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“El diseño nos permite evolucionar”

Octavio García es el director creativo de la prestigiosa marca relojera Audemars Piguet. Nos habla de su especial forma de concebir la relojería y el diseño.

Octavio García, director creativo de Audemars Piguet, recibió en exclusiva a El Hedonista coincidiendo con la exposición sobre la historia de la colección femenina en la sede de la marca en Madrid. Un encuentro en el que pudimos disfrutar de su especial forma de concebir la relojería y el diseño.

Hijo de una ‘meca’ de la arquitectura tan relevante como Chicago, este estadounidense con raíces mejicanas encontró su lugar en el mundo en la Suiza relojera. Curiosa miscelánea internacional bajo el ala protectora de toda una ‘vaca sagrada’ de la alta relojería, a la que ha insuflando aire fresco.

Nacer en una ciudad como Chicago, por naturaleza, debe marcar el ADN creativo de cualquiera.
Sin duda. Más allá de lo envolvente e inspiradora que pueda resultar la arquitectura de la ciudad en cada uno de sus rincones, en realidad, lo que más me gustaba de niño era dibujar. Me encantaban los cómics, de hecho. Para mí era una forma de crear mi propio universo. Dibujar es un tipo de lenguaje en el que se expresan ideas de una manera muy distinta. La fusión entre esta inquietud y la riqueza visual de Chicago, con su skyline al anochecer despertaron en mí una necesidad de crear.

¿Y cómo acaba un chico de Chicago con padres mejicanos viviendo y trabajando en Suiza para una de las casas relojeras con más historia?
En realidad todo fue una sucesión de bonitas casualidades. La primera es que una de las escuelas de diseño más prestigiosas de Estados Unidos, el Art Center de Pasadena (California), abrió sede en Suiza como plataforma principal en Europa. Me pareció que irme para allá sería una experiencia muy enriquecedora. Tener la oportunidad de aprender junto a profesores y alumnos de todo el mundo y compartir puntos de vista y formas de concebir el diseño de uno y otro lado del charco… Fue increíble. Estando en Suiza, el contacto con la industria relojera estaba cantado. Primero con colaboraciones para Omega y luego con mi llegada definitiva a la familia de Audemars Piguet, que confió en mí desde el principio. Bueno, a todo eso hay que añadir un detalle, que es que mi mujer es suiza. Eso también jugó un peso muy importante para acabar quedándome [risas].

¿Tras diez años como director creativo de la casa, qué ha aportado Audemars Piguet a Octavio García y que ha aportado Octavio García a Audemars Piguet?
En primer lugar, debo reconocer el enorme privilegio que tengo de formar parte de una compañía que comprende la importancia del diseño en nuestras vidas. Eso me ha dado la oportunidad de expresarme de maneras muy distintas. Las raíces, la historia y el profundo legado de Audemars Piguet es un punto de partida muy ventajoso desde el que puedo encontrar la inspiración con mayor facilidad y pensar en nuevas ideas que se adapten también a los nuevos tiempos para seguir sorprendiendo. Es una retroalimentación constante que crece más y más. Me siento muy afortunado.

¿Alguna pieza de cuyo diseño se sienta especialmente orgulloso o a la que guarde un cariño especial?
El Audemars Piguet Cabinet Nº 5. Creo que fue un antes y un después para mí y para la casa. Trabajé mano a mano con Giulio Papi, probablemente el maestro relojero con más reconocimiento del mundo. El desarrollo de aquel mecanismo por su parte marcó un hito. Estar junto a él me recordó a los años de mi infancia en que acompañaba a mi padre al taller en el que reparaba coches de los años setenta, míticos ‘muscle cars’ americanos. El contacto con la mecánica relojera más pura me retrotrajo a aquellos recuerdos casi mágicos. Lo que aprendí de Giulio Papi me ha ayudado mucho desde entonces a la hora de pensar en nuevos diseños y nueva ideas; a entender mejor la ingeniería relojera y a encontrar ese equilibrio entre diseño y funcionalidad. Fue el comienzo de una nueva era en la que creo que también se abrió un nuevo abanico de posibilidades para la identidad de Audemars Piguet.

 ¿Qué hay del lado femenino de Audemars Piguet?
La percepción de marca de muchos consumidores hacia Audemars Piguet es como de una manufactura muy técnica y dirigida a un público masculino. Cuando, en realidad, prácticamente desde el principio, en el siglo XIX, la casa ha fabricado piezas femeninas. Mi trabajo en este sentido es sencillo por partir, de nuevo, de una base con una historia y un legado con un gran número de piezas simplemente espectaculares. Así es muy fácil encontrar la inspiración.

¿Fuera de Audemars Piguet cuáles son sus referencias en el mundo del arte y el diseño?
El universo de Marvel y DC Comics, las ilustraciones de Arturo Elena, la Bauhaus, la Escuela de Chicago

¿Cómo cree que el diseño ha cambiado nuestro mundo y en qué medida ha contribuido usted mismo a que así sea?
Partamos de la base de que todo lo que nos rodea ha sido diseñado por alguien. Alguien que ha puesto su trabajo y su experiencia vital para convertirla en un objeto, en una idea. Por eso debemos entender la importancia y significado de las emociones en cada elemento que nos rodea. De un coche a un reloj, de una mesa a una silla. Un axioma que no tantos acaban de entender ni valorar. Mi granito de arena llega desde un sector como la relojería que lleva siglos acompañándonos. Un reloj con repetidor de minutos, por ejemplo, no tiene en el resultado final la funcionalidad con la que fue concebido mecánicamente inicialmente. En mi mano está encontrarla. Es una tarea dura en la que, nuevamente, hay que apelar a las emociones. Ahí residen las soluciones. Yo creo en la legibilidad, la ergonomía y la facilidad. Pero sin las emociones que pongo a todo lo que diseño, nada sería posible ni conseguiríamos evolucionar.

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