianza del público, pero en el otro lado de la balanza, el mantener una línea continuista puede ocasionar que tus antiguos clientes, al no ver nada realmente nuevo, decidan marcharse a otras marcas. Pese a ello, el fabricante germano sigue confiando ciegamente en este estilo de venta tal y como ha demostrado, precisamente, con los Golf y Polo, donde estas últimas generaciones son casi ‘iguales’ a las anteriores.

Detalles que marcan la diferencia

Ahora bien, una vez te posicionas frente a este nuevo Passat todas esas sensaciones cambian. Sí, puede que mantenga una línea continuista con respecto a su predecesor, pero lo cierto es que Volkswagen ha sabido darle un toque distintivo a la hora de perfilar sus líneas. Exteriormente cuenta con un diseño mucho más elegante y afilado, con una parrilla más pequeña y alargada que termina en unos faros más grandes que ahora pueden montar la tecnología Full LED con un sistema matricial derivado del que estrenó Audi, una vista lateral clásica que parece extenderse hasta el infinito, y eso que ha perdido 2 mm en su cota de longitud (ahora mide 4.767 mm), y una zaga sencilla en donde los grupos ópticos cobran más protagonismo y además tienen tecnología LED.

Ya en el interior, el conductor puede tener la sensación que antes mencionábamos de “esto ya lo conozco” porque su diseño mantiene la sencillez y simetría de su anterior generación. Sin embargo, al igual que sucedía con el exterior, a poco que nos quedemos un rato observando y palpando el salpicadero, empezaremos a notar las diferencias. Empezando por la calidad, que en esta octava generación parece haber subido un punto. Mantiene el empleo de plásticos blandos y mullidos que dan una sensación de aplomo, pero ahora los ajustes parecen estar mejor realizados. Además, para los más exquisitos, Volkwagen oferta entre sus opciones la posibilidad de montar inserciones de aluminio o madera que enfatizan aún más la apariencia. El pequeño reloj situado en lo alto de la consola central sirve para dar el toque analógico a un interior de lo más tecnológico.

En este sentido, sus dos grandes exponentes son, primero, la enorme pantalla táctil central, que en nuestra unidad era la de 8 pulgadas perteneciente Navi Discover Pro pero que en los modelos más básicos es de 6,5 pulgadas, desde la que podemos controlar casi todas las funciones del vehículo; y, segundo, el denominado Volkswagen Digital Cockpit, o lo que es lo mismo, un cuadro de relojes 100% digital heredado, de nuevo, de Audi (el primero en estrenarla fue el último TT) en donde las tradicionales esferas analógicas que marcan la velocidad o las revoluciones han sido sustituidas (previo pago de 630 euros) por una pantalla TFT de 12,3 pulgadas, de alta resolución, totalmente configurable y en la que se pueden chequear tanto los datos del vehículo (consumo, autonomía…), como los asistentes de conducción e incluso el mapa del navegador.

Un viaje cómodo

Dejando de lado los detalles de diseño y tecnología, si hay algo por lo que el Passat ha destacado en estos 42 años de vida es por ofrecer un habitáculo extremadamente espacioso. Su puesto de conducción es verdaderamente cómodo con unos asientos, deportivos en nuestra unidad, que envuelven a la perfección tanto a conductor como a copiloto. Para aumentar el confort y la relajación, podemos pedirlos calefactados, ventilados y con función masaje… todo un lujo.

Aunque si lo que prefieres es que te lleven, su fila trasera es de las mejores de su segmento tanto en materia de confort como de espacio ya que este nuevo Passat ha ganado 8 centímetros a su distancia entre ejes, lo que se traduce en un espacio para las piernas, según nuestras mediciones, de hasta 40 cm si viajamos con el asiento del copiloto completamente echado hacia delante. Lo mismo ocurre con el hueco para la cabeza permitiendo que viajen sin ningún tipo de problemas personas de 1,87 metros de estatura. Ahora bien, a diferencia de modelos de segmentos superiores, el Passat no puede ofrecer asientos con calefacción o con masaje, aunque sí cuentan con una climatización independiente.

Para completar su habitabilidad el Passat cuenta con un maletero digno de los mejores monovólumenes pues cuenta con una capacidad de 586 litros, es decir, 21 litros más que su predecesor. Pese a sus formas más cuadradas, cuenta con una boca de carga muy amplia y en su interior tendremos hasta 1,20 metros de profundidad para guardar cuantas maletas o bolsas de golf queramos. Como detalle exclusivo, nuestra unidad equipaba la apertura y cierre eléctricos de la tapa.

El motor perfecto

De la amplia oferta mecánica existente, con hasta 10 posibilidades, en elhedonista.es hemos decidido escoger la que creemos que mejor se adaptará a las necesidades de sus compradores y que no es otra que el motor diesel 2.0 TDI de 150 CV. Este bloque es el más equilibrado de la gama ya que cuenta con fuerza suficiente para mover los exiguos 1.501 kilogramos que presenta frente a la báscula (un pesaje que se ha reducido en 85 kg gracias a la soldadura por láser y a la utilización de aceros de alta resistencia, reducido espesor y de otros moldeados en caliente), al tiempo que ofrece un consumo digno de un compacto, con sólo 6 l/100 km medidos durante nuestra prueba. Eso sí, hay dos puntos que necesitaría mejorar. El primero es la escasa respuesta que ofrece hasta que no se superan las 1.600 rpm y, el segundo, es que, pese al excelente aislamiento del que hace gala, el ruido del propulsor acaba filtrándose más de la cuenta.

El Passat es un coche fácil de llevar, más aún si le asociamos la transmisión automática DSG de doble embrague con seis velocidades (2.500 euros más cara) con levas en el volante y con un funcionamiento rápido, ágil y muy eficiente. Sí, porque si además combinamos nuestro motor con el selector de dinámico de la conducción, Driving Profile Selection, no habrá carretera que se nos resista. Podremos elegir entre cinco modos diferentes: Comfort, Normal, Sport, ECO e Individual, cada uno de los cuales modifica la respuesta tanto de la suspensión como del motor, dirección y transmisión. No esperes grandes cambios, pero sí notarás una carrocería mucho más liviana en el modo Comfort y un coche algo más aplomado con el Sport conectado.

En conclusión, puede parecer que sus cambios no son importantes, pero este Passat ha demostrado que con poco se puede hacer mucho. Además, el modelo alemán ha conseguido subir un punto el nivel y acercarse un poco más a las berlinas de un segmento superior. Puede que por diseño y por comportamiento no sea un modelo de los llamados pasionales, pero en el equilibrio está el éxito y, de momento, el Passat ya ha sido designado como el “Coche del Año en Europa 2015”… por algo será.

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