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“Creo que moriré de poesía”.Nicanor Parra

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Pasiones

7 razones por las que dejé de ser hipster

Ser hipster no es solo un look favorecedor imán para las chicas, es toda una agotadora declaración de intenciones.

Siempre pensé que ser hipster sería una buena idea, sobre todo, y para no engañarnos, por las chicas, pronto me percaté que esta nueva tribu urbana era la que se llevaba la palma, las mujeres para ser más explícitos, y como nunca he sido un tipo de gran físico, a priori, aquello de la barba me proporcionaba cierta respetabilidad y un buen escondite donde mis facciones se transformaban en interesantes rasgos. Pero no medí las fuerzas que ello implicaba, el esfuerzo que cada mañana, día, hora y segundo exigían los hábitos esenciales para ser auténtico.

1.- Grooming: sí y la pasta que ello conlleva. Soy de la Generación X y si en aquellos tiempos alguien se decidía por el uso del vello facial, ni mucho menos se imaginaba que iría a dedicarle mayores esfuerzos que al cabello de la cabeza. Llevar una barba o bigote bajo los parámetros hipster es comprometerse con un gran número de cuidados y rutinas que te llevarán al menos media hora diariamente, además de una visita semanal a la barbería. Pronto tu armario del baño se asemejará al de tu novia, porque lo cierto es que tendrás una.

2.- Bicicleta: en principio son todo ventajas. Las principales serían hacer deporte y olvidarte de los atascos, es cierto. Pero hay determinados daños colaterales que además se agravan con otros preceptos, que luego detallaré. Madrid, donde vivo, no es una ciudad llana, ni preparada para el tráfico de bicicletas, ni para el después del trayecto. En resumidas cuentas, que si consigues que los autobuses, taxistas y demás conductores no te lleven por delante, llegarás sudando por las cuestas de esta ciudad. Muchos países donde el uso de la bici es una realidad cómoda y tangible, las empresas disponen de duchas donde sus trabajadores se refrescan tras sus particulares tours. Aquí no sucede, así como llegas es así como estarás toda la mañana, si además, te haces tu propio jabón, la protección extra a la que estabas acostumbrado desaparece. Lo bueno, que hay bicicletas realmente bonitas y elegirla será divertido, pero no tan barato como esperabas.

3.- Pasión por el DIY. Ese punto folk y de vuelta a principios del 1900, es llevado hasta su máxima potencia, me refiero a ese afán por rebelarse contra una evolución que te hace la vida más cómoda,  el objetivo es regresar a las raíces, aunque ello te lleve la vida. Me refiero a que el jabón te lo tienes que hacer, que los muebles de tu salón deberían estar fabricados de cartón, con excepción de algunas piezas realizadas en madera por ti mismo, nada de pensar en Ikea; que los libros se crean en casa con tu tipómetro, imprenta manual y tipos diversos y que si tienes ya más moral que al alcoyano tu siguiente paso sería aficionarte a la taxidermia.

4.- Si hablamos de la comida y de la alimentación prepárate también para apuntar varias labores extras. En mi caso, mi aspecto melancólico y mi delgadez adolescente que no me abandona en este último lustro hacia los 40, consiguió convencer a mi casera de la necesidad de alquilarme una parte de la terraza del edificio, tras varias reuniones con los vecinos y porque alguno es también de mis tendencias, me permitieron crear mi pequeño huerto ecológico, del que conseguí mucha albahaca y demás hierbas aromáticas, pero poco más, y mi colmena, ¿quién querría despilfarrar 4 euros al año en miel pudiéndola fabricar tú mismo? Según mis cuentas, el mayor presupuesto que personalmente había invertido en mi vida en este producto. Pero lo hice, sí, con ello además de dejarme cientos de euros en todos los detalles de equipamiento, también me gané de forma gratuita el odio de una familia del barrio y una multa, porque para todo esto, claro, se necesitan determinados permisos y distancias de seguridad con la población. Pero todo aquello lo supe después, así como lo de mi alergia a las picaduras. Tras este exitoso resultado ni si quiera intenté lo de la crianza de gallinas, no fuera a propagar la gripe aviar por el barrio.

