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Trabaja en una colección cápsula de bolsos.Circo Jewellery, diseño rotundo

Sin hacer demasiado ruido, Almudena Gil creó esta firma. Doce años después, transmite la misma frescura y cariño por la artesanía que el primer día.

Almudena Gil se matriculó en Arquitectura de Interiores y estudió durante dos años y un poco más. Después, se marchó a Londres y de vuelta, se introdujo en la fabricación de joyería y orfebrería. Le encantan los complementos porque le dan identidad a los looks. Ella se fija en los zapatos, bolsos, joyas y pañuelos, en cómo son y en cómo los llevan las personas. 

Circo es su proyecto, su firma y la expresión de su estilo: claro, rotundo, inconfundible. Cuando celebra 12 años de trayectoria desea descubrir otro mundo coherente con su trabajo. Es el momento de crear una colección cápsula de bolsos. 

¿Qué te condujo al mundo de la joyería?
La familia de mi abuela materna tenía un platería en la Plaza Mayor de Madrid. Se llamaba Villechenous y siempre que iba de niña a casa de mi abuela, que vive al lado, pasaba mucha horas enredando en los cajones y en la trastienda, jugando con cadenitas y cosas que encontraba por allí. Desde el principio, lo mío era trabajar con las manos. Siempre me ha encantado montar y desmontar cosas, aparatos, bisutería. Hasta recuerdo, siendo muy pequeña, haber desmontado una persiana y volver a montarla.

Este año, se cumplen 12 años de tu firma. ¡Enhorabuena! ¿Qué recuerdas de los primeros pasos? 
¡Muchas gracias! Aunque suene manido, fue todo muy casual, mientras estudiaba pensaba en la idea de trabajar para algún taller grande, para alguna firma, pero fui haciendo piezas en un tallercito que monté en casa para practicar. Creé una pequeña colección que tuvo bastante éxito y una amiga me convenció para que crear mi propia marca. Todo fue fluyendo. Era un momento muy diferente a éste, no había tantas marcas y cuando apareció Circo era bastante diferente a lo que había en el mercado.

Si vuelves la vista hacia aquella Almudena, ¿a quién ves?
Pues a una persona bastante entusiasmada con lo que hacía, muy disfrutona y al mismo tiempo muy inocente. Estaba creando una marca y trabajando para mí misma y no sabía lo que eso significaba, ni lo bueno, ni lo malo. Lo cierto es que no he perdido el entusiasmo por mi trabajo, pero me da morriña pensar en aquella época en la que todo me resultaba fascinante y nuevo.

¿Recuerdas la primera pieza que hiciste?
Recuerdo que hice una pequeña colección, con algunos collares e imperdibles un poco locos con mucho color. Sobre todo recuerdo bien la primera vez que los vi expuestos en una tienda.

¿Trabajas sola o cuentas con alguna persona?
Soy la cabeza de Circo pero no podría existir sin una red de colaboradores que ayudan a poder abarcar todo lo que conlleva una marca. Para mí es muy importante escucharles, desde los comentarios técnicos de los fundidores con los que trabajo o del showrom de ventas sobre las piezas que más han gustado. Todo feedback ayuda a que Circo mejore y funcione como marca. También cuento con una persona que se encarga de las producciones y que me ayuda con la tienda.

Tus piezas se identifican fácilmente. Tienes un estilo propio, hoy que casi todo es similar. 
Sí, digamos que ésa es mi máxima, no caer en hacer lo que hacen los demás. Eso ya está hecho y muy bien hecho, yo no lo voy a hacer mejor. Desde que Circo empezó, he diseñado lo que he querido, lo que salía de mi cabeza, sin pensar en lo que se vende o lo que es tendencia y así, sin darme cuenta, he ido creando la identidad de mis piezas.

¿Cómo lo defines?
Creo que son piezas con carácter, con presencia, no pasan de desapercibidas cuando las llevas, pero sin ser algo extravagante. Al menos eso dicen mis clientas, que llaman la atención.

¿Cómo es el proceso de diseño y fabricación? 
Elijo algunos referentes o temas y hago algunos bocetos rápidos. Cuando tengo la idea trabajo las ceras y las mando a fundir y a repasar; luego trabajo con esos modelos ya metal creando composiciones con piedras y cadenas hasta que encuentro la idea final.

¿Cada pieza es tratada individualmente?
Sí, hay un trabajo bastante elaborado detrás de cada pieza de fundición y luego su manipulación de montaje. Todas una a una.

Algunas de tus joyas son creadas a partir de objetos que encuentras. 
Sí, por ejemplo, las cabezas de caballo, que he usado en varios collares y cinturones, las encontré en un mercadillo. Son unos apliques de pared y me enamoré. Tuve que hacer un trabajo de cortar, sacar moldes, vaciar… para que pudieran ser usadas como joyas.

¿En qué lugares encuentras tus mejores hallazgos?
Mercadillos, anticuarios y en los cajones de mi madre y de mi abuela.

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