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T6 AWD R-DesignProbamos el Volvo XC60: ‘Valhalla’

La segunda entrega del Volvo XC60 ofrece todos los argumentos para entrar directamente en el Olimpo de los dioses. Nosotros lo hemos probado en profundidad.

En la mitología nórdica, el Valhalla o salón de los caídos, es el lugar al que llegan todos los aquellos valerosos guerreros que han despuntados en las batallas terrenales. Un lugar sagrado y seleccionado para unos pocos, quienes tendrán el honor de prepararse para luchar codo a codo con Odín durante el Ragnarök (la batalla del fin del mundo). Con esto, no queremos decir que el protagonista de estas líneas esté muerto, ni mucho menos, sino que ha sabido ganarse un hueco en el particular edén nórdico.

Nos referimos, claro está, al Volvo XC60, y más concretamente, a la segunda generación del todocamino sueco. Una entrega que, quizá ha tardado más de la cuenta en renovarse ya que tras nueve años en el mercado le tocaba ya cambiar de aires. Y no porque el tiempo transcurrido pueda parecer mucho (que quizá lo es), sino porque algunos de sus más inmediatos rivales, como el Audi Q5, Mercedes-Benz GLC, Porsche Macan o Lexus NX ya habían presentado su actualización y porque incluso han aparecido otros actores en el reparto, como el Alfa Romeo Stelvio o el Range Rover Velar, dispuestos a solicitar su trozo del pastel.

Equilibrio estético

Pero Volvo ha sabido mover ficha a tiempo y para continuar con su estela de ventas ascendente, es el modelo más vendido de la gama y el primero de su categoría en casi toda Europa, ha tirado de la ya famosa plataforma modular SPA y del diseño del XC90 para dar forma a este nuevo XC60.

Una segunda generación que, si bien podría catalogarse como un XC90 en miniatura, lo cierto es que ofrece un diseño mucho más equilibrado que el de su hermano mayor. Si bien emplea soluciones ya vistas en el buque insignia, como las luces diurnas LED en forma de martillo de Thor o los grupos ópticos traseros verticales, pero una vez lo ves en directo, el coche parece estar mejor proporcionado.

Porque aunque haya crecido 44 milímetros a lo largo y 11 a lo ancho, declarando ahora los 4,69 y 1,90 metros, respectivamente, el hecho de haber rebajado la altura en 55 mm (1,66 metros) le confiere un aspecto mucho armonioso que el del descomunal XC90. Ahora bien, si decides equipar el acabado más deportivo de la gama, el R-Design de nuestra unidad, podrás optar por elementos estéticos tan contundentes como unas enormes llantas de 21 pulgadas que le confieren una línea lateral robusta y muy dinámica. Todo sin perder ese toque off road que le proporcionan los 23 centímetros de distancia al suelo que pueden aumentar hasta los 29 gracias a la suspensión neumática de la que hablaremos más adelante.

Déjà vu

Porque antes de ponernos en marcha, es de recibo que conozcamos y familiaricemos con el habitáculo. Circunstancia que no nos robará mucho tiempo puesto que, aquí sí, la semejanza con su hermano mayor llega casi al 100%. La consola central está presidida por la ya característica pantalla central vertical de 9 pulgadas, desde la que se manejan todas las funciones del vehículo: entretenimiento, navegación, climatización e incluso seguridad. De esta manera, el salpicadero carece prácticamente en su totalidad de botones analógicos, salvo los situados bajo la pantalla y los que aparecen en el túnel central, que sirven para arrancar el coche y para cambiar el programa de conducción.

El cuadro de instrumentos también es digital, presentando una pantalla de 12,3 pulgadas que resulta algo complicado de manejar al principio. No llega al nivel de la empleada por Audi pero sí permite configurarse y, sobre todo, visualizar el navegador para no separar la vista de la carretera en exceso.

Todo ello completa un ambiente de calidad y bien terminado. Los materiales empleados son de primer nivel y, aunque nuestra unidad iba tapizada en su totalidad en negro, salvo las molduras de aluminio, el conductor puede elegir entre diferentes tonos de cuero y varias molduras decorativas de madera para ganar en refinamiento.

Como un salón

Si no ceñimos al espacio, el nuevo Volvo XC60 consigue situarse entre los mejores de su segmento. No solo ha ganado en anchura, sino que su batalla también ha crecido 12 centímetros (hasta los 2,86 metros). Así, los ocupantes traseros gozan de un mayor hueco para colocar sus piernas. La altura, por su parte, pese a haberse reducido, no supone un problema. A un servidor aún le sobraban 9 centímetros para tocar con el techo, incluyendo la plaza central, que normalmente suele estar más elevada y ser más incómoda.

Ya que hablamos de confort, decir que todos los asientos del XC60 recogen a la perfección. Los delanteros, de corte más deportivo, se amoldan a nuestra espalda y tren inferior con pasmosa facilidad, mientras que la segunda fila ofrece tres butacas extremadamente cómodas, con especial atención a las exteriores.

En cuanto al maletero, los 505 litros le sitúan por detrás de terna alemana Q5, X3 y GLC, con 550 litros, o del Alfa Romeo Stelvio, con 525; pero a su favor cuenta con un hueco muy regular y cuadrado, una boca de carga cercana al suelo y diversas soluciones prácticas como enganches, gomas o un doble fondo. Si queremos optar por más espacio solo tendremos que abatir la segunda fila de manera eléctrica y hacer uso de los 1.432 litros disponibles y del piso totalmente plano. Todo ello sin obviar que el portón tiene apertura y cierre eléctricos con función manos libres, o que el piso de carga puede rebajarse gracias a la suspensión neumática.

