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“Creo que moriré de poesía”.Nicanor Parra

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La Guía Hedonista

Poeta, novelista y hombre compremetido socialmenteAsunción (Paraguay), por Pedro Andreu

Es escritor y poeta, autor de siete libros de poemas (XII Premio Nacional de Poesía Blas de Otero) y ha publicado su primera novela, El secadero de iguanas.

Escribo porque me da la gana. Es mi grito de amor contra un mundo de mierda. Mi forma de guardar monstruos debajo de las alas para seguir estrellándome como los putos ángeles. Escribo porque me gusta molestar y molestarme. Para perder el tiempo, pero con estilo” declara a los cuatro vientos Pedro Andreu (Palma, 1976), autor de siete libros de poemas: Partida entre canallas (XII Premio Nacional de Poesía Blas de Otero. Madrid, 2001), Anatomía de un ángel hembra (Palma, 2008), A Quemarropa (bajo el pseudónimo de Travis Ortega. Palma, 2010), El frío (VII Premio Cafè Món. Palma, 2010), Alquiler a las afueras (Palma, 2014), Laura y el Sistema (Madrid, 2014), con tres ediciones en menos de un año y más de dos mil ejemplares vendidos, y La amplitud de una nevera americana (Madrid, 2015).

Ha colaborado con relatos, poemas y reseñas literarias en diversas revistas españolas e hispanoamericanas, así como en algunas antologías. Su única novela publicada es El secadero de iguanas (I Premio Internacional de Novela Fantástica. Vitoria, 2010). Algunas de sus obras también han sido editadas en formato electrónico (Leer-e, 2012).

El autor ha tenido los más diversos empleos y haber residido cerca de dos años en Sudamérica como cooperante internacional. Por eso, a pesar de ser mallorquín, Pedro Andreu es una enamorado de Asunción (paraguay) ciudad por la que nos guía para que la disfrutemos con sus consejos.

10 pistas para un fin de semana en Asunción (Paraguay):

1 – Dormir en (hotel, casa rural…):

Gran Hotel del Paraguay. Precioso hotel con historia. Se trata de una antigua villa colonial construida en el siglo XIX, con jardines tropicales, piscina, pistas de tenis… Relativamente cerca del centro de la ciudad y a precios razonables.

2- Una excursión recomendable por los alrededores:

Una excursión que no defraudará es acercarse al maravilloso lago Ypacaraí, con sus pueblos dedicados a la artesanía del barro y sus magníficos atardeceres. O animarse a dar un paseo en lancha desde el puerto asunceno hasta alguna de las islas del río Paraguay o hasta la orilla boscosa de Argentina, desde donde puede admirarse el skyline de los rascacielos del centro de la urbe.

3- Un paseo dentro de la ciudad:

Sin duda, un paseo por el centro histórico de la ciudad, donde contrastan los rascacielos con las construcciones coloniales. Desde la manzana de La Rivera, frente al Palacio de López, hasta la plaza Uruguaya y su antiquísima y hermosa estación de ferrocarril, sin dejar de cruzar las enormes y selváticas plazas del centro de Asunción: como la plaza de Las Armas o las cuatro plazas anexas que rodean el Panteón Nacional de los Héroes.

4- El aperitivo:

Un helado tereré con yuyos en cualquiera de sus plazas subtropicales acompañado de chipá (pan con forma de rosquilla, hecho de almidón de mandioca, queso, huevos, leche, manteca, sal y un chorrito de zumo de naranja), que se puede comprar a las vendedoras ambulantes que cargan con kilos de chipá sobre sus cabezas, aunque parezca imposible que puedan mantener el equilibrio al caminar sin que se les vuelque la mercancía.

5- De compras:

No te puedes ir de la ciudad sin comprar en sus calles artesanía indígena, como las famosas y coloridas hamacas paraguayas, hechas a mano con el mejor algodón; o sin visitar el Mercado Cuatro, una locura laberíntica que recuerda, a su manera, a los zocos árabes, y donde se ambientó un poco conocido pero original thriller que os recomiendo: 7 cajas.

6- Comer:

Si tienes la oportunidad de que te inviten al interior de la campaña a un asadito de chancho, no lo dudes: el cerdo más sabroso que he probado en mi vida, nada que envidiar al cerdo ibérico, ya que se cría en libertad, alimentándose en la selva. Si no tienes tanta suerte, un lugar clásico, muy barato y casero, en pleno centro neurálgico de la ciudad, es el Lido, donde puedes degustar empanadas criollas y otros platos típicos del país. Si te entra hambre a deshora, el restaurante Bolsi permanece abierto las 24 h y tiene una carta más que apetitosa. Si lo que buscas es comida saludable con jazz de fondo, tu sitio es Alma Zen. Si prefieres, en cambio, la autenticidad y la sorpresa, una buena opción es aventurarse en cualquier copetín de barrio a degustar una sencilla milanesa a precio irrisorio, acompañada, como no, de una Pilsen (cerveza nacional).

7- Un buen plan:

Visitar Planta Alta, un centro cultural multidisciplinar, con exposiciones de arte contemporáneo, conciertos nocturnos en su azotea, proyecciones de cine… y además puedes tomar algo en su pub, lleno de vida y ambiente bohemio. Si puedes asistir a algún concierto al aire libre (son frecuentes en Asunción) o a un recital de arpa (instrumento típico de la música paraguaya), no dejes de hacerlo.

8- La puesta de sol (la mejor vista, un lugar especial):

Cerro Lambaré, sin duda, con vistas panorámicas de la ciudad, el río y el bosque selvático del barrio en el que se erige. Pero cuidado con los mosquitos.

9- De copas:

Un clásico entre los extranjeros que habitan Asunción es El Britania. Terraza acogedora y espectacular. Buen ambiente. Cosmopolita. Casa Clari es otra parada obligatoria, con su terraza asomada a la Casa de Gobierno, una de las mejores vistas de la ciudad. Una copa en La Cachamba Vagon Bar no puede faltar tampoco. Y para seguir la noche, no está de más pasar por Rockero, con el mejor rock latino, música en vivo y desenfreno.

10- Una dirección (muy) secreta:

Practicar running o simplemente pasear por el mágico parque circular de Carlos Antonio López, en la parte alta de la ciudad, con vistas al centro, sus rascacielos y el río, es siempre una buena opción. En su centro resistieron y fueron masacrados los últimos soldados paraguayos en la Guerra de la Triple Alianza (1864-70), donde la población masculina de la república fue literalmente diezmada. Es por tanto un lugar repleto de leyendas de fantasmas. Además, si tienes suerte, puedes cruzarte con caballos pastando en libertad. Un lugar romántico, tranquilo y auténtico donde desconectar del bullicio de capital. No te cruzarás con ningún turista.

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