5.- Toda esta labor no te exime de ir a comprar verdura ecológica, que por suerte es cada vez más fácil, carne ecológica, chocolate artesanal, pan vegano… Este último es todo un santo grial en las calles de la capital, hay panaderías en Malasaña en las que debes pasarte semanas haciéndole la pelota a un hombre bastante arrogante para que te ponga en la lista de reservas, ni el backstage de Mumford & Sons me costó tantos contactos y bajada de pantalones, pero mucho antes de todo esto, intenté hacerlo en casa. Me leí primero La Biblia del pan y Pan Casero de Ibán Yarza y ahí me puse, a darle a la masa, y ahí me quedé, porque jamás conseguí que de mi horno no saliera un engrudo amorfo de texturas de lo más experimentales. Un caos. Con el café no me ocurrieron tantas desgracias, aunque como uso el método de infusión fría debo dejarlo preparado con vista a dos días después, pero cuando lo tomas está de lujo, eso sí. Donde me frené en seco fue ante el home brewing, o hacerte tú mismo la cerveza. Más de veinte años de Mahou no se borran por las faldas de ninguna tía y no nos engañemos, para entonces mi estómago empezaba a notar los estragos de sobrevivir con té de camomila y coffee soda. Pero sobre todo, lo que peor me sentó y desde luego sobran las explicaciones, es ese fervor casi religioso por las coles, los hipsters son infatigables devoradores de ‘kale’, o como lo llamaría tu madre, las coles de toda la vida.

6.- Otro distintivo importante, como es bien sabido en toda tribu urbana que se precie, es la ropa. El leit motiv, que nadie de tu entorno sea capaz de llevar con dos bemoles tus estilismos. Tres vertientes, una que es la más pro, hacerte tú mismo la ropa. Lo desaconsejo, casi me cuesta el trabajo tras pasarme del modernismo a la mamarrachería; el segundo, recorrerte las tiendas de segunda mano, en este caso mis opciones se reducen a si eres un hipster puro y lavas con tu propio jabón y con procesos artesanales, por cuestiones elementales de higiene deséchalo; o apuntarte a las tiendas online, las marcas más representativas A.P.C., OAK, Pendleton, Band of outsiders, Acne Studios, Keds, American Apparel, Levi’s, Converse… para ser franco el look no desfavorece, no al menos a mí.

7.- Debo decir que los aspectos culturales del mundo hipster no me disgustan, y comparto con alegría muchas de las bandas que se les atribuye como The Black Keys, Flaming Lips o Arcade Fire. Tampoco hago ascos a los cocktails y Wes Anderson es un tipo que siempre me hace reír, con Sofia Coppola ya es otra historia. También me cae bien esa ironía generacional. Todo ello seguiré disfrutándolo, que abandone no quiere decir que lo deje todo, pero mis días no dan para más. Además, no nos engañemos, a este movimiento le quedan cuatro telediarios con la llegada de los lumbersexuales y estos para hacer libritos comienzan en la etapa de talar los árboles. Yo no tengo ya tantas energías, creo que para eso no las he tenido jamás. La otra opción es apuntarse en el bando de los twees, pero para alguien que en su adolescencia se rebelaba contra el mundo en Malasaña escuchando Rage Against The Machine es demasiado blandito. Desempolvaré la chaqueta de cuero, me afeitaré la barba y cambiaré la camisa de cuadros por una camiseta de los Burning, lo clásicos nunca fallan y a estas edades toca asegurar.

4 respuestas a 7 razones por las que dejé de ser hipster

  1. Pablo dijo:

    Empezamos con los metrosexuales y veo que ahora ya llegan los lumbersexuales.
    A los hipsters me los he perdido.
    Nada me gusta más que quitarme los pelos de la cara, lo que pica la jodía barbita.
    Hacerse la ropa?, la miel, el jabón, los muebles, el pan…?
    Don Quijote estaba menos loco.

  2. Aquilino dijo:

    Menuda tontería. Lo mejor es ser pasota, haces lo que te da la gana y ya está.

  3. raul dijo:

    DEJAOS DE HIPSTERS y esas BOBABADAS….Lo mejor es como decía FITI ser GAYETERO es decir GAY y HETERO, en los dos casos de soplanucas…..Nunca de muerdealmohadas…

  4. eduardo dijo:

    Exactamente.. Empezamos con los metrosexuales y ahora los hipster, aunque estos mejor vistos por el rollo que llevan.. Sigo pensando lo mismo.. Gente sin personalidad que sigue dejándose llevar por las modas.. Sin criterio propio. ¡Ojo! Admiro a todos aquellos que siempre han sido y serán hipsters, no a todos los demás que hoy molo y mañana no.

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