Perfecto sea donde sea

Elemento, este último, que viene de serie en el acabado R-Design de nuestro XC60. Con él aumenta la versatilidad al ponerse en marcha. Porque en función del modo de conducción elegido, a escoger entre Comfort, Eco, Dynamic y Off-Road, la altura de la carrocería variará pasando de los 23 cm medidos en el más deportivo, a los 30 del último de ellos. Por su parte, los amortiguadores se endurecerán o ablandarán para mejorar el comportamiento dinámico o primar el confort de marcha.

Sea como fuere, lo cierto es que el XC60 es dócil para rodar por donde uno quiera. En carretera abierta es un auténtico devora kilómetros, con una estabilidad y una pisada contundentes, mientras que por zona revirada se mueve con soltura. Cierto es que no llega al nivel de un Q5 o un X3, pero los ingenieros suecos han sabido ajustar a la perfección su todocamino para lograr en una dinámica más entretenida. La dirección es rápida y suficientemente comunicativa, mientras que la carrocería no da sensación de ir flotando ni de ofrecer demasiados balanceos. Los frenos son potentes y no suelen fatigarse con rapidez, incluso pese a tener que arrastrar un lastre de 2.002 kilos.

Si decidimos sacarle fuera del asfalto además del chasis dinámico, nuestra gran aliada será la tracción total que consigue un reparto de par equitativo en ambos ejes cuando las condiciones de adherencia se reducen al mínimo, añadiendo igualmente un plus de seguridad cuando rodamos por zonas deslizantes o con nieve. En cambio, en el lado opuesto están unos ‘zapatos’ que invitan poco al rodaje por tierra, primero por su perfil tan bajo, pero más importante aún, por su condición 100% asfáltica.

Potente, pero gastón

De la completa gama que oferta, con cinco motorizaciones (que serán seis a partir de primavera), nosotros hemos escogido la versión más potente de los gasolina: el T6 AWD. Bajo el capó, el bloque de 2.0 litros y cuatro cilindros, con doble turbo que genera la nada despreciable cifra de 320 CV y 400 Nm de par, disponibles entre las 2.200 y las 5.400 vueltas.

Dadas estas cifras, su contundencia podría ser mayor en la arrancada, pero lo cierto es que es un motor laborioso que trabaja a la perfección en un régimen medio de vueltas. Ello no quita para que el empuje sea bastante vivo a partir de las 1.600 rpm, manteniéndose constante hasta las 5.700, que es cuando entra en juego toda su potencia. Se combina obligatoriamente con la transmisión automática con convertidor de par de ocho relaciones, que posee un funcionamiento rápido y suave en los cambios relación cuando circulamos con calma, pero que se muestra algo perezosa cuando intentamos virar hacia una conducción más deportiva.

Con todo, este XC60 T6 AWD presenta unas prestaciones solventes, con un 0 a 100 km/h de 5,9 segundos y una punta de velocidad de 230 km/h. Ahora bien, los 7,7 l/100 km que homologa de consumo medio serán difíciles de conseguir, pues durante nuestra prueba, alternando todos los terrenos posibles (incluyendo el off road) el dato no bajó de 12 litros, mientras que si eliminamos el campo, pudimos rebajarlo a 11, un valor alto pese a los 71 litros de depósito de combustible que montaba nuestra unidad.

Equípalo a tu gusto

Un elemento, este último, que será opcional. Porque si algo tiene este acabado R-Design además de un buen número de elementos de serie, como el climatizador bizona, los sensores de lluvia y luces, retrovisor interior auto deslumbrante, las llantas de aleación de 21 pulgadas, los raíles de techo en aluminio, los pedales deportivos…, es un amplio elenco de opcionales.

Así, a los 65.561 euros que cuesta nuestra unidad de base, 2.800 € más caro que un Q5 2.0 TFSI de 252 CV con acabado S line o 3.214 € más barato que un Mercedes-AMG GLC 43 4MATIC con 367 CV, hay que añadir otros 15.122 € si quieres optar por nuestra unidad. Un modelo que incluía, entre otros, los asientos de cuero Nappa con regulación eléctrica, calefacción y ventilación (2.157 €), el navegador Sensus con sincronización móvil Mirror Link (1.294 €), el pack Light compuesto por faros LED adaptativos, lavafaros, iluminación ambiente LED o retrovisores exteriores antideslumbantes (1.255 €), el paquete Xemium Pro de 4.289 € formado por techo solar, salpicadero Benova, clima de cuatro zonas o cámara de 360º o por los asistentes a la conducción IntelliSafe Assist e IntelliSafe Surround (1.759 €). Porque como buen Volvo, este XC60 destaca no solo por ser uno de los más seguros de su categoría…, y no lo decimos nosotros sino que euroNCAP acaba de nombrarle como el modelo más seguro del 2017.

En definitiva, puede que Volvo haya tardado en renovar su modelo más preciado y exitoso, pero esa espera ha merecido la pena. Porque en el preciso instante que uno le observa y, más aún, lo prueba, sabe que está ante uno de los SUV más completos del segmento.

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